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David Summers: «Estamos ahí desde los 80, somos como Matías Prats»

El cantante y compositor de Hombres G, que afrontan dos grandes conciertos en Madrid en diciembre, publica «Hoy me he levantado dando un salto mortal», una colección de recuerdos y reflexiones.

  • Summers confiesa que formó Hombres G para ligar
    Summers confiesa que formó Hombres G para ligar / Cristina Bejarano
Ulises Fuente. 

Tiempo de lectura 4 min.

09 de noviembre de 2017. 01:05h

Comentada
Ulises Fuente.  9/11/2017

Aguantar tres décadas en el mundo del espectáculo es una proeza que pocos artistas consiguen en España. David Summers (Madrid, 1964) formó Hombres G como el vehículo de un adolescente para ligar y para lanzar reproches a sus ex novias desde el escenario, pero sus temas trascendieron en uno de los mayores fenómenos fan de nuestra historia. Tras una crisis del grupo en los noventa, decidieron regresar en el nuevo milenio. Siguen en la brecha y Summers publica « Hoy me he levantado dando un salto mortal» (Alienta) mientras prepara las dos noches que su grupo y Taburete actuarán ante un WiZink Center abarrotado en el mes de diciembre (22 y 28).

–¿Cómo se ha levantado hoy?

–Pues desde luego no ha sido dando un salto mortal. Ayer tuve un día muy duro de trabajo, pero siempre me levanto animado y con ganas de hacer cosas.

–Dice que el libro no es de autoayuda ni memorias, pero tiene un poco de ambas.

–No me considero quién para dar consejos y que aunque parezca que tengo una estrategia en la vida, nunca la he tenido, improviso. Espero a que vengan los acontecimientos y los capeo. Pero el camino del corazón y tratar de hacer las cosas de la manera correcta y de la mejor forma posible, eso siempre ha estado ahí.

–No se puede decir que en su caso no haya tenido éxito.

–He tenido fracasos pero nunca me he sentido un fracasado.

–Altibajos, sí.

–Exacto. Pero soy afortunado por tener la respuesta del público.

–¿Sigue sintiéndolo?

–No paro un segundo: he estado componiendo y vamos a grabar otro disco. Nos marchamos a Argentina con Enanitos Verdes ahora mismo, de gira dos semanas. Luego con Taburete.

–Escribe que le avergüenza que le consideren referente de varias generaciones.

–Hombre, me halaga, pero me parece excesivo. Es que ahora vienen los hijos de los fans, y damos conciertos para gente de entre 12 y 50. Hacemos canciones muy sencillas, ligeras. Nunca pensé que perduraríamos.

–¿Le da miedo no poder jubilarse?

–Es imposible. No me dejan y me sorprende, pero como tantas cosas que me alucinan de los Hombres G.

–¿Cuáles?

–Situaciones que no le han pasado a nadie en España. En 2017 sacamos las entradas a la venta para el Palacio de Deportes, dos días, y se agotan en dos horas. Todas las entradas. Esa expectación que provocamos después de 33 años... Es extraño, nunca ha sucedido. No tiene explicación por qué continuamos aquí.

–Hombre...

–En los 80 estábamos junto a Danza Invisible, Gabinete Caligari, Duncan Dhu, Nacha Pop; en los 90, con Alejandro Sanz; en los 2000, con Pablo Alborán... y ahora estamos con Taburete. Nosotros estamos siempre, somos como Matías Prats.

–No quedan muchos de los 80.

–No, y menos tocando dentro de diez días en Los Ángeles, y agotando 15.000 entradas en Nueva York, Washington y Lima.

–Eso de Los Ángeles es una locura.

–Sí, pero no lo cuentan los medios en España. Nos hemos sentido un poco ignorados por eso, sobre todo con los éxitos en América. El pasado septiembre tocamos para 85.000 personas en México y eso ha sucedido desde los 80, pero nunca nos han dado esa difusión.

–Lo comenta en el libro.

–Nosotros somos lo que somos a pesar de la prensa. El hecho de haber sido un grupo superventas nos ha estigmatizado para un sector más musical o entendido. Por el hecho de tener fans, cuando todos los grandes artistas de la historia los han tenido y todos los artistas sueñan con eso.

–¿Por qué?

–Pues parece que es algo que te ensucia. Que lo que hay que hacer es no tenerlos, que es una idiotez. Cuando haces que tu música emocione tanto que se convierta en fanatismo, pues no les gusta.

–Se les ha asociado a un grupo de chicas y creo que hay una parte de la crítica un poco machista.

–Yo prefiero que se llenen los conciertos de chicas que de pesados. Pero vamos, eso podía pasar en los ochenta, no ahora.

–Tuvo que cambiar el número de teléfono de casa.

–Mi padre estaba hasta los huevos. No podía más. Llegó un momento en que lo cambiamos varias veces y lo que hizo fue poner otra línea y ese dejarlo, que suene.Y sonaba y sonaba todo el día.

–Estaba harto.

–Él era famoso, pero claro, por la calle se le acercaba una señora con delicadeza y le decía: «Señor Summers, un placer conocerle, me encantan sus películas». En cambio, a mí me reconocía un grupo de niñas y se ponían a llorar y a gritar como locas.

–¿Por qué fue «Sufre mamón»?

–La escribí con la única intención de vengarme de una chica. Sólo escribía canciones para mandar mensajes a ciertas tías. Tocábamos en un bar y yo sabía que ella estaría allí y la iba a oír. Y esa fue la única pretensión. Después, fue el primer single del primer LP, y fue algo tremendo. En ese año, el 86, todo explotó, fue un fenómeno grotesco y absurdo.

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