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Lucha de mezquindades

Teatros del Canal presenta «Invencible», una comedia dramática sobre las relaciones entre parejas de distinto estatus social con la crisis económica de fondo

  • De dos en dos. De izda. a dcha., Jorge Calvo, Natalia Verbeke, Maribel Verdú y Jorge Bosch
    De dos en dos. De izda. a dcha., Jorge Calvo, Natalia Verbeke, Maribel Verdú y Jorge Bosch
Juan Beltrán.  Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

21 de octubre de 2016. 01:33h

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¿Pueden funcionar las relaciones entre personas de estatus culturales y sociales distintos o esa diferencia crea entre ellas una separación insalvable? Éste es el dilema que aparece cuando Emilia y Julio –Maribel Verdú y Jorge Bosch–, una pareja de clase media, de posición social y cultural elevada, deciden relacionarse con Laura y Pablo –Natalia Verbeke y Jorge Calvo–, de condición más baja, cuando se ven obligados a trasladarse a vivir a un barrio humilde de la periferia arrastrados por la crisis económica. Lo que en un principio parece una declaración de buenas intenciones acaba convirtiéndose en una pesadilla para las dos partes, causando un daño irreparable en la pareja más débil. «Invencible» es una obra del inglés Torben Betts estrenada en 2014 que ahora llenará la escena de los Teatros del Canal, traducida por Jordi Galcerán y dirigida por el argentino Daniel Veronese.

«Más que una sátira social la considero una comedia dramática», afirma Veronese. «Un drama humano sobre todo, no sólo político o social, aunque, como todo lo humano, esté atravesado por la política. Son individualidades que responden ante necesidades personales y, ante un mismo hecho, reaccionan y toman decisiones distintas. La precariedad económica puede llevar las situaciones al límite y hacer que salga lo mejor y lo peor del ser humano. Lo que ocurre en la obra no es un problema social –explica el director–, tiene que ver con las características personales de los personajes. Hay estados donde los que menos tienen no se sienten protegidos y los que han podido progresar en la vida son los que tuvieron más oportunidades desde la cuna. Aquí sucede esto, pero también el cuestionamiento sobre qué hace la gente con esas oportunidades y qué valora en su vida».

¿Podría considerarse una obra de clases?: «No la considero así. Es evidente que tiene contenido social, como todo el teatro, pero yo termino siempre dejándome llevar por las individualidades, que aquí son cuatro, y no de cierta mirada maniquea. Tengo mi opinión, pero no es el teatro el lugar donde me guste remarcar las cosas», aclara.

- Misma realidad

«El tema que desata el conflicto de la obra no tiene nada que ver con clases sociales, sino con la humanidad, y esto puede pasar en cualquier estrato social. Son personajes fáciles de identificar, reconocibles. Unos de una cultura superior y otros sin apenas formación, más humildes, cuya vida es muy pobre en elementos y se circunscribe a un espacio muy pequeño donde apenas se mueven. Hay quien piensa que no pueden funcionar estas relaciones entre personas de distinto nivel, pero yo creo que sí. Depende de cada uno. El enfrentamiento entre vecinos de distinto estatus no habla de lucha de clases, sino de la lucha de mezquindades personales, de cómo una persona con cierta cultura, con posibilidades de haberse desarrollado, no siempre es superior a otra que no tuvo ningún tipo de oportunidades. La vida es compleja y yo me meto en la complejidad de estas cuatro particularidades que son estos cuatro personajes y sobre ellos puedo responder, lo que no significa que esto sea un reflejo de la sociedad, porque ese espejo es múltiple y tiene muchas caras. Al teatro se le da ese carácter universal de mirada profunda sobre la vida. Pero yo trato de particularizarlo. Si lo haces así, le das un color más orgánico a los personajes, la posibilidad de estar más vivos».

«Los dos primeros actos –explica el director– son una comedia de enredo, pero el tercero tiene un final dramático, muy bien llevado desde el punto de vista actoral. Cuando la leía en casa me reía como hacía tiempo que no me pasaba. Lo que tiene de maravilloso es su efecto de montaña rusa, de pronto estás en un pico riéndote y a los dos segundos te preguntas de qué me estoy riendo. Si radicalizamos todo aquello de lo que nos reímos le sale el costado dramático porque nos reímos de cosas que, en definitiva, son dramáticas. Drama y comedia son parientes que se sientan en la misma mesa. Evidentemente, el humor inglés no tiene nada que ver con el español. Jordi Galcerán ha realizado la adaptación y, además, yo he tocado mucho el texto, que tiene bastante humor argentino y situaciones encontradas en los ensayos junto a los actores. Hay varios momentos hilarantes a los que había que despegar algunas capas para saber qué había debajo y hacerlo todavía más radical. No es para nada flemático el humor que se despliega, es muy carnal, muy latino».

«Mi dramaturgia –continúa– parte de un texto literario que han de aprender los actores, pero que luego modificamos. Ni ellos ni yo conocemos la obra y, por tanto, nos planteamos descubrirla y en ese descubrimiento participamos todos porque para mí, los actores son la parte más importante del teatro. Si ellos no creen en lo que están haciendo, es muy posible que el espectáculo esté muerto o agonizando. Yo les pido que les convenza lo que hacen y se diviertan. Si lo hacemos, es probable que también lo haga el público. Necesito que los actores participen en este viaje y, afortunadamente, cuento con un reparto maravilloso que me lo puso muy fácil. Ellos cuatro, junto a Maite Pérez, mi asistente de dirección, formamos un sexteto que lo ha hecho posible», concluye Veronese.

Betts, el nuevo Alan Ayckbourn

Torben Betts ha sido considerado como el nuevo Alan Ayckbourn de la escena británica. Autor y guionista, primeramente quiso ser actor y estudió en el Drama Studio de Londres. Luego cambiaría de rumbo para escribir obras de teatro. En 1999, Ayckbourn lo invitó a ser dramaturgo residente en el Teatro Stephen Joseph de Scarborough. Trabajó dos estilos distintos: un realismo social de humor negro y un estilo más trágico y poético. Su brutal sátira anticapitalista, «El Invicto», ganó en 2007 el premio a la Mejor Obra Revelación en los Premios de la Asociación de Críticos de Teatro en Escocia. «Invencible», representada inicialmente en el Teatro Orange Tree y posteriormente en el St. James de Londres, se encuentra de gira actualmente por toda Inglaterra.

- Dónde: Teatros del Canal (Sala Verde). Madrid.

- Cuándo: del 26 de octubre al 20 de noviembre.

- Cuánto: de 15 a 27 euros.

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