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Llull: «Es un privilegio defender a España»

Llull / Base del Real Madrid

El apellido capicúa del baloncesto español es un especimen único. Nadie en Europa resuelve partidos como él . La mezcla de ambición y determinación le convirtió en el héroe de la vigesimoséptima Copa del Rey del Real Madrid

  • Llull, base del Real Madrid
    Llull, base del Real Madrid
Mariano Ruiz Díez.  Madrid.

Tiempo de lectura más de 10 min.

26 de febrero de 2017. 11:16h

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El jugador más decisivo de Europa juega en el Real Madrid. Sergio Llull (15-11-1987, Mahón) se define como un tipo normal al que le hubiera gustado ser estrella del rock, al que le encanta comer, pedir helado de vainilla de postre y al que le mata madrugar. Madridista desde niño, zurdo para el fútbol y diestro para todo lo demás, autor de los selfies en la histórica racha de títulos de la «era Laso» y adicto a la victoria. Por eso no ha emigrado a la NBA. Cuatro Ligas Endesa (2007, 2013, 2015 y 2016), cinco Copas del Rey (2012, 2014, 2015, 2016 y 2017), tres Supercopas Endesa (2012, 2013 y 2014), una Euroliga (2015) y una Copa Intercontinental (2015). Tricampeón de Europa con la Selección, dos veces subcampeón olímpico, bronce en Río... Y en julio se casará en Mahón.

–¿Hubo visita a Cibeles al volver de Vitoria como en anteriores títulos?

–Este año no. No nos dio tiempo porque teníamos que ofrecer la Copa al día siguiente.

–¿Se quedó con el balón de la final?

–Sí, pero se lo pasé a Randolph. Me pidió media red y como también tenía el balón le dije que si lo quería porque las redes de los títulos las tengo en una vitrina y les pongo como un pequeño hierro para que se queden rígidas. Están todas en casa con el trofeo correspondiente.

–¿Ha vuelto a ver algún partido de la Copa de Vitoria?

–Sí, he visto la final repetida. Con Buddy –su perro, un precioso golden retriever–y en el salón de casa se ve bastante tranquilo y no hay tanta tensión porque lo de Vitoria fue un sufrimiento. Estuvimos al límite durante toda la Copa, pero bueno, seguimos haciendo historia.

–¿Qué importancia tiene Pablo Laso en el Madrid?

–Mucha, muchísima. Cuando él llega se empiezan a hacer las cosas bien porque veníamos de una etapa muy complicada. Es el entrenador perfecto para el Madrid. Él dio el empujón necesario de confianza y autoestima que nos permitió empezar a competir todo y empezar a ganar títulos. Fue jugador y sabe cómo funciona esto. Sabe manejar perfectamente el vestuario y nos trata muy bien. No veo un entrenador mejor para el Madrid.

–¿Por qué cree que Laso dice que se parece bastante a usted?

–Creo que sobre todo es por el carácter. Somos muy parecidos y los dos nos entregamos a tope para lo que más nos gusta, que es ganar. Los dos trabajamos muy duro. El carácter es una de las cosas que nos hacen un equipo especial. Hay jugadores con 36-37 años que lo han ganado todo y que aportan eso, como Nocioni. Estar todo el partido sentado, salir en los últimos minutos, pegarse con todo el mundo y dar ese plus de energía es algo encomiable.

–¿Imaginó que en cinco años y medio iban a ganar 13 títulos y que iban a disputar 17 finales de 23 posibles?

–Nunca lo llegamos a imaginar porque habíamos pasado unos años muy malos. No es que perdiéramos títulos, es que no jugábamos las finales y eso en el Madrid no puede ser. Nada más llegar Pablo no es que yo no me pueda imaginar la trayectoria que hemos tenido hasta ahora, es que no se lo imaginaba nadie. Con mucho trabajo, con mucho esfuerzo y con un poquito de suerte hemos llegado hasta aquí.

–Ahora todo parece maravilloso, pero ¿cuál fue el peor momento en el club?

–(Lo piensa unos segundos). En una Supercopa, no recuerdo si fue en la final o en la semifinal, pero nos ganó el Barça por más de 30 puntos y aquello fue bastante duro. (Llull se refiere a la semifinal de la Supercopa de España 2010 –Barcelona, 89-Real Madrid, 55– con Messina en el banquillo).

–Al presidente le tienen entusiasmado...

–Sí, Florentino es un aficionado más. Y notamos su respaldo, sabemos que sin su apoyo todo lo que estamos consiguiendo no sería posible. Sabemos que está ahí no sólo los días que ganamos, nos apoya día a día.

–¿Y qué les dice cuando entra en el vestuario en plena celebración?

