Reflexiones de un joven pensador

Estoy con los jóvenes que queremos ser personas libres y comprometidas, capaces de tomar decisiones y expresar nuestras opiniones con espíritu crítico, negándonos a participar en lo que sea para ser aceptados y abriendo nuevos caminos. Defiendo la diversidad, la singularidad y la igualdad educativa.

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El ninguneo a la familia está destruyendo la sociedad

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Sobre el autor

Álvaro Cabo

13 años. Escritor, Blogger y conferenciante. Colaborador en Prensa, Radio y Televisión. A los 10 años irrumpió en el mundo de la actualidad con su blog “Mi país a través de mis ojos”; a los 11 años publicó su libro “Ser inteligente no es un delito” y desde los 12 imparte un Ciclo de Conferencias denominado “Tu éxito está en tu esfuerzo”. Ha sido reconocido como talento Marca España 2016 y es miembro de la Red Mundial de Conferencistas y de la Cámara Internacional de Emprendedores. Aficionado a la novela histórica, marketing, actualidad política, económica y social; futbolero y practicando artes marciales casi desde que empezó a andar. alvarocabo.com

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El fracaso de la educación en particular y de la sociedad en general, es un reflejo del declive de la familia como la educadora principal. La ruina moral que padece la sociedad es preocupante, cuando no grave; se ha perdido el concepto de los límites de lo que está bien y lo que está mal, todo vale amparándose en la libertad de expresión, sin importar lo más mínimo el daño que se pueda causar al prójimo. Y lo peor de todo es que aquellos que sobrepasan los límites son secundados y hasta perdonados. Cada vez nos parecemos más a los animales salvajes, nos movemos por instintos: aquí lo suelto y pase lo que pase me da igual. La sociedad está creando monstruos.

Se están anteponiendo el dinero, la fama, la egolatría y el consumismo a la salud, al amor y a la felicidad. Hemos llegado a tal conformismo social, que a mediodía, mientras vemos las continuas desgracias y desfachateces en el telediario, nosotros ni nos inmutamos, seguimos engullendo. No somos una sociedad feliz, estamos llenos de odio, envidia, rencor, inquina; somos una sociedad enferma y maltratada, y todo porque la base fundamental del ser humano, la familia, se está destruyendo; parece que no pertenecemos a nadie, nos estamos deshumanizando. La vida de los animales ha adquirido más valor que la de nuestros iguales, gente que se alegra de la muerte de otro ser humano sin ningún remordimiento o que es capaz de desear lo peor a un niño enfermo por tener el sueño de ser torero. La familia está infravalorada, ninguneada; parece un mueble ahí puesto para surtir de ropa y juegos a los niños. ¿Y los valores? ¿Quién los inculca? Parece que ser padres es como ir a la tómbola y que te toque una planta para luego llevarla a casa y echarle solo agua de vez en cuando; ¿y las vitaminas, la luz, el cariño, los cuidados...?

Me preocupa vivir en un mundo donde cada vez se le da menos importancia a la vida, al crecimiento personal, al amor por tu familia y el respeto a nuestros mayores, donde el bullying y la violencia machista crece y crece. Muchos cursos, charlas de motivación, coaching, tutoriales, asociaciones, consejos de expertos...pero esto cada vez va a peor. Parecemos seres sin alma, incapaces de empatizar con otro y ayudarle si lo necesita, porque al que se le ocurre ayudar es un ‘pringao’ o algo oculto quiere. Y me da lo mismo niños, jóvenes que mayores. Menuda porquería nos están vendiendo. He leído por algún lado que somos la sociedad más mediocre de la Historia contemporánea, ¿será verdad?

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