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U2: vuelve el bono más mesiánico y político

La banda irlandesa publica hoy «Songs of Experience», una colección de canciones con todos los clichés asociados al grupo y con textos de denuncia

  • Bono, en una imagen de la gira de aniversario del «Achtung Baby», que se celebró este mismo año
    Bono, en una imagen de la gira de aniversario del «Achtung Baby», que se celebró este mismo año
Alberto Bravo.  Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

30 de noviembre de 2017. 22:47h

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Alberto Bravo.  Madrid. 30/11/2017

Otro álbum de U2. En otros tiempos, pongamos 1994, sería el acontecimiento que detendría el mundo por unas horas. Aquellos eran los tiempos en que la música era la gran corriente cultural de masas, los tiempos en que ellos gobernaban el mundo de las canciones y los estadios, los años en que los discos eran lo más importante para mucha gente. Pero los tiempos cambiaron, y de qué manera. De tal forma que el lanzamiento de un nuevo disco de U2 está muy bien, por supuesto, pero el mundo ya no se para. O, al menos, no tan abruptamente.

Hoy aparece «Songs of Experience», la nueva colección de 13 canciones de la banda irlandesa. De alguna forma, Bono y sus compañeros de viaje han procurado mantener una continuidad con su anterior «Songs of Innocence», de 2014. Aquel álbum fue revolucionario por su forma de venderlo; o, más bien, de no hacerlo. U2 decidió ponerlo gratis en iTunes durante un mes. Una jugada sorprendente que llamó la atención. No tanto el trabajo, que pasó casi indiferente para la crítica. Para entonces, el grupo ya tenía muy avanzado el nuevo disco, el que ahora se presenta. Pero cabe considerar que el nuevo producto es diferente a aquel que era hace tres años. Durante este periodo, según contó el propio Bono, «pasaron suficientes cosas para replantear el contenido del álbum». El vocalista de U2 se refería a temas como el Brexit o Donald Trump. Bono rehízo los textos, haciéndolos más políticos, y el grupo trabajó en otro tipo de sonidos e instrumentación. Y el resultado es «Songs of Experience».

La grabación fue casi interminable y se utilizaron numerosos estudios: los Electric Lady Studios y Pull Studios de Nueva York, The Church y Assault and Battery de Londres, el Shangri-La y The Woodshed de Los Ángeles, el Strahmore House de Dublín y un estudio móvil en Vancouver. Cómo negarle tantos placeres a Bono, un maniático de los sonidos y el acabado de las canciones. Pueden hablar de ello los nueve productores y quince ingenieros que participaron en la grabación. Si no es récord mundial, sí que se le acerca.

¿Pero está el disco a la altura? Esto siempre ha sido algo difícil de definir en los trabajos de U2. En su momento, era sencillo imaginar que «The Joshua Tree», su legendario álbum de 1987, iba a ser un bombazo. Tenía el sonido de una época, el mesianismo que tanto gustaba por entonces, y unas canciones monumentales. Mucho más difícil de predecir fue el siguiente paso tras acabar una gira maratoniana inmortalizada en «Rattle & Hum». U2 publicó en 1991 «Achtung Baby» y aquello fue su verdadero golpe maestro. Nadie se atrevió a pronosticar un éxito tan masivo. U2 había renovado su sonido eligiendo un camino muy diferente a «The Joshua Tree» y lo hizo con tremendo impacto artístico y comercial. Aquello fue su nueva cima mientras Bono contemplaba el planeta desde su púlpito y viajaba por todo el mundo casi como un embajador divino. Parecía tener respuestas y soluciones para todo: desde la telebasura a la hambruna.

