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Premio a la rebeldía de una mujer

Sonsoles Ónega gana el Fernando Lara con «Después del amor todo son palabras», una historia de guerra y exilio basada en hechos reales

  • La autora ha escrito una de sus obras más ambiciosas que ayer se alzaba con el Premio Fernando Lara
    La autora ha escrito una de sus obras más ambiciosas que ayer se alzaba con el Premio Fernando Lara
Pepe Lugo.  Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

19 de mayo de 2017. 21:38h

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La periodista Sonsoles Ónega (Madrid, 1977) ganó ayer en Sevilla el XXII Premio de Novela Fernando Lara, que convoca la editorial Planeta y la Fundación José Manuel Lara con el patrocinio de la Fundación Axa, dotado con 120.00 euros y al que han concurrido en esta ocasión 314 originales. El jurado, formado por Fernando Delgado, Pere Gimferrer, Ana María Ruiz-Tagle, Clara Sánchez y Emili Rosales, que actuó de secretario con voto, eligió como la mejor obra a «Después del amor todo son palabras», que protagoniza una mujer que decide enfrentarse al machismo de la España de los años treinta y plantearle el divorcio a su marido para abandonarlo todo por amor.

Remordimientos

Enamorada de un republicano en plena Guerra Civil española, toma el camino del exilio aunque los remordimientos por haber dejado atrás a su familia e hijos la acompañarán el resto de su vida. Ónega, que realiza su labor profesional como corresponsal parlamentaria de «Informativos Telecinco», presentó, bajo el pseudónimo de Rosalía Gauda, un original titulado «Las palabras del amor» que quedó finalista hasta alcanzar el veredicto final del jurado durante una velada nocturna celebrada en el Real Alcázar de Sevilla a la que acudió una amplia representación de la sociedad política, cultural y empresarial andaluza.

No es la primera vez, sin embargo, que la autora gana un certamen literario, ya que su inicio en el mundo de la ficción arrancó en el año 2004 con «Calle Habana, esquina Obispo», que consiguió el III Premio Letras de novela corta; en el libro narraba la lucha de la oposición cubana al régimen de Fidel Castro en los años 90 del siglo XX. Le siguió poco después otra: «Donde no estuvo Dios», con la que se asomó tres años después a la tragedia de los atentados terroristas del 11-M. Sin embargo, su consolidación dentro del género llegó un poco más tarde con «Encuentros en Bonaval», un libro con el que se acercó en 2010 al mundo del periodismo durante los último años de la dictadura franquista para contar una evocadora historia de superación personal, fantasía e intimismo con la magia de Galicia de fondo.

Su última publicación, «Nosotras que lo quisimos todo», de 2015, plantea en un tono desenfadado la situación en la que se encuentra la mujer, a la que se le ha exigido un modo de vida basado en los clichés del éxito y la satisfacción personal. Pero después de estas incursiones, ha decidido dar un paso más adelante y adentrarse en una novela de mayor calado. Para escribir «Después del amor todo son palabras», la autora se enfrascó en un proceso de investigación de varios años para hallar las claves de la historia real en la que se ha inspirado y que sucedió en Barcelona durante la II República. Un proyecto que le ha llevado más de dos años de trabajo hasta encontrar el rastro de una mujer que, fascinada por el amor de un hombre, rompió con su vida para recorrer el mundo con él a pesar de la presión sufrida por la sociedad y las circunstancias políticas previas a la contienda civil.

Un folio en blanco

Sonsoles Ónega –que ha defendido en diferentes ocasiones el papel de la mujer y denunciado el doble que juega en la sociedad: en el trabajo y en la casa– cuenta con una amplia trayectoria profesional en el ámbito del periodismo televisivo, ya que antes de trabajar en la cadena Telecinco prestó servicios como cronista en CNN+ y en Cuatro. Pese a ello, durante una entrevista concedida a LA RAZÓN confesaba que se encuentra más cómoda en el papel de novelista que en el de reportera debido a las restricciones que impone el formato audiovisual. «A mí lo que me cuesta es escribir para la televisión», dice, «donde tienes que contar en solo veinte segundos lo que ocurre en el Debate sobre el Estado de la Nación. Eso me cuesta mucho más que sentarme ante un folio en blanco y dar rienda suelta a lo que tienes en la cabeza, ahí me siento más libre», añade. Sonsoles Ónega, que es hija de Fernando Ónega y que ha crecido en el seno de una larga saga de periodistas, ha tejido una narración que tiene un pie en la literatura y otro en la realidad. Una historia que traslada a los lectores a los dramáticos años de la guerra civil española y de las consecuencias que este conflicto tuvo para tantas familias.

Pero detrás de estos hechos, lo que existen son las vidas desnudas, entregadas a los vaivenes y sometidas al albedrío de las circunstancias. Esas existencias que intentan desenvolverse lo mejor que pueden entre las pasiones, los compromisos y los deberes. Junto a la novela ganadora llegaron a la final «El otro lado del lienzo», de Luz (pseudónimo), «Te odio, querido mío», de Marcel Sastre i Llodrà, «Un hombre normal», de Eva Barro García, «Sacrificio. Diario de un matarife», de John Dillinger (pseudónimo), «Cuando el día se va», de Salvador Bocarribeira (pseudónimo), «Los archivos de Van Helsing», de Xavier B. Fernández, «Lo que callan los muertos», de Ana Rivera Muñiz, «La maldición del Fortuna», de José Antonio Roldán Segovia, y «Tornadizo», de Alone in the dark (pseudónimo).

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