La película sobre Margaret Thatcher ha vuelto a despertar la vieja inquina que le tiene la izquierda, que simplemente no la puede soportar, y la odia como odia a Reagan y a Juan Pablo II, y por la misma razón: porque la asocia (correctamente) con la crisis del comunismo, el sistema más criminal que nunca haya sido perpetrado contra los trabajadores. Estos tres personajes, y no, por ejemplo, Felipe González, tienen el honor de haberse contado entre sus principales enemigos. Eso les duele a los progres. De ahí que agiten el respaldo que brindó Thatcher a Pinochet ¡y lo hacen después de haber callado durante años ante tantos progresistas que apoyaron a Fidel Castro! Algunos llegan a hablar de las dictaduras militares y la Operación Cóndor, como si el comunismo no hubiese tejido una conspiración terrorista en América Latina (no lo digo yo, lo dicen ellos: véase la notable autobiografía de Jorge Masetti, Entre el furor y el delirio). Abundan otros clichés, como que la economía fue mal en Gran Bretaña porque hubo mucha “desigualdad” o poca “cohesión”, espantajos habituales de quienes prefieren ignorar los resultados del intervencionismo en términos de opresión, pobreza y paro. Incluso la llaman “ultraliberal”, a ella, que subió los impuestos. Y el mayor disparate es que la liberalización ...
Doctor en Ciencias Económicas, catedrático de Historia del Pensamiento Económico, ha publicado libros, ensayos, y numerosos artículos en prensa
A pesar del Gobierno
Por Carlos Rodríguez Braun-
31 Ene 2012
La dama odiada
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28 Ene 2012
Un paro y tres argumentos
Primero, el aumento del paro en España no es sólo culpa del freno y marcha atrás en la recuperación el verano pasado, que indudablemente también, sino del intervencionismo en el llamado mercado laboral; mal llamado porque un 47,3 % de paro, que es lo que padecen los jóvenes, indica que no estamos ante un mercado. Los catastróficos resultados de este pseudomercado, que volvimos a ver ayer con las terribles cifras de la EPA, no responden, como sucede en los mercados genuinos, a decisiones y contratos voluntarios de los ciudadanos. Los políticos, sindicalistas y grupos de presión no podrán nunca “luchar” contra el paro si no reconocen que son sus principales responsables. Segundo, la reforma laboral ha sido siempre imperativa y lo es ahora más que nunca; la estadística de la EPA puede cargar de razón a las autoridades para llevarla a cabo. Sospecho que volverán a hacer un pasteleo, porque padecen el habitual miedo a la libertad, pero el optimismo me lleva a anticipar que, como hicieron casi todas las reformas laborales de nuestra democracia, no van a empeorar las cosas. Tercero, aquí no hay ninguna disyuntiva entre ajustar o crecer. Esta falacia se debe sólo a la política. Las familias y las empresas se han ajustado, dolorosamente. La política no se había ajustado, ni antes de la crisis, ni después en la medida necesaria: esa de...
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24 Ene 2012
Uy, qué miedo
El pensamiento único pinta a la derecha como si fuese Atila. Lo hicieron antes de las elecciones y durante los primeros días del nuevo Gobierno también. Pero cuando se vio que Barbie no es lo opuesto a Smiley, el progresismo aseguró que el enemigo de Barbie está en la derecha; y se inventan el bulo de que Barbie está rodeado de extremistas, de apocalípticos, de gente tan radical y absurda que, por ejemplo, rechaza que suban aún más los impuestos. Su mensaje ahora es: hay que proteger a Barbie y a sus angelitos de esta gente tan peligrosa, la verdadera oposición es interna, etc. Y, por supuesto, hay que aplaudir las medidas antiliberales, porque son las mismas que habrían tomado los socialistas, cuyo afán a la hora proteger el Estado del Bienestar (como si lo pagaran ellos) es igual al de la derecha. Dos muestras de esta ceremonia de la confusión son, por un lado, el énfasis en la persecución de la evasión fiscal, como si el problema de la onerosa fiscalidad que soportan los contribuyentes fuese a resolverse incrementando aún más la coacción (esta semana el Instituto Juan de Mariana demostró que pagamos el IRPF como los suecos); y por otro lado, la demonización de Esperanza Aguirre por haberse atrevido a decir que se está planteando la disolvente idea de bajar los impuestos, que es lo mismo que pedía Barbie antes...
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21 Ene 2012
Exigencias y reformas
La banca española acomete los nuevos planes de recapitalización entre las exigencias de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y la reforma financiera que prepara el nuevo gobierno del Partido Popular. Los fondos propios de las instituciones financieras deberán aumentar antes de junio, y todas las entidades han asegurado que cumplirán de sobra con las nuevas exigencias sin necesidad de fondos públicos ni de apreciables ampliaciones de capital: los mecanismos a los que se recurrirá serán el canje de preferentes por acciones o bonos convertibles, la retención de beneficios, la entrega de acciones en pago de dividendos y otras medidas de desapalancamiento. La tranquilidad con que los bancos afirman que pueden afrontar todas las exigencias de la EBA, sin embargo, deberá ponderarse frente a la reforma financiera del Gobierno. Aún no la conocemos en detalle, aunque las autoridades han dejado caer la cifra de los 50.000 millones de euros de provisiones para afrontar un “ladrillo” que igual necesita esa cifra o igual más, y para colmo de males en un posible escenario recesivo. Y a más provisiones, como es sabido, menos beneficios y menos actividad. Es posible, pero sólo posible, que la deplorable gestión inicial de la política económica, con la subida de impuestos, y la manifiesta rigidez u orfandad doctrinal a la hora de reducir el gasto público, venga aco...
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17 Ene 2012
"Habemus Papam"
La película de Nanni Moretti, Habemus Papam, es un interesante ejemplo de la vieja teoría de las consecuencias no previstas ni deseadas. El director italiano ha sido muy claro en sus intenciones: quería criticar a la Iglesia Católica. Dice que pudo haber escogido el camino de la denuncia de delitos concretos, como los casos de abusos, por ejemplo, pero prefirió explotar la figura de un pontífice desconcertado que no es capaz de asumir su responsabilidad, y se niega a salir al balcón a saludar a los fieles. Declaró Moretti: “Me parece mucho más inquietante para un creyente o para la alta jerarquía eclesiástica la imagen de un balcón vacío en la plaza de San Pedro. Eso es lo más representativo de mi película”. Pues eso mismo es justamente lo que la película no consigue. Si lo consiguiera, entonces todos los católicos o los que respetamos la labor de la Iglesia de Roma saldríamos angustiados del cine. Pero no lo hacemos. Y no lo hacemos porque la imagen que obsesiona a Nanni Moretti, la del balcón vacío en el Vaticano, es una imagen falsa, y sabemos que es falsa. Sabemos que allí siempre hay alguien, que de hecho sale todo el rato a predicar la Buena Nueva a su grey. Todo lo que la película dice que pasa en la realidad no pasa, y sabemos que no pasa. Por eso, Habemus Papam es entrañable y no desconcertante. ...







