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«Vergüenza»: el arte de hacer creíble el «tierra, trágame»

La serie narra con sorprendente frescura la atribulada vida de Jesús (encarnado por el actor Javier Gutiérrez), un fotógrafo a quien se le queda pequeño el traje de bodas, bautizos y comuniones

Elenco de la serie
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Llevar a la pantalla situaciones de la vida cotidiana habituales, esas que el espectador identifica como propias y con las que se siente tan identificado, tiene una dificultad añadida. Si no son creíbles, si están llenas de artificios, de lugares comunes, de exageraciones e imposturas, se convertirán automáticamente en mentira, en un producto de cartón que no resistirá la tentación del mando a distancia y del botón de cambio de canal.

Con “Vergüenza”, la serie original de Movistar+ en colaboración con Apache Films, ocurre justo lo contrario. Y el reto no era sencillo, porque no resulta nada fácil trasladar más allá de la pantalla, de una forma creíble, esa sensación tan humana y a la vez tan contradictoria de desear ser invisible, de abrir un agujero en la tierra, meterse dentro y esperar a que, allá arriba, escampe.

Si es que escampa, claro.

“Vergüenza”, con la temporada completa ya disponible bajo demanda y en su cita semanal los martes en #0, el canal exclusivo de Movistar+, narra con sorprendente frescura la atribulada vida de Jesús (encarnado por el actor Javier Gutiérrez), un fotógrafo a quien se le queda pequeño el traje de bodas, bautizos y comuniones, de fotos con sonrisa, de novio y de novia, padrino y madrina, niños y niñas. Y que sueña con ser, como casi todos en aquel gremio, un “fotógrafo artístico”.

El problema para él es que rema justo en dirección contraria, con una inagotable habilidad para meter la pata sin descanso, cada vez más hondo, tanto en su vida personal como profesional.

Es precisamente esa sucesión de pequeños desastres lo que más conecta con el espectador, que asiste entre divertido y asombrado a las peripecias de un protagonista sin malicia pero con un don innato para tomar en cada cruce de caminos la opción equivocada.

Y por si todo esto fuera poco, mantiene una relación con su novia Nuria (Malena Alterio), una convivencia en crisis permanente que no contribuye a que Jesús lleva una vida equilibrada.

En su empeño por que no se derrumben ni su vida social ni su relación personal con Nuria, el protagonista irá saltando por diversas situaciones en torno a la autoestima, el sexo o las relaciones de amistad que resultan de lo más reales y reconocibles para el espectador.

Todo ello se agrava además por el hecho de que la pareja, incapaz de lavar los trapos sucios en casa, está condenada a hacer el ridículo delante de familiares y amigos, con lo que la vergüenza íntima se convierte en vergüenza ajena y el deseo de “tierra, trágame” prácticamente en la única vía de escape.

Completan el reparto principal Lola Casamayor, Miguel Rollán y Vito Sanz, convertidos en el coro imprescindible para hacer que la “maldición” de Jesús y Nuria se haga siempre de cara al público. Y, al fondo, en la comodidad de su sillón, el espectador.