Entre bambalíneas

Por Laura Seoane
  • 01 Dic 2010

    Ek reinventa el clásico

    Todo lo ñoña, lánguida y extrema que puede llegar a resultar la Giselle clásica, quedó borrado de un plumazo por la descarada, divertida y demente Giselle de Mats Ek. La actualización de la gran obra de repertorio que representó el ballet de la Ópera de Lyon no es sólo correcta, sino brillante en muchos aspectos. A través de un neoclásico sencillo pero muy efectivo, construido sobre la música original de Adams, la coreografía derrocha ingenio expresivo hasta alcanzar un humor fresco y, por momentos, picarón, en la primera parte, e intensidad dramática en la segunda, dominada por la locura de los personajes. Ek no recurre a la parodia en ningún momento. Simplemente conserva los valores perennes de la obra y los expresa con el lenguaje gestual de la actualidad artística. El elenco al completo cumple con creces su función, incluso el cuerpo de baile, tantas veces olvidado por los grandes ballets. Resulta deliciosa la interpretación de Dorothée Delabie. Técnica aparte (virtuosa, por supuesto), la bailarina hace verosímil el cuento de hadas, y encandila con su expresión sincera del amor romántico con dulzura primero, y sufrimiento después.  La sencillez relativa de la coreografía –que se permite incluso algún que otro paso puramente clásico-, deja espacio para que la obra respi...

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  • 17 Nov 2010

    "Palito" a Duato

    La primera selección de Palito para su debut al frente de la CND fue demasiado arriesgada. Philippe Blanchard, el coreógrafo invitado, montó una pieza suya, “Noodles”, para un cuerpo de baile poco acostumbrado a la improvisación. Se notó. La primera parte de la representación basó su fuerza en movimientos conectados entre sí por directrices difusas que dificultaban su seguimiento. Con tintes de danza teatro, los bailarines desplegaron un conjunto rápido y físico, pero corto en significado. La escenificación de una especie de borrachera existencial que se vio, construida a partir de las declamaciones de los bailarines y su danza desesperada, constituye una propuesta original y valiente, si bien la interpretación provocó más perplejidad que mensaje. Tras esta primera parte, protagonizada por la improvisación coral, el elenco comenzó la parte coreográfica más definida. Un baile pegado al suelo, sin rigidez y más ordenado precedió un paso a dos de gran valor artístico. Blanchard hizo brillar la obra gracias al diálogo entre los dos bailarines, lleno de matices y expresión. La fuerza física de la danza, que no disminuyó en ningún momento, llegó a semejarse a una lucha entre ambos intérpretes, con movimientos sueltos, abiertos y con una sensación de improvisación...

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  • 26 Jun 2010

    Nacho Duato muere matando (crónica de una polémica despedida)

      ¿Cómo se celebra una despedida? Ayer, en el Teatro de la Zarzuela hubo una escenificación: festejar el 20 aniversario de la Compañía Nacional de Danza y despedir al que fue su único director, Nacho Duato, porque en escasos días dejará de serlo. A la cita no faltaron ni Félix Palomero, director general del Inaem (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música), del que depende Duato, ni la ministra de Cultura, que acudió acompañada de la titular de Sanidad, Trinidad Jiménez. Aunque la relación de Duato con el actual equipo del Ministerio no fuera la mejor, el protocolo mandaba.    Todos ellos, junto a Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes, los actores Javier Cámara y Gonzalo de Castro y la escritora Rosa Montero, entre otras personalidades, presenciaron este particular aniversario en el que el programa incluyó dos coreografías de Duato, "Remansos" y "Arenal", y el estreno absoluto de "Aksak", de Gentian Doda (una pieza que, por cierto, desmereció el conjunto). El broche final, para el que se eligió "Arenal", tuvo un lucimiento mayor gracias a la presencia de María del Mar Bonet, que cantó en directo los temas de esta coreografía.    Se aplaudió con furor a los bailarines, que no pudieron ocultar cierta tristeza al recibir ...

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  • 23 Jun 2010

    Más Nederlands que nunca

    El Teatro Real tuvo la suerte de convertirse en una de las pocas plazas en las que el Nederlands Dans Theater celebrará su cincuenta aniversario, una oportunidad para la marcha de la compañía tras la salida de Kylián, una leyenda viva de la danza. Y si de celebrar se trataba, el Teatro Real se convirtió en una fiesta. El Nederlands cumplió cincuenta años con una exhibición de danza neoclásica (por momentos contemporánea, por momentos más clásica) que demostró su coletilla de “una de las mejores compañías del mundo”. La marcha de Kylián no ha devenido en el abandono de la exigencia artística y técnica que caracteriza el conjunto, aunque su sombra sea alargada, y su herencia, las coreografías, sigan luciendo tanto como antaño. Una genialidad en la que no se puede obviar la aportación de unos magníficos bailarines. La apertura, “Whereabouts Unknown”, es el mejor ejemplo de la modernidad que supo introducir en 1993 en el neoclásico Kylián: el movimiento, todavía novedoso, no busca la diferenciación gratuitamente, sino que el significado reina sobre un significante que no deja de sorprender. La densidad de pasos confluye en una estética compacta, expresiva y repleta de técnicas diversas que, sin embargo, brillan por su armonía. Kylián no nec...

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  • 20 May 2010

    Retorciendo el contemporáneo

    En escasas ocasiones la danza contemporánea ha osado utilizar elementos como el contorsionismo, la magia y la acrobacia sin hacer de ello su razón de ser. “32, rue Vandenbranden”, de la compañía belga Peeping Tom (y que se representa en el marco del Festival de Otoño hasta este sábado 22), logra integrarlos en una radical miscelánea en la que caben recursos tan dispares como el aria de “Casta diva” cantada sobre el escenario por una mezzosoprano y la desaparición “mágica” de una de las bailarinas. Pero no todo en esta obra son efectos. Tres caravanas sobre un suelo cubierto de nieve bajo un cielo envolvente sirven como centro de reunión para cinco personajes. A través de una danza de intensa expresividad plantean emociones tan comunes como la soledad, los celos, la violencia y la marginación (por nombrar sólo algunos) a través de una línea narrativa identificable, aunque, por momentos, difusa. Se echa de menos, sin embargo, más danza al margen de la contorsión y el movimiento sorpresivo. Si bien, como decíamos, estos dos recursos no son gratuitos, sí que resultan insuficientes para un espectáculo de danza. Es aquí donde aparece el concepto de danza teatro, en este caso, muy alejado del original, creado por el expresionismo alemán. Este distanciamiento con la coreografía contempor&aa...

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