Liberia vivió 14 años de guerra. Murieron 250.000 personas. 2.5 millones se vieron obligadas a huir de sus hogares. Se esfumaron miles de infancias. El horror más cruel se instaló en todo el país. Mutilaciones, violaciones, y demás crímenes se hicieron rutina. Hoy, el ex presidente de Liberia entre 1997 y 2003 es, oficialmente, culpable, condenado por crímenes de guerra... en Sierra Leona. Un veredicto amargo, a falta de conocer la pena que le será impuesta. Amarga porque no reconoce su responsabilidad de mando sobre los temerarios rebeldes del FRU a los que adiestró. Amarga porque el tribunal especial de La Haya habla de muertos sí, pero los 120 000 (entre 1991 et 2001) de Sierra Leona, no los de Liberia. Taylor, el señor de la guerra, el cruel y sanguinario, el que hizo del terror su principal lema de campaña, el que intercambiaba armas por diamantes, (sí, esos a los denominan «diamantes de dangre») es culpable. Lo atestiguan los ex niños soldado que no encuentran su lugar en la sociedad. Lo atestiguan los miles de mutilados, aquellos a los que se hacía elegir entre «manga larga, manga corta». El veredicto amargo no empaña un hecho: Taylor es el primer líder africano condenado por un tribunal internacional. Y no debería ser el último.
Redactora de LA RAZÓN y especialista en asuntos africanos.
Cuaderno africano
Por France Philippart de Foy-
26 Abr 2012
Un veredicto amargo
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06 Abr 2012
Romper con el pasado
Senegal inaugura esta semana, por fin, gobierno. Macky Sall ocupa el lugar que Abdoulaye Wade ha acaparado durante doce años. Los intentos del presidente derrocado en las urnas por «colocar» a su hijo no han dado sus frutos. Tampoco han servido la corrupción ni los cambios en la Constitución. La oposición ha conseguido abrirse paso y, de momento, no ha defraudado. El Ejecutivo recién estrenado es un ejemplo de contención (sólo 25 ministros frente a los 40 de antes, lo que ha causado una gran sorpresa; no hay que olvidar que Sall ha recibido muchos apoyos que sin duda esperaban recompensa) y de unión. La cara conocida para Occidente es el ministro de Cultura, el cantante Youssou Ndour, quien «coqueteó» con la política presentando una candidatura, invalidada después. «Todo es urgente», ha asegurado Sall en su primer discurso a la nación. No le falta razón, la corrupción hace muy buenas migas con la pobreza. Sall quiere actuar y romper con el pasado (un pasado del cual él mismo fue parte, fue un hombre de Wade). Los ojos están puestos en él. Con la esperanza de que su seriedad no sea sólo física, con la esperanza de que la sobriedad mostrada en sus primeros pasos se haga rutina. (Y quizá algunos ojos observen más bien con el miedo de que se levanten las alfombras, y se descubra lo qu...
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15 Mar 2012
El elegido del TPI
Diez años después de su creación, primera condena del Tribunal Penal Internacional. ¿El «elegido»? Thomas Lubanga, señor de la guerra (uno más) congoleño. «Momento histórico», «importante avance» en la lucha contra la impunidad, todo eran buenas palabras tras la decisión del tribunal. La ONU, EEUU, Europa, todos se felicitaban. Y es verdad que es una buena noticia: Lubanga va a pagar por reclutar entre 2002 y 2003 a niños soldado en la República Democrática de Congo. Va a pagar por sus atrocidades cometidas durante un año, un año de cinco de una guerra que seguía a otra. Una guerra que implicaba a toda la región, que se cobró miles de vidas y que aún tiene consecuencias. Pero no va a pagar por lo que hizo antes. Va a pagar por reclutar niños soldado (como, por otra parte, también ha hecho el Ejército congoleño), pero no por la violencia contra civiles, por las violaciones de sus hombres y otros crímenes. Ni van a pagar otros que son como él, que han hecho lo mismo que él, pero que no han sido juzgados. Es un primer paso, sí, pero al Tribunal de La Haya le llueven aún las críticas, por su lentitud, por sus formas... Y tiene en sus manos a otros sanguinarios, aún sin condena, entre ellos a Charles Taylor, el que hi...
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13 Mar 2012
Un año después
¿Qué ocurre con los presidentes derrocados acusados de atroces crímenes? En el caso de los dirigentes africanos, muchas veces se olvidan. Fueron noticia cuando la situación era tan violenta que era imposible de ignorar. Y dejaron de serlo cuando la situación volvió (más o menos) a la calma. Hace casi un año, el 11 de abril, las duras imágenes de la detención de presidente de Costa de Marfil Laurent Gbagbo y su esposa dieron la vuelta al mundo. Hoy, la pareja vive a kilómetros de distancia el uno del otro, a la espera de juicio. Ella, en su país; él, en La Haya. Ella, que se definía en su página web como una mujer fuerte, comprometida, hermosa y con visión, vive bajo vigilancia en Odienné, en el norte de Costa de Marfil. Los fieles seguidores de la misma mujer de la que muchos aseguraban que era la "fuerte" de la relación, el puño de hierro que estaba detrás de los temibles escuadrones la muerte lanzados con furia contra la oposición, pintan de ella un retraro humano y victimista: acusada de crímenes económicos, la Simone asustada, humillada y posiblemente violada de las imágenes del 11 de abril, vive resignada, entregada a las pocas personas con las que se le permite hablar, acompañada de la Biblia y de programas cristianos en televisión... Mientras, su marido espera juicio en la Haya...
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24 Jun 2011
Demasiado lejos
La ambición y el hambre de poder han cegado a Wade y el pueblo le ha dicho rotundamente basta. El hastío se acumula gota a gota hasta que lo inunda todo. Senegal no es una monarquía, por mucho que su anciano presidente use todas sus armas para dejarlo en herencia a su hijo. Wade ya dio muchos avisos (Karim es ya ministro de Energía, Transportes aéreos, Infraestructuras... ) Pero la guinda ha sido el intento de una reforma constitucional con unos “arreglos” que facilitarían o casi blindarían la sucesión del hijísimo: por ejemplo, elección del candidato con el 25 % de los votos en primera vuelta, o la figura de un vicepresidente que en caso de ausencia del presidente “sube” directamente de categoría y puede elegir a su propio vicepresidente. Demasiado. La calle, harta desde hace tiempo, ha estallado. Y el presidente ha tenido que renunciar a sus cambios. Rectificar es de sabios. Pero muchos dicen que es demasiado tarde. El tiempo lo aclarará. Y quizá la comunidad internacional diga algo la próxima vez que se produzca otro “exceso” porque, en esta ocasión, Francia se limitó a mostrarse “sorprendida” de que una reforma de tal envergadura se hiciera con tan poco tiempo antes de las elecciones y sin consultar al conjunto de los actores políticos del país. Sin comentarios.






