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Un «Tenorio» que podría haber esperado

Gonzalo Alonso. 

Tiempo de lectura 2 min.

02 de agosto de 2017. 03:55h

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De Tomás Marco. : Alfredo García, Juan Antonio Sanabriat Carmen Gurriarán. Coro y Grupo Modus Novus. Santiago Serrate. Teatro San Lorenzo de El Escorial, 28-VII-2017.

Hay ocasiones en las que lo que parece una suerte no lo es tanto. Así le ha sucedido a Tomás Marco con su estreno «Tenorio» en el Festival de El Escorial. Escribió esta ópera de cámara por encargo para el X Estío Musical Burgalés de 2009, pero la crisis impidió su estreno. Ahora se ha estrenado en El Escorial, pero no debe haber pasado tanto cuando se efectuó en versión de concierto y sin subtitulación. La partitura sobre Don Juan discurre en modo paralelo a su «El caballero de la triste figura» sobre «Don Quijote» de 2005. Se presenta un relato a través de textos, fundamentalmente de Zorrilla, pero también de Tirso de Molina, Molière, Lord Byron o da Ponte e incluso de Quevedo o Sor Juana Inés de la Cruz ajenos a la trama, todos traducidos al castellano, pero no inteligibles. Es frecuente que no se entiendan los textos de las óperas, más aún en las contemporáneas. En ocasiones, la escena y los subtítulos ayudan a comprender la trama. No fue el caso de este «Tenorio», sin escena ni subtítulos durante cien minutos cuando se había anunciado una duración de setenta y cinco. No es fácil escuchar una obra en estas condiciones y no podía dejar de mirar afectuosamente a la niña que tenía en la fila de delante y que, con gran educación, decidió soñar. De ahí que no sé si Tomás Marco ha tenido suerte con este estreno o hubiera sido mejor esperar. Dadas las circunstancias debería haberse procedido a aligerar la partitura hasta la duración anunciada, pero parece que en ningún momento se procedió a pasar la obra de un tirón. Una pena porque contiene elementos interesantes desde un inicio que recuerda el jazz con una alegre introducción del viento, percusión y pizzicatos de la cuerda para pasar luego al madrigal renacentista. Cuatro vientos, dos percusionistas con multitud de instrumentos, cuarteto de cuerda y siete cantantes integran la plantilla y crean ambientes dentro de la continuidad de un ritmo insistente, casi obsesivo. El compositor escribió la obra pensando en el barítono Alfredo García, quien estrenó su personal «Quijote», y que aborda a Don Juan, mientras que el tenor Juan Antonio Sanabria lo hace como Don Luis Mejía y narrador. Carmen Gurriarán se encarga de Lucía, Doña Ana y Doña Inés, completando la narración un cuarteto vocal. El tenor tiene un largo pasaje y sobresalen un par de dúos. A pesar de los dos únicos ensayos, Serrate y los participantes lograron un resultado interpretativo encomiable y, al final, fueron calurosos los aplausos del público de la sala pequeña.

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