Reflexiones de un joven pensador

Estoy con los jóvenes que queremos ser personas libres y comprometidas, capaces de tomar decisiones y expresar nuestras opiniones con espíritu crítico, negándonos a participar en lo que sea para ser aceptados y abriendo nuevos caminos. Defiendo la diversidad, la singularidad y la igualdad educativa.

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Los menores dependemos de lo que votéis los mayores

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Sobre el autor

Álvaro Cabo

13 años. Escritor, Blogger y conferenciante. Colaborador en Prensa, Radio y Televisión. A los 10 años irrumpió en el mundo de la actualidad con su blog “Mi país a través de mis ojos”; a los 11 años publicó su libro “Ser inteligente no es un delito” y desde los 12 imparte un Ciclo de Conferencias denominado “Tu éxito está en tu esfuerzo”. Ha sido reconocido como talento Marca España 2016 y es miembro de la Red Mundial de Conferencistas y de la Cámara Internacional de Emprendedores. Aficionado a la novela histórica, marketing, actualidad política, económica y social; futbolero y practicando artes marciales casi desde que empezó a andar. alvarocabo.com

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Ya he dicho en otras ocasiones, que por mi edad tengo voz pero no voto, y me gustaría hacer una reflexión al respecto y que llegara a los que sí pueden hacerlo. Ya que esto nos afecta a todos. Aunque no tengamos edad para votar, no significa que algunos no tengamos opinión ni criterio propio.

Para empezar, a mi modo de ver los ciudadanos deberíamos elegir primero a los candidatos y no los partidos. Porque para representar a un ayuntamiento o a un país no puede valer CUALQUIER COSA que nos impongan, esto es muy serio. ¿Acaso nos opera de apendicitis un fontanero o nos hace la declaración de la Renta un carpintero? En mi más sincera opinión, es más importante el individuo que el partido político al que representa.

Igual que considero a Finlandia como modelo educativo y la posibilidad de copiarlo ante la corta imaginación de nuestros representantes. También considero a Dinamarca o Nueva Zelanda – y también Finlandia- como modelo político. Están considerados como los países menos corruptos del planeta, por algo será.

Debemos exigir políticos preparados, para presumir de democracia y de país desarrollado. No como he oído decir por ahí, “yo votaré al menos malo”. ¿No sería mejor decir? votaré al mejor, hay una gran diferencia. Con esto, nos cargaríamos de un plumazo el voto en blanco o la abstención, porque todos nos sentiríamos representados.

Pero como por ahora tenemos la ley electoral que tenemos, por lo menos deberíamos ser sensatos y seguir unas pautas a la hora de elegir candidato.

Por ejemplo; todos los ciudadanos deberíamos entender lo que se proponen hacer los candidatos, después fijarnos en el partido que les ampara, (el candidato puede ser excelente pero el conjunto del partido puede ser mediocre) Tenemos que ser realistas y no votar cosas imposibles de cumplir.

Y finalmente debemos fijarnos en las cualidades personales de los candidatos: La honestidad, la ejemplaridad, la ética, la honradez, el sentido común, los buenos valores, la eficiencia (los logros conseguidos con los mínimos recursos posibles), la eficacia (la capacidad para lograr lo que nos proponen), la responsabilidad, la intelectualidad, la vocación, la capacidad de empatía y de liderazgo, la preparación, la experiencia... deberían ser las palabras de definición de POLÍTICO.

“La política tiene que ser una profesión, no un pasatiempo ni una caja para robar”

Debemos ser responsables de nuestros votos y no creer las cosas porque sí, votar requiere estar informado y pensar, para equivocarnos lo menos posible.

La triste realidad es que la mayoría de la ciudadanía no se informa por sí misma, desconocen lo que votan y se conforman con lo que les cuentan o con lo que creen sus familiares o vecinos. Y después todos pagamos el pato. Por eso, también es importante tener cultura histórica para poder opinar con criterio propio, para que no nos puedan manipular, bien con mentiras o con historias que no sucedieron. No podemos votar una sonrisa o un eslogan, debemos profundizar más y ver si de verdad merece la pena darles nuestros futuros cuatro años. Si votamos cualquier cosa, nos puede pasar cualquier cosa.

VOTAD CON CONOCIMENTO, EL FUTURO DE TODOS NOSOTROS ESTÁ EN JUEGO.

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