Cultura

El Rey recalca la importancia que supone el reto digital para el español

Felipe VI clausura el XVI Congreso de la Asale y afirma que «hay que crear las estructuras» para «aprovechar» la revolución tecnológica y conducir nuestro idioma hacia el futuro.

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El fin de la campaña electoral ha coincidido con la clausura del XVI Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española. En un día tan señalado, el Rey ha respaldado el patrimonio cultural que supone nuestro idioma haciendo acto de presencia en una jornada final, de resúmenes y conclusiones, que ha estado señalada por dos hitos relevantes: la presentación de las «Obras completas» de Miguel de Cervantes, una tarea monumental a cargo de Francisco Rico, y el programa LEIA, desarrollado para articular el español con las tecnologías y las máquinas, el reto más importante de cara al futuro. Don Felipe, que recordó la figura de Margarita Salas, cuya muerte ha marcado esta cita cultural, recalcó que «los académicos tienen la alta responsabilidad de cuidar del buen estado y de la unidad de la lengua». En su intervención apeló a las academias para que trabajen «juntas en la defensa de la unidad y la calidad del español», pero teniendo así en «cuenta tanto los elementos comunes a todas las naciones hispanohablantes como las particularidades de cada territorio». Reconoció también los «desvelos» para defender los trabajos literarios del creador del Caballero de la Triste Figura y «reivindicar la importancia del más grande de nuestros escritores, construyendo su biografía más certera y editando con la mejor técnica su obra inigualable». Pero donde hizo hincapié fue en «la apertura de las academias al reto digital y su preocupación por salvaguardar la herencia del pasado y preocuparse por el futuro de la lengua. «Las academias se acaban de comprometer a velar por nuestra lengua y luchar por su buen uso y unidad en los nuevos entornos dominados por la tecnología digital. Es tan grande el impacto previsible de las aplicaciones de esta tecnología que resulta imposible determinar hoy todas sus consecuencias». Y apuntó que este fenómeno ya está «afectando a la comunicación humana, de la que la lengua es vehículo esencial». Por eso se felicitó de que en este desafío aúnen fuerzas todos los académicos de España y América, y que cuenten en esta batalla con el respaldo de las empresas privadas para que también el español sea una lengua del mañana.

Francisco Rico, que asegura que ni es cervantista ni quijotista, que se define como filólogo y, como máximo, petrarquista, presentó las «Obras completas» del autor que se sacó de la imaginación al ingenioso hidalgo, a su escudero Sancho Panza y a Dulcinea del Toboso. “Aquí está todo Cervantes y mucho más. Pueden consultarse todas las cubiertas que se han diseñado, los mapas, los itinerarios y hasta se puede leer qué es un astillero. Está todo lo importante. Pero lo principal es el texto, que se ha conseguido ajustar a la voluntad del autor. No existe comparación posible entre lo anterior y lo que hemos hecho ahora», comentó a este diario. Durante la tarea ha logrado fijar finalmente el texto cervantino por antonomasia. «Cuando se publicaba “El Quijote” siempre se optaba por reproducir la primera edición, pero ciertos capítulos cuentan con varias versiones. En la segunda edición, por lo visto, hizo cambios respecto a la estructura de la novela. Lo importante es que ahora se ha reparado el texto y se han suprimido también las adiciones que habían añadido los impresores». Rico reconoció que «todavía existen muchos temas que investigar de Miguel de Cervantes, porque, además, corren algunas leyendas sobre su biografía. Existen aspectos muy enigmáticos sobre él, como su relación con la mujer y la última parte de su vida, de la que no se conoce bien de qué vivía. Creemos que de jugar y prestar dinero, no suyo, sino de patrones y señoritos. Quedan a su alrededor muchos puntos oscuros. Además, Cervantes no revela nunca su intimidad, siempre se mantiene al margen».

Francisco Rico, con esa ironía que le otorga su inteligencia, recalcó la importancia de la Biblioteca Clásica de la RAE, con sus 111 tomos y los nueve de Cervantes (que han llevado 20 años de estudio y que están patrocinados por la obra social La Caixa). Criticó cómo en ocasiones, desde distintos sectores, se ha dado una «imagen patriotera» del novelista, «de soldado de tercios, de héroe de Lepanto, que, sin duda es cierto, pero el legítimo Cervantes es el gran escritor, el supremo autor de nuestro idioma que, con un enorme humor crítico y un gran sentido común, con su poliédrica visión de la realidad, abrió un linaje de ficción y una modernidad literaria que hoy todavía se homenajea».

Rico, que ha batallado para dar el «texto filológico más seguro» de «El Quijote» y que ha recuperado una comedia de Cervantes olvidada hace muchos años, «La conquista de Jerusalén», ofreció también un retrato cuidado del escritor y apuntó que «en Cervantes siempre vence la compasión y la comprensión del individuo».

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