Carlos Rodríguez Braun

A pesar del Gobierno

  • 9 Febrero 10

    Valientes medidas

    Cuando los políticos hablan de medidas valientes, como han hecho Smiley y sus secuaces, suelen ser valientes medidas. Porque el valor en el sentido de esfuerzo y sacrificio de los intereses particulares en aras de la comunidad no es habitual en las autoridades. Aquí lo que sucede es que el Gobierno teme que los costes políticos de la crisis económica se consoliden de tal modo que la recuperación, que vendrá, no impida derrotas electorales socialistas. Entonces pone cara de responsable cuando en realidad lo que pretende es atenuar esos costes: de ahí el mensaje de la vicepresidenta Fernández de la Vega, que repetirán machaconamente los socialistas: “Es importante que nos sentemos a trabajar todos con sentido de Estado”. Ahí está la trampa: siempre que al Gobierno le interesó, adoptó medidas sectarias en soledad y sin consenso. Ahora sospecha que no hacer nada es peor que hacer algo, pero que cualquier reforma será aprovechada por sus enemigos para atizarle, y pretende trasladarles parte del coste. Dirá usted: por suerte contamos con el PP. No sé yo. Soraya Sáenz de Santamaría pidió que el Gobierno “se apriete el cinturón” y a continuación propuso reducir los altos cargos, es decir, la misma cosmética bobada que proponen incluso algunos socialistas como José María Barreda. Por cierto, es v...

  • 5 Febrero 10

    Thatcher y Smiley

    Reconozco que la comparación entre nuestro líder preclaro y la antigua jefa del Gobierno británico podrá parecer absurda. Margaret Thatcher es una mujer con principios. Smiley tampoco. En el gobierno de Thatcher había personas brillantes y traidoras. En el de Smiley es posible que se agazape algún traidor. Mujeres y hombres libres recordarán a la señora Thatcher como alguien que estuvo a su lado. No a Smiley. Podríamos seguir. Sin embargo, hace pocos días al mejorable monclovita se le escapó esta frase: “España es un país serio”. Gran verdad, sin duda, y con claros ecos liberales, porque quien ama la libertad subraya la distinción entre pueblos y gobiernos, respetando a los primeros y cachondeándose de los segundos, ambas inveteradas y saludables costumbres de los españoles. A veces nos excedemos, como cuando creemos que nuestras autoridades son mucho más patéticas que las de otros países, y no es cierto: véase a sujetos como Sarkozy u Obama, cuya demagogia progresista planetaria, que diría la otra, no es menor que la que padecemos por estos lares, a lo que cabe añadir que a tales individuos se les toma en serio, con lo que resultan más peligrosos que nuestros mandatarios. También nos excedemos cuando fantaseamos optimistas con que el Gobierno es malo pero la oposición buena, como si Smi...

  • 2 Febrero 10

    Responsabilidad tardía

    El mayor éxito que han tenido Smiley y su banda es que la reforma anunciada de las pensiones ha sido saludada por muchos de sus adversarios como muestra de responsabilidad. Es tarde, han reconocido los críticos, pero más vale tarde que nunca. Esto es un error. El Gobierno no está actuando por sentido de la responsabilidad sino por puro oportunismo político. La prueba estriba en los dos argumentos esgrimidos para la reforma: la demografía y la crisis económica. No cabe duda de que un sistema de reparto se verá inevitablemente asediado si los activos tienden a disminuir con relación a los pensionistas y si la crisis convierte a una multitud de cotizantes en perceptores de seguro de desempleo. Pero esto se sabía ya. Si el Gobierno actúa ahora no es porque esté repleto de estadistas obsesionados por los sinsabores de la patria a largo plazo sino porque teme que la inacción le resulte electoralmente más gravosa que la acción a corto plazo. Una vez decidido a actuar, el criterio sigue siendo el mismo de siempre: presentarse como solución de un problema que ha creado o contribuido a agravar. Y hablando de agravar, lo más grave no es que Smiley y sus secuaces pretendan hacer que los españoles trabajen más años a cambio de una pensión menor, que también, sino porque aquí nadie propugna que los ciudadanos sean los dueños...

  • 28 Enero 10

    Temas de Smiley

    Mientras un inoportuno teléfono móvil sonaba con la música de “Psicosis”, declaró Smiley este lunes, sin rubor: “Los responsables políticos tenemos que dedicar el mayor tiempo posible a los temas de los ciudadanos y el menor tiempo posible a nuestros temas”. El líder ironizó sobre lo inadecuados que resultaban los acordes de la aterradora película de Hitchcock como fondo de sus palabras. Tenía razón. Después de todo, muchas cosas malas se pueden decir de Norman Bates y su elusiva madre, pero en ningún caso cabe acusarlos de mentir. En la política, por el contrario, bulo es regla, y los camelos son a Smiley como los Leitmotives a Wagner. De ahí, por ejemplo, que un político con sus nutridos antecedentes concluya de pronto que la instalación de almacenes para residuos nucleares “debe realizarse con consenso”, como si no se hubiera hartado de imponer decisiones por mayoría al conjunto de la sociedad durante años. Otra mentira temática socialista es suponer que la coacción política es pura abnegación. De ahí esta perla: “El Gobierno no va a consentir que se menoscaben los derechos inalienables de ninguna persona; que por un truco de un Ayuntamiento haya familias que se queden sin asistencia sanitaria o sin que sus hijos puedan acudir a la escuela”. Parece como si todo el pro...

  • 24 Enero 10

    1929 y los riesgos

    El destacado economista catalán Xavier Sala-i-Martín dijo el lunes en mi Facultad de Ciencias Económicas de la Complutense que la crisis actual no es tan grave como la de 1929, pero señaló dos riesgos y una ausencia. El primer riesgo es el del proteccionismo, rampante en los años 1930; no estamos hoy ante nada parecido, gracias a Dios, pero existe ese peligro, como existe el segundo que señaló Sala-i-Martín: la regulación excesiva. Tras el mito de que la crisis fue producida por la desregulación puede venir una oleada intervencionista que aherroje aún más la iniciativa privada. Y sobre eso subrayó este profesor de la Universidad de Columbia una ausencia importante: la de un sistema financiero capaz de percibir a los grandes emprendedores. Ante una burbuja especulativa inmobiliaria, como la que hemos vivido, un banquero no le habría dado un crédito a un joven que le planteara un negocio tan extraño como una red de contactos en internet para charlar y colgar fotos, ni a otro joven que le propusiera también una red pero para colgar videos. Era mucho más seguro invertir en ladrillo, que siempre se revaloriza casi sin riesgo ¿no? Pues no, como hemos visto. Y en cambio, si nuestro banquero hubiese tenido olfato empresarial genuino les habría prestado dinero a los jóvenes que le plantearan esos dos negocios que hemos mencionad...