Coros de iglesia

En perspectiva, éste sería el último salto mortal de U2. Es difícil pedirle a un grupo el mismo riesgo que asumen los solistas. Por ejemplo, David Bowie, Lou Reed o Bob Dylan hicieron carrera con sus cambios estilísticos y artísticos. No vale igual para una banda. Desde aquel «Achtung Baby», U2 facturó discos en los que el mayor riesgo estaba en reunir canciones a la altura. Tampoco era un esfuerzo menor, ni mucho menos. Por ejemplo, un álbum como «All the Things You Can’t Leave Behind», de 2000, figura entre lo mejor de su discografía. No es un sonido rompedor, pero sus excelentes canciones marcan la diferencia. Y en ello siguen. «Songs of Experience» es un álbum que necesita reposo, por más que la producción y las canciones no sorprendan. Hay veces en que uno no sabe dónde termina Coldplay y empiezan U2. Pero sí es cierto que el grupo se vuelve a esforzar por ofrecer estribillos reconocibles y «riffs» que funcionen. Y la primera sorpresa está en el primer tema, «Love Is All We Have Left», una canción con la voz de Bono y un muro de sonido de teclados como prácticamente únicos argumentos. «Lights of home» tiene una guitarra «slide» de entrada que ya es una marca de la casa por cortesía de The Edge, y el estribillo lo tiene todo para ser un «llenaestadios». Lo mismo que «You’re The Best Thing About Me», una de las grandes apuestas de la banda. U2 prestó especial atención al tratamiento de los coros del disco, casi como si fueran de Iglesia, por su monumentalidad. Son el tipo de cosas solemnes que tanto le gustan a Bono. Un buen ejemplo es «Get Out of Your Own Way». «American Soul» es otra canción heredera de los sonidos de «Achtung Baby» y es fácil imaginar que se trata de uno de los temas favoritos de Bono, quien cuenta con la ayuda de Kendrick Lamar para soltar esos conceptos de una sola palabra que le acompañan desde «Joshua Tree». «Summer of Love» parece a veces un homenaje a los viejos sonidos de una época de América, con ecos de Jefferson Airplane o Lovin’ Spoonful, mientras «Red Flag Day» supone el reencuentro con los sonidos que más gustan a sus seguidores, con otro «riff» vibrante de The Edge, un ritmo imperial y la voz mesiánica de Bono, que entrega uno de esos himnos por los que se siente tan amado. También exhibe poderío vocal en «Landlady».

El álbum se cierra con «Love is Bigger Than Anything in It’s Way», sin duda uno de los momentos más afortunados del álbum y un tema que bien podría estar en «All The Things You Can’t Leave Behind», y «There is a Light», un título que ya habla por sí mismo del tipo de mensaje que envía Bono, vestido de nuevo con las ropas de mesías. «Hay una luz, no dejes que se apague», canta el vocalista irlandés mientras se extingue el que es el decimocuarto álbum de la carrera del grupo. Si se hace la media, salen a un disco por cada tres años, lo cual tampoco es demasiado. Pero ya se sabe que se trata de una de las bandas más meticulosas y maniáticas con el sonido que quieren ofrecer en cada grabación.

Esto es a gruesos rasgos lo que aparece en «Songs of Experience». Fiel a su naturaleza contradictoria, U2 comenzará a defender sus nuevas canciones al tiempo que celebran los éxitos y los dólares que les dejó la gira del 30 aniversario de «The Joshua Tree», que les dio la excusa de llevar aquellas viejas canciones de nuevo por todo el mundo en uno de los más epopéyicos ejercicios de nostalgia de nuestro tiempo. La banda irlandesa tiene todo el derecho a sentirse grandes a pesar del decadente impacto de sus trabajos. Esto no se ha traducido en una merma de su popularidad y sigue llenando grandes estadios con sus giras y sus canciones. Las nuevas y las viejas. Encontraron hace mucho el camino del éxito y la popularidad masiva, y no se han bajado de esa ola ganadora. Ahora cuentan canciones desde la experiencia, la de una banda que se mantiene con los miembros originales desde hace más de cuatro décadas y que sigue teniendo una voz propia para tocar y grabar canciones. Ese continúa siendo el verdadero éxito de U2 más allá de lo que dicen los números de las cuentas corrientes y los paraísos fiscales.

Las amistades de bono

El cantante y letrista de U2 siempre cultivó su deseo de rodearse de intelectuales y leyendas del arte y la cultura en cada una de sus facetas. La leyenda dice que los textos de las nuevas canciones de Bono y sus amigos nacieron de un consejo del poeta irlandés Brenda Kennelly: «Escribe como si estuvieras muerto». El vocalista de U2 sufrió un importante accidente en 2014 mientras montaba en bicicleta que le causó problemas de movilidad en una mano, lo que le impedía tocar la guitarra. Entonces recordó aquellas palabras del poeta y se puso a completar las canciones de «Songs of Experience». En cualquier caso, la palabra más repetida durante el disco es la más repetida durante toda la carrera de Bono escribiendo letras de canciones: «Love» (amor). Y eso es lo que hay ya en el primer tema de apertura del álbum: «El amor es todo lo que nos queda». Para unos es el Bono más humano; para otros, el más repetitivo. Todo es cuestión de gustos. Para alguien con tan poco sentido del ridículo como él, la cuestión es no resultar indiferente, algo que consigue con creces. Odiado o amado, el público decide.

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