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Frinje 2016, el futuro es hoy

Arranca Frinje 2016, el Festival de Artes Escénicas de Madrid, una apuesta por la innovación y la formación teatral y lugar de encuentro y reflexión.

Arranca Frinje 2016, el Festival de Artes Escénicas de Madrid, una apuesta por la innovación y la formación teatral y lugar de encuentro y reflexión.

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Cuando allá por el mes de febrero se lanzaba la propuesta a las compañías de teatro para participar en la 5ª edición del festival Frinje Madrid, lo hacía con una declaración de principios: «Frinje apuesta por la multiplicidad de miradas y enfoques en la creación contemporánea y aspira a ser un organismo vivo y participativo que se nutra de la realidad presente, la transforme en la escena y la cuestione a través del pensamiento», y se propone hacerlo a través del «intercambio internacional y de laboratorios de investigación con creadores de vanguardia». Frinje Madrid cumple cinco años como el certamen de artes escénicas más innovador y para ello despliega una programación ecléctica dispuesta a establecer un diálogo con la realidad política y social de nuestro tiempo. En palabras de José Manuel Mora –autor y coordinador artístico–, «hay dos ideas que han alumbrado el camino: la gestión del pesimismo, que trata de responder a quiénes somos y hacia dónde vamos, y la idea de resiliencia, es decir, la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o una situación adversa». Y en ese sentido, «Frinje es un festival resiliente porque ha provocado cambios».

Más presupuesto

En esta edición, que vuelve a ocupar distintos espacios del Matadero de Madrid, se ha reducido el número de compañías y de días –una semana menos–, pero ha crecido el presupuesto, lo cual significa que aumenta el caché que se destina a cada una de ellas –hasta 3.000 euros–. Han elegido a 23 compañías de 800 proyectos llegados de más de 20 países. Según Mora, «se apuesta más por la creación que por la exhibición. Por eso se darán ayudas a seis creaciones nacionales inéditas y se lanza una convocatoria para menores de 30 años, cuyo ganador contará con el apoyo tutorial del cineasta Juan Cavestany». «A la hora de seleccionar proyectos nos propusimos elegir a aquellas que nos ayudaran a construir un discurso y sirvieran para hacer un programa atractivo al espectador», comenta Marion Betriu, fundadora y coordinadora artística del festival. «Comprobamos que casi todas las propuestas indagaban en el problema de la identidad, tanto colectiva como individual. Respondían a tres preguntas, de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos, que nos ayudaban a construir el relato, por eso hemos dividido la programación entre Pasado, Presente y Futuro».

En cuanto al Pasado, son compañías que vuelven la mirada atrás para acometer nuestro presente. Dos ejemplos paradigmáticos, «Testigos de la ruina», de Mapa Teatro (8 y 9 de julio), que testimonia el derrumbamiento de un barrio histórico de Bogotá en pro de un proyecto urbanístico, y el colectivo madrileño Atlas, que presenta «Formas de mirar» (días 6, 7 y 8), un recorrido por el centro de Madrid a través de lugares y espacios que han desaparecido que trata de recuperar la memoria del barrio. Cuenta, además, entre otras, con «La Blanca», de Cía La Increíble (3 y 5); «Just for the Money. Una historia de circo», de Germán de la Riva e Itsaso Iribarren (10 y 12); «Cortar, copiar y pegar» o prácticas de la imaginación, de La Compañía Opcional (12 y 13).

Las propuestas sobre el Presente son aquellas que cuestionan las formas de vida contemporánea con sus vicios y sus miedos. Y aquí la agrupación de Barcelona Sr. Serrano –premio León de Plata 2015 en la Bienal de Venecia–, que con un lenguaje heterogéneo, mezcla de teatro, danza, videoarte, pone en escena «BBBB», una reivindicación del hogar contra las reglas del mercado (día 15). La compañía italiana Teatro Sotterraneo, con gran trayectoria internacional, realiza la «performance» «Homo Ridens_Madrid» (9 y 10), una indagación en los límites de la risa y sus mecanismos a través de la experimentación con el público. Destacable también Club Caníbal, que el año pasado presentaron la primera parte de sus crónicas ibéricas. A través de anécdotas de nuestra historia reciente, ponen en escena el carácter típicamente español en «Herederos del ocaso» (Crónicas Ibéricas II) –días1 y 2–. Entre otras propuestas, «El resistente y delicado hilo musical», de Amalia Fernández (2 y 3); «Europe Endless», de Ana Cembrero Coca/La Ignorancia (5 y 6), o «Tres días sin Charlie», de Nuevenovenos (6 y 7).

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Escena utópica

En el Futuro hay piezas escénicas que lo imaginan y nos interpelan sobre nuestros modos de vida. Los creadores se sirven de utopías y distopías como dispositivos escénicos para desentrañar los engranajes de nuestro presente. Cuenta con propuestas como «Calypso», de la compañía Voadora (14 y 15), o la de LAminimAl (12 y 13) con «Apocalypse Uploaded»; ambas tienen en común la construcción del nuevo sistema o del nuevo mundo a partir del derrumbamiento del anterior. Frédéric Sonntag, director francés, trae «Lichenman» sobre la disolución y creación de nuevas identidades, poniendo en diálogo dos disciplinas tan apartadas como el teatro y el cómic para retomar el mito del «superhombre». Y entre otras propuestas, «La banda del fin del mundo», de Loscorderos.sc (16 y 17.), que ofrece una desconexión del mundo que conocemos.

Aparte de estos tres ejes que vertebran la programación está el apartado Nuevos Públicos, dedicado a los más pequeños, donde destaca «Tripula» de Farrés Brothers i Cia (16 y 17) o «Corroc» de Escarlata Circus, los Laboratorios y la Música, que con Lu Rois, Nicola Cruz, Paul Fuster, Aurora & The Betrayers y Soledad Vélez, en conciertos de pequeño formato, amenizarán la plaza en las calurosas noches de verano del Matadero.

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