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Paco Damas: «La música puede ayudar a la poesía»

Paco Damas / Músico

Ha reeditado «Tristes Guerras», un disco que pone melodía a los poemas de Miguel Hernández en el 75º aniversario de su fallecimiento y por el que ha sido nombrado «Músico por la Paz»

  • Paco Damas, músico
    Paco Damas, músico / Cristina Bejarano

Tiempo de lectura 4 min.

29 de marzo de 2017. 08:54h

Comentada
Raúl Salgado Madrid. 28/3/2017

Ayer hizo 75 años que falleció Miguel Hernández, un poeta universal insuficientemente reconocido. Y Paco Damas, junto con la Fundación Cultura de la Paz, ha puesto música a sus versos en la reedición de «Tristes Guerras», un himno a la paz con un texto que late, suena y nos enseña a ser mejores personas. Se trata de un cantante que no sólo compone, sino que también educa. Y que asegura que, a veces, los pequeños aprenden en sus conciertos más que en las aulas.

–¿A qué suenan los versos de Miguel Hernández?

-A actualidad. Suenan a melancolía y a tristeza, pero también a esperanza. Él confiaba en que el ser humano reaccionaría y se vincularía a esas energías relacionadas con el diálogo y con la palabra.

–¿Usted también espera esa reacción?

–Yo sueño con molinos de viento, como El Quijote. La sociedad ha tomado unos cauces que nos llevan al abismo. Deberíamos pararnos, porque la velocidad a la que andamos no es saludable, y pensar qué podemos hacer cada uno en el día a día para mejorar nuestro entorno.

-¿Y qué podemos hacer?

-Yo intento educar a través de la música. Tenemos que ser más cívicos y conciliadores, aunar esfuerzos para erradicar los males de nuestra sociedad.

–¿Cuál es la mayor tristeza de una guerra?

–La impotencia de no poder hacer nada. Yo estudié Medicina y la dejé para dedicarme a esto.

–¿La música es medicina?

–Desde luego. La música es terapéutica. A mí de la Medicina no me preocupaban los glóbulos rojos, sino las emociones. En los conciertos no sólo canto, sino que intento transmitir un mensaje con un contenido transversal de igualdad, de no violencia, de concordia, de solidaridad, de derechos humanos...

–¿Algún día acabarán las guerras?

–Hay algo en el ser humano que nos impide aniquilar todas esas lacras, pero no sabría decirte qué. Quizá la falta de conciencia de lo que pasa a nuestro alrededor, el no fijarse en el otro, el estar pendiente sólo de uno mismo...

–¿Cómo se musicaliza un texto poético?

–Leyéndolo profundamente y cogiendo una guitarra a las dos de la mañana, cuando todo está en silencio. Los ortodoxos dicen que la poesía no debe ser musicalizada, porque en sí misma es música. Yo creo que la música ayuda a que esa poesía llegue mejor. A veces los textos laten.

–¿A qué ritmo?

–Si las palabras transmiten emociones, al de la balada. Si expresan fuerza, al del rock. Si nos recuerdan el latido del corazón, laten al ritmo del funk, por lo que habría que dar mucho peso a las baterías.

–¿Qué nos enseña la poesía?

–A ser mejores personas, a reflexionar y a pensar con sosiego. Pero nuestra sociedad está muy alejada de todo eso.

–¿Está en peligro de extinción?

–Cada vez se lee menos poesía.

–¿Por qué a los jóvenes no les interesa?

–Porque les parece aburrida, no les dice nada. La mayoría son incapaces de comprender un texto poético. Pero cuando vas a un concierto y les das cuatro guitarrazos para llevarla al rock, siempre terminan cantándola contigo.

–¿Es más fácil llegar a la poesía por la música que por los libros?

–Sin duda. ¿Quién ha aprendido a Machado si no es a través de Serrat? El 25% de mis actuaciones están dirigidas al alumnado, a los estudiantes. A veces aprenden en los conciertos más que en el aula.

–¿Pero la poesía hay que oírla o leerla?

–Hay que leerla, sentirla y emocionarse con ella. La poesía se puede transpirar por la piel. Hay que profundizar e intentar entenderla.

–¿Qué cala más la palabra leída o escuchada?

–Escuchada. Todos tenemos en nuestra memoria una melodía, una letra, algo que nos transporta a nuestra infancia. Seguramente los textos no transmitan lo mismo.

–¿Qué poema le gustaría ser?

–Uno que dice «tus ojos se me van de mis ojos y vuelven». Es un recorrido de ida y vuelta del amor, de la ternura, de la ausencia, del anhelo...

–¿Alguna vez se ha agrupado en su costado tanto dolor que por doler le haya dolido hasta el aliento?

–(Risa tímida) A todos nos ha dolido alguna vez hasta el aliento. Lo importante es respirar profundamente y seguir caminando.

–¿Usted con qué rima?

–Con damas. Además, ahora mismo estoy metido en un proyecto en el que recupero la memoria de las mujeres de la generación del 27. Rescataré algunos poemas en un trabajo que lleva por título provisional: «Paco Damas canta a las sin sombrero». Quiero reivindicar la figura de tantas mujeres olvidadas, para darles visibilidad.

–¿Cuál es el sonido de una guerra?

–El de una guitarra eléctrica distorsionada y sin control.

–¿Y de la paz?

–El del mar.

El lector

Paco Damas lamenta que la información que publican los medios se encuentre tan politizada y llena de dolor. Echa de menos textos relacionados con la música y con la literatura, por ejemplo. Y confiesa leer LA RAZÓN. Sobre todo, las noticias de la sección de Cultura y Espectáculos.

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