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Schwarzenegger: «Muchas de mis películas eran para tirarlas al váter»

El ex gobernador de California y protagonista de «Terminator» revoluciona San Sebastián con la presentación del documental ecologista «Wonders of The Sea 3D» junto al hijo de Cousteau

  • El actor, ayer en San Sebastián, donde lució un anillo con la imagen de un Terminator
    El actor, ayer en San Sebastián, donde lució un anillo con la imagen de un Terminator
Gonzalo Núñez.  San Sebastián.

Tiempo de lectura 5 min.

26 de septiembre de 2017. 00:36h

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Jean-Michel Cousteau (sí, de los Cousteau de toda la vida) y Jean-Jacques Mantello llevan toda la mañana de entrevistas. Me piden tres minutos para estirar las piernas. Al cabo de ese tiempo, sentados y con la grabadora ya apuntándoles, un rugido allá afuera interrumpe la primera pregunta. «Ése es Arnold», dicen al unísono los entrevistados. Todos nos lanzamos al balcón para confirmar desde la primera planta del hotel María Cristina que, efectivamente, quien está encendiendo a las multitudes no puede ser otro que Schwarzenegger, que se mueve de lado a lado del vallado firmando autógrafos entre un estruendo de reclamaciones. Acaba de aparcar su avión privado en Biarritz y desde ahí lo han traído directo a San Sebastián. Así, se le esperaba más temprano pero se le han debido de pegar las sábanas en Barcelona, donde estuvo el fin de semana fotografiándose con los jugadores del Barça y promocionando su Arnold Classic Europe de culturismo.

«Activista convencido»

A San Sebastián no lo traen los músculos sino el medio ambiente. Su «cruzada», como le gusta decir. A su lado, nada de hombres fornidos, de pectorales marcados, sino estos dos distinguidos señores mayores que se asoman desde el balcón del María Cristina, directores del documental «Wonders of The Sea 3D» que produce y narra Schwarzenegger y se ha presentado en la Sección Oficial del Festival. «Arnold es un activista ambiental muy convencido», asegura Cousteau. Lo suyo no es postureo ni lavado de conciencia de famosos y políticos. «Siempre he sido consciente del medio que me rodea –afirma el actor–. Crecí en Austia, uno de los países que mejor conserva sus lagos y sus ríos, sus bosques y montañas. Todo el mundo hablaba de estas cosas allí. Pero cuando me convertí en gobernador de California y entendí los peligros a los que se enfrenta el medio ambiente, me apasioné mucho más por este tema y me di cuenta de que desde mi posición podía hacer cambios». Le gusta poner en valor su herencia política y demostrar que ecologismo no es antónimo de capitalismo: «En California demostramos que puedes proteger el medio ambiente y reducir los gases de efecto invernadero. Todos dijeron que sería un suicidio y que la economía colapsaría y se destruiría trabajo. Pero 10 años más tarde el PIB de EE UU ha crecido un 2% y el de California un 5%. Todos quieren venir a California». Pero Schwarzenegger no desea que su defensa ambientalista se tome como una declaración partidista. La prensa le tira de la lengua: Trump por aquí, Trump por allá. Ambos son republicanos pero los separan océanos tan profundos como los que se muestran en 3D en su documental. Él se mantiene hierático, mordiéndose las palabras. Pero las suelta: «Si Trump fuera inteligente haría exactamente lo que hicimos, porque es lo correcto». Luego, matiza: «El presidente no tiene el poder, sino el Congreso». Trump no parece estar en la misma frecuencia. Por lo pronto ha sacado a su país del Acuerdo de París. El intérprete vuelve a evitar entrar en política (hace ya 6 años que dejó de ser gobernador) y lanza un «speech» al común de los mortales, con una pregunta a lo Kennedy: «No hay que entrar en la idea de que esto es una cuestión política. El aire, el agua, no son republicanas o demócratas. Son lo mismo para ambos. Los partidos te hacen creer que es una cuestión política porque ese es su negocio, pero lo cierto es que esto tiene que ver con las personas. Podemos hablar de políticas ambientales, pero la pregunta debe ser: ¿qué es lo que haces tú para que el mundo sea más limpio? No escondernos en que el Gobierno hace poco o la ONU hace otra cosa. Todos vosotros tenéis un papel crucial en esta misión o cruzada, que es en lo que yo estoy».

Mantello y Cousteau, que tiene razones para alarmarse (llevan años comprobando in situ el deterioro de los mares), intentan ser optimistas. Su «Wonders of The Sea 3D» quiere ser una llamada a la acción a través de la «fiesta marina» de colores, texturas y vida que se deja ver allá abajo. Estamos a tiempo, opinan, «la naturaleza perdona». Cousteau cree que el sentido común puede poner de acuerdo a tendencias de todo tipo y recuerda cómo George W. Bush protegió zonas de Hawaii tras visionar en privado en la Casa Blanca uno de sus filmes. «Años después Obama cuadruplicaba la zona de protección», añade. «Dejando de lado la política o la economía, todos estanos conectados a los océanos –alega el hijo del comandante del Calypso–, dependemos de él para respirar o para beber un vaso de agua. Nuestro objetivo es sencillo: sentarnos con quienes toman decisiones y no señalarlos con el dedo, sino tocarles el corazón. Que dejen de mirar a corto plazo y establezcan puentes con el futuro». Mantello confía en nuestro siglo: «El XX fue un desastre medioambiental; el XXI tiene la oportunidad de resolverlo; de lo contrario, no habrá siglo XXII». O lo que es lo mismo, en palabras de Cousteau: «Los humanos somos la única especie que puede decidir no desaparecer. Y no creo que seamos suicidas». Para esta «cruzada» conservacionista, confiesa a LA RAZÓN, el actor sumaría a dos de los personajes que ha interpretado: Julius, de «Los gemelos golpean dos veces», «porque era un tipo sensible e inteligente, y «Wonders of The Sea» le hubiera enseñado el camino correcto», y Terminator, «que hubiera dicho: yo puedo viajar en el tiempo, así que puedo ir atrás 100 años y detener la revolución de la gasolina». En cambio, no las tiene todas consigo para que su documental pueda ser visto en la Casa Blanca de Trump: «No pienso que yo esté entre sus llamadas favoritas», ironiza.

La fuerza del mensaje

«Wonders of The Sea 3D» se nos presenta como una cinta netamente familiar – y no solo porque Cousteau bucee con sus dos nietos–. Aparte de las imágenes del fondo marino filmadas en tres dimensiones, no aspira a ofrecer un enfoque novedoso. Su fuerza es su mensaje. Y es lo que tanto Schwarzenegger como sus compañeros quieren subrayar desde el primer minuto. El actor de 70 años está dinamizando su carrera después de que en 2011 dejara la gobernación de California y espaciara sus apariciones en la gran pantalla. Los dos últimos años ha estado inmerso en la interpretación y para el futuro cercano ya ha anunciado una sexta entrega de «Terminator», con James Cameron en el guión. Después, rodará la secuela de «Los gemelos golpean dos veces». «Es verdad que muchas de las películas que he hecho era mejor tirarlas por el váter», bromeó en San Sebastián cuando reflexionaba sobre la crítica de sus filmes. Aun así, tuvo palabras de agradecimiento para la Prensa: «Siempre habéis estado ahí y yo no estaría sentado aquí si no fuese por cómo se ha promovido mi carrera desde mis tiempos de culturista. Incluso con las críticas negativas».

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