Cine

“Fourteen”: 14 años son muy pocos

Dan Sallit celebra la amistad para toda la vida en «Fourteen», su quinto largometraje

A Dan Sallit no le gusta lo explícito. No le convencen las preguntas que tienen respuesta. Ni aquello que resulta evidente. Ni todo lo que puede ser comprensible. Por eso en «Fourteen», su quinto largometraje, el cineasta estadounidense se sirve de la sutileza de las emociones y de la ambigüedad de las pasiones para contar con arriesgada cadencia la historia de una amistad entre dos mujeres que bien podría ser la de muchas. «No quería que la relación entre Mara y Jo fuera romántica pero sí creo que es lo suficientemente fuerte como parecerse a la de una pareja sentimental», comenta Sallit acerca de la intensidad con la que estas dos protagonistas afrontan sus necesidades y sus demandas a lo largo de diez años. Durante este periodo de tiempo dos amigas residentes en Nueva York que se conocen desde la infancia se convertirán en testigos privilegiados de sus respectivas vidas y asistirán de manera dilatada a los cambios propios de la entrada en la vida adulta. Desde las decepciones amorosas, hasta la complejidad y el engaño de un mercado laboral que se traduce en precariedad pasando por el espíritu de resistencia a la madurez.

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La ausencia de música a lo largo de esta hora y media de película no responde, en ningún caso a un ejercicio de pereza, sino a una declaración de principios: «A pesar de que mis proyectos suelen contar con un bajo presupuesto, en esta ocasión la ausencia de música no se debe a esto –risas–. Pienso que el cine es capaz de encontrar su propio ritmo a través de la interpretación de las actrices. Hay gente que utiliza la música para exagerar emociones, para darle profundidad a un momento álgido, para evidenciar una escena. Y lo respeto. Pero en mi caso confío mucho en el poder de la interpretación y si cometo un error quiero que la gente lo aprecie, lo descubra», sostiene.

Hasta la próxima llamada

Más allá de una celebración conmovedora de la amistad, «Fourteen» pretende, tras su estreno en la Berlinale, homenajear un tipo de cine que encuentra en los silencios y en el transcurrir lento y natural de los sentimientos su mejor aliado contra la inmediatez de las grandes industrias. Otra de las grandes esencias que vertebran esta historia reside en el punto de vista de la narradora. A pesar de que Jo es la protagonista indiscutible de la trama y sus traumas, carencias afectivas y llamadas de atención continuas copan el día a día de Mara (y en ocasiones llegan a absorber su propio tiempo), es esta última quien estructura la vida de ambas. «Me gustaría remarcar la idea de que es posible mantener una amistad a lo largo de toda una vida. Es fácil en el momento en el que relativizas lo que le ocurre al otro. Lo difícil es cuando hay necesidades y expectativas de por medio», comenta el americano. Porque queramos o no, siempre vamos a seguir necesitando del otro para encontrarnos.