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Fibromialgia, el dolor incomprendido

Por el Dr. Alfonso Vidal Marcos. Coordinador de Anestesiología y Reanimación y de la Unidad del Dolor del Hospital Quirónsalud Sur.

Sobre el autor

Una enfermedad conocida como «la enfermedad invisible» o «fantasma” porque, al no tener signos que se proyecten físicamente, es muy difícil de detectar.

La fibromialgia es un cuadro de dolor generalizado, errático, que se asocia a fatiga crónica en muchos casos, con alteraciones en la percepción del dolor como la alodinia (un leve roce que en un caso normal no haría ningún daño produce un fuerte dolor) o la hiperalgesia (lo que normalmente es doloroso, es aún más doloroso). También pueden aparecer alteraciones de los ritmos circadianos, del sueño y de nuestros intestinos.

La ausencia de alteraciones estructurales objetivables la ha convertido en una patología incomprendida y en muchos casos negada por los profesionales, que, al no encontrar este tipo de alteraciones, la tildan de psicológica.

¿Hay alguna manera de detectar la fibromialgia?

Las nuevas técnicas de resonancia nuclear magnética funcional han permitido afirmar que estos pacientes tienen activos de forma permanente los circuitos neuronales que transmiten el dolor, es decir, su cerebro tiene activas estructuras como el de aquellas personas que sufren dolor derivado de lesiones.

Cada vez más, pensamos que la fibromialgia es un cuadro de afectación central, el sistema de percepción, modulación, o transmisión central del dolor está alterado y probablemente, precise un tratamiento relacionado con esa modulación central.

¿Cómo podemos tratarla?

Mientras esto llega, los pacientes con fibromialgia precisan, como todos los pacientes, atención. Atención humana, que alguien escuche sus padecimientos. Atención médica, que el que los escuche sepa interpretarlos y enmarcarlos en el contexto de la ciencia y les ayude a explicárselo. Y, por último, necesitan ayuda especializada para paliar en lo posible ese sufrimiento.

Un paciente informado siempre va a evolucionar mejor; ayudar a los pacientes a entender su patología es una de nuestras primeras obligaciones. Debemos afinar el diagnóstico y descartar otras patologías parecidas, o relacionadas. Como decía una muy querida amiga y paciente de fibromialgia, la fibromialgia no te protege de otras enfermedades que se pueden padecer de forma concomitante.

El tratamiento sigue en controversia, comprensión lo primero, ejercicio físico aeróbico moderado, neuromoduladores como amitriptilina o pregabalina a dosis bajas y a veces algún analgésico como el tramadol y por supuesto medidas físicas como el calor local o los masajes.

La acupuntura está abriéndose camino como técnica analgésica complementaria, parece mejorar el control del dolor. No obstante, se precisan estudios amplios para afirmar de forma rotunda estos datos.

Lo que sí es completamente seguro es que, teniendo en cuenta que las enfermedades musculoesqueléticas como la fibromialgia ocupan el quinto puesto entre las enfermedades causantes de la disminución de años de vida útiles y, dentro de estas enfermedades, la fibromialgia ocupa el segundo lugar, se hace vital investigar en las causas y el tratamiento que puedan aliviar el dolor e, incluso, llegar a curar esta enfermedad tan “invisible” para los demás pero tan presente y condicionante para los que la padecen.

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