–Él es muy exigente, pero cuando entra en el vestuario siempre bromea. A mí me comentó en Vitoria que a ver si metía alguna y otras veces ha dicho después de ganar la Copa que ahora, a por la Euroliga. Siempre que ganamos un partido importante dice que ha parecido fácil. Con nosotros es muy bromista.

–¿Cuál es la clave de este Madrid?

–Es una cúmulo de muchas cosas. El núcleo del equipo lleva jugando mucho tiempo junto y eso permite que la gente se identifique con nosotros. Antes se cambiaba a 8-9 jugadores por temporada y ahora se añaden 2-3 piezas que se adaptan bien y entonces la máquina funciona. Tenemos un estilo que nos va bien a las características de los jugadores, hay muy buen rollo, llenamos el Palacio casi siempre, la gente está con nosotros, están entusiasmados con el equipo... Ir a ver al Madrid es un buen plan.

–El único problema es que casi todos los jugadores decisivos de la plantilla tienen 29 o más años...

–Yo creo que no es un problema. Tenemos a Luka [Doncic], que no ha cumplido los 18, y gente como Taylor, Randolph o Thompkins que están entre los 24 y los 26 años. El equipo está bien, no pesan los años y cuando toque dar el relevo generacional ya se verá qué pasa. A mí con 29 me queda cuerda para rato.

–La Copa ha evidenciado que usted es el jugador más decisivo de Europa...

–No soy el encargado de poner esas etiquetas. Cuando el partido se complica o cuando hay que dar un paso al frente siempre trato de estar ahí, asumir esas responsabilidades. Es algo que me gusta hacer y lo disfruto. Estoy en mi mejor momento, tengo bastante experiencia y año tras año trato de crecer y ayudar. Ahora espero que lo mejor esté por llegar.

–De la cantidad de jugadas decisivas que ha protagonizado, ¿con cuáles se queda?

–Con dos canastas que sirvieron para ganar partidos. Una es el tiro desde la esquina en la Copa del Rey de Málaga que nos permitió ganar el título. Fue un momento increíble. La otra es la canasta desde más de 20 metros en Valencia.

–El Valencia es su víctima favorita y tengo entendido que le encantaría asistir a una mascletá en las Fallas.

–Sí, lo malo es que no sé si sería bienvenido por allí. Las Fallas siempre las veo por la tele y es algo a lo que me apetecería ir algún día, pero por temas de calendario lo tengo bastante complicado.

–Lo de resolver situaciones límite, ¿es entrenable?

–Hay un poco de entrenamiento y un poco de confianza de técnicos y compañeros. Es difícil de entrenar, pero en los partidillos que hacemos durante los entrenamientos intento practicarlo.

–Se fue de su casa en Mahón a Manresa con 15 años, su compañero Luka Doncic dejó su casa en Eslovenia con 13, ¿ve algún paralelismo?

–(Risas) Creo que los medios que tiene él son mucho mejores que los que teníamos en mi época. Él cuando llegó aquí lo hizo a una residencia con todas las facilidades, con unos campos de entrenamientos y unas instalaciones increíbles. Yo vivía en un piso con otros dos compañeros y nos teníamos que poner las lavadoras, planchar la ropa, hacer la comida... Es diferente porque los tiempos cambian y todo evoluciona para bien.

–Antes de la Copa, el propio Doncic aseguró en LA RAZÓN que uno de sus grandes privilegios era entrenar cada día a su lado...

–Bueno, lo que tiene que hacer es seguir trabajando como hasta ahora porque es muy joven y todavía tiene un amplio margen de mejora,

–¿Había visto un caso de un jugador tan decisivo con sólo 17 años?

–Sí, con Ricky. Es uno de esos jugadores que salen cada 15-20 años, son jugadores especiales, muy precoces y que ven el baloncesto de una manera única.

–¿Le han felicitado los Rockets por el triunfo en la Copa?

–No, todavía no.

–¿Descarta irse a la NBA antes de 2021, cuando acabe su contrato?

–Soy feliz aquí. Cuando era pequeño soñaba con estar donde estoy ahora. El Madrid ha hecho un gran esfuerzo económico para que siga y Houston lleva esperando 3-4 años y lo han intentado, pero han entendido mi decisión, no me han presionado. Es la mejor Liga del mundo, pero he medido todo y estoy en el mejor club del mundo. Tengo contrato hasta 2021 y cuando se firma un contrato es para cumplirlo. Me quedé para ganar títulos y la Copa ha sido el primero esta temporada.

–Alguno a lo mejor puede pensar que se niega a salir de su zona de confort...

–Puede ser, pero lo que quiero es ganar títulos y para eso estoy en el mejor sitio posible.

–Y si además de ofrecerle un megacontrato, ¿le garantizasen la titularidad y que el equipo tuviera opciones para ganar el anillo?

