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Recomienda que, si se

ingieren azúcares libres,

aporten menos del 10% de

las necesidades energéticas

totales

Se pueden observar mejoras

en la salud si se reducen a

menos del 5%. Esta

proporción equivale a menos

de un vaso de 250 ml de

bebida azucarada al día

Los refrescos con azucar

suponen un 2% de la

ingesta de energía por los

participantes

La cuarta parte de los

refrescos son sin calorías y

sin azúcar

23

es el porcentaje de

azucares reducidos en los

productos en los últimos

10 años

El menor consumo de bebidas

azucradas implica una reducción

Los impuestos a las bebidas

azucaradas ayudan a reducir

Las Empresas

Ingesta calórica

Una mejor nutrición

Disminución en el número

de personas que presentan

sobrepeso, obesidad,

diabetes y caries dental

El consumo de estos productos

Prevalencia de las obesidad

Diabetes de tipos 2

Caries dental

Pide subir los impuestos

sobre las bebidas

azucaradas

20

%

kcal

La OMS

250ml

ElisaBlázquez

Encargadadel departamento

deNutriciónde laClínicade

Medicina Integrativaybloguera

ELRINCÓN

DEMARTA

ROBLES

-¿Las bebidas carbonatadas en-

gordan?

-Esto depende de la cantidad de azú-

car que contengan. Las bebidas light

o cero no contienen calorías, por lo

que no contribuyen a la ganancia de

peso en este sentido. Las bebidas azu-

caradas sí que favorecen la ganancia

de peso por poseer azúcares de rápida

absorción. De hecho, algunas bebidas

azucaradas pueden contener el equi-

valente a 10 cucharaditas de azúcar

blanco en una sola lata. El consumo

excesivo de azúcar refinado, además

de favorecer el sobrepeso y la obesi-

dad, está asociado al riesgo de enfer-

medades como la diabetes, enferme-

dades cardiovasculares, renales y

problemas dentales.

-¿La medida de gravarlas con más

impuestos contribuirá a que no se

consuman más de la cuenta?

-Es importante que se lleven a cabo

medidas políticas y sociales y aumen-

tar los impuestos puede ayudar, pero

no es suficiente. Hay que fomentar la

educación nutricional desde la infan-

cia. El aumento del precio no es deter-

minante, lo vemos cada día con el

consumo de alcohol y el tabaco que

ayuda, pero se necesita un mayor

grado de conciencia social para pres-

cindir de ellos. Son bebidas con sabo-

res agradables y muy vinculados al

ocio y al disfrute, y no nos gusta re-

nunciar a esto, a no ser que se asocien

a un riesgo para la salud y pesenmás

los perjuicios que los beneficios.

-¿Cuál debería ser la frecuencia?

-Lo ideal es que sea ocasional ymejor

tomarlas fuera de casa y como una

alternativamás al agua o a los zumos,

no como la única alternativa.

«Aumentar su precio

no es determinante

para su consumo»

lata de un refresco azucarado puede

aportar hasta 40 gramos. Sin embargo,

una persona diabética debe evitar el

consumode azúcares, pudiendo recurrir

únicamente a los edulcorantes».

MENOS BLANCO

Los expertos coinciden en que dentro de

las medidas efectivas para abordar el

sobrepeso y la obesidad, más allá de

impuestos existen, según los expertos,

algunas que sí son efectivas para abor-

dar el sobrepeso y la obesidad. En este

sentido, el presidente de la Seedo aboga

por «una reducción en todas las cosas

blancas, es decir, azúcar, sal y harina

porque ninguna de estas cosas en la

evolución del ser humano se han toma-

do en cantidades tan altas como en este

momento. Por ejemplo, la ingesta de sal

en España es tan alta que el umbral

para valorar su sabor se nos ha alterado

y necesita más para que sea sabroso y

eso repercute en la epidemia de hiper-

tensión arterial. Lo mismo hay que ha-

cer con los productos basados en hari-

nas refinadas como la bollería».

Por su parte, Russolillo sostiene que

es difícil «plantear medidas ya instau-

radas en países pioneros y vanguardis-

tas en políticas de alimentación como

Reino Unido, Francia oAlemania cuan-

do España está en la cola y es el único

país de laUEque no tiene nutricionistas

en el sistema público, cuando está de-

mostrado que su presencia, junto con

los profesionales de atención primaria,

médico de familia y pediatra, supone

una reducción del gasto sanitario de

manera alarmante y, por consiguiente,

una reducción de las tasas de sobrepeso

y obesidad».

«Los impuestos no son

eficaces para resolver

problemas de salud

ni

para cambiar hábitos de

consumo», diceAnfabra

no sólo en el producto? LaOrganización

de Consumidores y Usuarios (OCU)

«muestra poca confianza en que el nue-

vo impuesto sobre el azúcar consiga

reducir su consumo, ya que considera-

mos que sería más efectiva una reduc-

ción obligatoria de al menos un 10 por

ciento de azúcares añadidos en los pro-

ductos procesados». En este sentido,

Martínez considera que «reducir la in-

gesta de azúcares en alimentos proce-

sados e informar al consumidor sobre

los peligros de la ingesta de alimentos

azucarados podría tener una repercu-

sión más directa. El consumidor debe

tomar conciencia de la problemática».

En la actualidad, el consumo de azú-

car se sitúa en 94 gramos por persona al

día en España. Una cifra nada desdeña-

ble cuando, según Martínez, «reciente-

mente, la OMS ha sugerido reducir las

ingestas recomendadas de azúcar del 10

al 5 por ciento del total de calorías tanto

para adultos como paraniños. Por tanto,

una persona sana conun índice demasa

corporal normal no debería ingerirmás

de 25 gramos de azúcares al día, y una

que si bien no contienen

azúcar de mesa, sí que

incluyen edulcorantes

artificiales, tales como

aspartamo, sacarina o

jarabe de fructosa, que

actúan de la misma forma

que la sacarosa. Pero, a

pesar de sumenor conteni-

do calórico, en grandes

cantidades resultan muy

perjudiciales».

Otra de las cuestiones que

se plantean es si encarecer el

precio de los refrescos azuca-

rados es sinónimo de unmenor

consumo. A este respecto, Ca-

sanueva sostiene que «llevamos

reclamándolomuchos años por-

que consideramos que un aumen-

to aunque seaminúsculo en el precio

de estas bebidas, como ocurre con el

tabaco y el alcohol, se traduce, rápida-

mente, en un consumomás bajo». Para

López, «la media podría resultar ade-

cuada, pero no es suficiente. Encarecer

el precio podría limitar el consumo de

este tipo de bebidas, o fomentar el con-

sumo de productos similares con un

coste menor. En tal caso, el incremento

en el precio podría no ser la medida

definitiva para reducir los índices de

obesidad». DesdeAnfabra sostienenque

«está demostrado que los impuestos no

son eficaces para resolver problemas

de salud ni para cambiar hábitos de

consumo y rompen con el principio de

que no existen alimentos buenos o

malos, ya que la clave pasa por dietas

equilibradas».

Por tanto, ¿no sería más sensato cen-

trarse en el ingrediente en cuestión y

SALUD

/

ALIMENTACIÓN

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