Diego Mazón

De hombres honrados

  • 2 Febrero 10

    IN MEMORIAM

    John Felipe era español. Quizá no de nacimiento ni de pasaporte, pero lo era. Español por los cuatro costados desde el primer día que se puso el uniforme del Ejército y prometió servir a la bandera rojigualda. Español porque prometió «garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional». Y era español porque al final como tantos y tantos a lo largo de los siglos, dio su vida por España. Mañana descansará en su tierra natal, en la hermanísima Colombia, pero España fue su última patria porque el uniforme del Ejército fue su última armadura y esa enseña su última capa. John Felipe era soldado y hoy, el que un día será el primer soldado de la patria, le rendirá honores en nombre de todos los que un día vistieron y visten el uniforme y en nombre de todos los españoles. Como soldado gritó infinidad de veces vivas a su patria adoptiva y elevó su copa por el Rey; como soldado quiso servir allí donde sabía que el riesgo aguardaba a cada paso; como soldado murió porque enfrente había un enemigo al que batir para que esa patria a la que había jurado servir no reviviera los horrores del terrorismo más radical; como tal partió a la guerra, sin eufemismos, y la guerra se ...

  • 26 Enero 10

    TENEMOS MISILES

    En los últimos tiempos los políticos encargados de la Defensa Nacional han tendido con bastante asiduidad a disfrazar a nuestros ejércitos ante la sociedad como ong’s entrenadas y con pistola decorativa. Escasean las fotos con armas que puedan evocar la guerra y se prodigan las de militares con cascos azules o en actitudes humanitarias. Éstas últimas están muy bien, pero sigo en mi empeño de que no caiga en el olvido el aspecto habitual del militar. Básicamente el guerrero. Y me he dado cuenta de que no yerro en mi cabezonería y mi reincidencia. Digo esto porque he visto en los últimos tiempos un vídeo explicativo del Ejército de Tierra, muy interesante en cuanto a su contenido. Pero al caso viene su introducción. Ésta está compuesta de una sucesión de imágenes del Ejército muy alejada de los conceptos pseudopacifistas de la Milicia. Carros de combate disparando, fieros vehículos armados, soldados reptando bajo alambre de espino, rodeados de humo y con el fusil en la mano, y así un largo etcétera. Es decir, el Ejército en su esencia, nada raro, todo en su sitio. Lo grave, en el fondo, es que a mi mismo me haya llamado la atención. Quizá han conseguido adormecer hasta las conciencias de quienes estamos día a día atentos al mundo militar. Tal vez han logrado que un disparo de un fusil nos par...

  • 21 Enero 10

    EL SARGENTO TITULADO

    Buceando, nadando, reptando o lo que quiera que hagan las personas decentes en internet he encontrado lo siguiente: «Toma el control de tu futuro y hazte Suboficial, una profesión que recompensará tu valía con un puesto fundamental en la estructura orgánica y operativa de las Fuerzas Armadas Españolas». Y no lo he encontrado en un portal poético o sobre teoría de la Milicia del siglo XXI. Lo he hallado en soldados.com, página oficial. Visto esto, uno se apuntaba y le terminaba pasando como a los romanos que se alistaban en los tebeos de Asterix, que destacados en el lugar más inhóspito del Imperio, en condiciones penosas, y generalmente atizados sin piedad por los galos, sólo acertaban a suspirar rendidos eso de «alístate, conocerás mundo, nos decían». Efectivamente el suboficial es un elemento fundamental en las FAS, tanto que las reformas legislativas siempre han perseguido ensalzar su figura. El problema es que al final, un fallo informático recurrente trocaba esta intención en una catástrofe para ellos y acababan donde estaban, taponados. Pero no voy a insistir en lo de siempre, que sé que me pongo cansino. La cuestión es que Defensa y Educación, dos ministerios (por si alguien tenía dudas de que fuera una nueva asignatura), han firmado un convenio por el que los suboficiales tendrán, cuando salga...

  • 13 Enero 10

    CUANDO EL MÉDICO ES EL ENFERMO

    Me doy cuenta de que tiendo en mis entradas de este blog a recorrer los lugares comunes de la Defensa. Hoy quería salirme un poco del guión. El otro día murió un tío mío, el coronel Cándido Izquierdo, un hombre de principios que durante 97 años se entregó desde cualquier posición a su patria y su familia. Se marchó en el hospital Gómez Ulla, esa mole inmensa que recuerda que hubo un tiempo en que la Medicina Militar tenía poderío y fuerza. Antes entrar en sus instalaciones era cruzarte con uno y otro militar de uniforme y bata blanca, aunando dos vocaciones excepcionales en un mismo caminar. Hoy, entrar en el Gómez Ulla es entrar en cualquier hospital, y esto no es despectivo, es, simplemente, distinto. La Sanidad Militar va muriendo lentamente, gota a gota. Nadie se presenta a las plazas que ofertan para esta rama, y los que estaban se van yendo a sus consultas privadas, renunciando a una de las dos vocaciones en pos de un sueldo y una estabilidad que la vida militar ya no les proporciona. Y es obvio desde la lógica de quien tiene que dar de comer a una familia. Pongámonos en situación: tú, además de tu trabajo en el hospital militar tienes una consulta privada que te da el sueldo real y la tranquilidad de la familia. En esa tesitura, y dado que actualmente los médicos militares son cuatro y el de la moto, te toca ir a una misi&o...

  • 10 Enero 10

    LA MEMORIA DEL GUERRERO

    Los soldados españoles del siglo XXI no son iguales que los del siglo XVII, ni siquiera de los de buena parte del XX. No llevan sus uniformes, sus armas, ni emplean las mismas tácticas. Ni siquiera piensan igual, no comparten ideologías ni desvelos. Pero unos y otros han servido y sirven bajo la misma bandera, a la misma patria. Y unos y otros son herederos de una Historia, de una línea temporal que les entronca con sus antepasados y sus sucesores en una Milicia. El soldado del siglo XXI es el depositario de los hechos, el honor, la valentía, el heroismo y los logros de los que le precedieron en el servicio. No lo digo yo, lo dicen las Reales Ordenanzas: «Los Ejércitos de España son herederos y depositarios de una gloriosa tradición militar. El homenaje a los héroes que la forjaron es un deber de gratitud y un motivo de estímulo para la continuación de su obra». Un deber de gratitud y un estímulo, fuera cual fuera la ideología bajo la cual contribuyeron a engrandecer esa gloriosa tradición militar, porque lo que se valora al conceder las más altas distinciones castrenses no es cómo pensaba el uniformado, sino cómo actuó. Y su ejemplo en esos hechos es lo que supone el estímulo para el soldado de hoy. Por eso es una aberración que ahora Defensa quiera suprimir los nombres de nueve laureados de los cuarteles del Ejército...