–Creo que es muy difícil que vinieran con esas condiciones. Siendo «rookie» en la NBA lo normal es que no seas titular y que te tengas que tirar un par de años para ganarte el puesto... Es una hipótesis que es muy difícil que se cumpla.

–De pequeño también jugaba al fútbol, ¿por qué se decidió por el baloncesto?

–Con cinco o seis años jugaba un poco a todo hasta que tuve que elegir. Mi padre era jugador y mi abuelo, entrenador. El fútbol lo he dejado para algunas pachangas y si tengo que jugar de algo que sea de delantero para meter goles.

–¿Más de Cristiano que de Ramos?

–Me veo intentando meter goles más que defendiendo. Sí, más de Cristiano que de Sergio Ramos.

–Es un habitual del Bernabéu...

–Intento ir siempre que no coincide el calendario.

–¿No le parece que el estilo de juego del equipo de Laso es más atractivo que el de Zidane (su ídolo como futbolista)?

–(Risas). No se puede comparar un estilo de juego con el otro porque el baloncesto es mucho más dinámico y para mí es mucho más divertido, aunque para gustos están los colores. El fútbol tiene otro ritmo, otra táctica...

–La última comparación es, a pesar de lo que ha dicho antes, que usted es el Sergio Ramos del equipo de básket...

–Para mí es un halago. A Sergio le tengo mucho cariño y creo que nos parecemos en el carácter, en luchar hasta el final, en el espíritu madridista de no dar nunca un partido por perdido, de animar a la afición para que nunca se rinda y que los compañeros te sigan en los momentos difíciles.

–¿Qué llegará antes, la Décima de baloncesto o la Duodécima de fútbol?

–Espero que la Décima porque se juega antes. Que llegasen las dos este año sería una gran noticia para el madridismo.

–¿Al final de verano vuelve a aparecer la Selección, irá al Eurobasket?

–Sí, nunca me he planteado renunciar a la Selección o hacer un parón como han tenido que hacer otros compañeros por lesiones o mala suerte. Para mí es un privilegio y un honor defender la camiseta de España cada verano y si el seleccionador lo cree oportuno, estaré en el Eurobasket. Además el verano siguiente es en el que podremos descansar porque no hay ningún gran campeonato.

–¿Imagina una Selección en la que no pudiesen estar los Gasol, Ricky o Navarro?

–La imaginaría en un futuro, pero porque nadie es eterno, no por otra cosa. El compromiso de jugadores como Pau, Marc o Navarro es absoluto, el máximo. El cambio generacional se está dando poco a poco y el relevo va a ser mucho menos drástico de lo que la gente se cree. Hay jugadores jóvenes que ya están metidos en la dinámica de la Selección y que están haciendo cosas buenas.

–La Copa del Rey este año también ha sido diferente porque no ha habido himno y tampoco pitos. Tenía que ser una situación incómoda arrancar un partido así, ¿no?

–La gente puede mostrar su opinión, pero siempre manteniendo el respeto por los símbolos. Aunque no se comparta la opinión de los demás, el respeto tiene que estar por encima de todo.

–¿Qué le preocupa a Llull fuera de la cancha?

–Soy un chico bastante normal que con sus compañeros habla de lo que hablaría cualquiera con gente que tiene entre 25 y 35 años. Trato de seguir la actualidad, pero los telediarios los veo poco porque cada vez que los pones, el porcentaje de noticias buenas y malas es bastante desolador. Soy muy tranquilo y a muchas cosas prefiero no darle muchas vueltas. Me voy a casar en verano en Mahón y estoy metido en los preparativos de la boda, intentando ayudar un poquito. Me gusta ir al cine, estar en casa tranquilo, dar paseos con el perro, creo que soy bastante normal.

–Si Rajoy jugase en su equipo, ¿qué puesto ocuparía?

–(Silencio) Rajoy es alto, ¿no? Le podríamos poner de alero fuerte, uno tipo Maciulis.

–¿Y Pedro Sánchez?

–Este es más alto todavía así que de ala-pívot.

–¿Y a Pablo Iglesias y Albert Rivera?

–Son más bajos así que los pondría a jugar por fuera. A uno de escolta y al otro de base.

–¿En qué puede servir el Real Madrid de ejemplo para la sociedad?

–Este club tiene muchos valores, más allá de que los equipos de fútbol y baloncesto tengamos que ser un ejemplo sobre todo para los niños. El Madrid como institución tiene un nivel de exigencia que se podría trasladar a la sociedad. Luego están los valores de nuestra Fundación, la obra social, la solidaridad, el estar pendiente de los más necesitados. Creo que estoy en un club ejemplar.

–¿Qué cántico le gusta más, el «Así, así, así gana el Madrid» o el que se han inventado en Vitoria de «Era campo atrás, era campo atrás»?

–Prefiero el primero.

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