lunes, 27 febrero 2017
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Baloncesto

Sobrevive el campeón

  • Un triple de Randolph fuerza la prórroga y aniquila el sueño del Morabanc Andorra, que llevó al límite al Real Madrid.

Llull intenta buscar un pase ante la presión de Shermadini
Llull intenta buscar un pase ante la presión de Shermadini

A un pequeño puñado de segundos estuvo el Morabanc Andorra de dar la gran campanada de esta Copa. Estuvo muy cerca la mayor sorpresa posible, pero la fe del Madrid y un triple salvador de Randolph llevaron el partido a la prórroga. Hubo tiempo extra, aunque todo terminó antes, en los cinco minutos de añadido ya no le quedaba energía ni ilusión a la cenicienta, que había visto cómo la carroza se convertía en calabaza en el último instante. Hasta allí, hasta la última línea llevaron los de Joan Peñarroya al líder de la Liga Endesa y la Euroliga y vigente campeón del torneo copero. La Copa se trata de momentos y sí encuentras el tuyo puedes alcanzar la gloria. Durante muchos minutos el Andorra estuvo en el camino adecuado, aprovechando su magnífico día en cuanto a acierto y la poca puntería de su rival, que comenzó tieso y le costó mucho soltarse. Eran y son los grandes favoritos, pero sus porcentajes en la primera mitad (2 de 16 en triples y 8 de 18 en tiros de dos puntos) fueron generando mucha ansiedad en los blancos.

No funcionaban las soluciones de otros días, como sucedió con Rudy y con Doncic. El chico de oro se estrenaba en una Copa y notó el peso de esta competición, donde no hay margen para el error. Andorra corría, anotaba desde fuera y se alimentaba sobre todo de los puntos en la pintura de Shermadini. El georgiano fue un gigante para el Madrid y no por su enorme estatura, sino porque fue imparable para cualquiera de los pívots que Laso le puso enfrente. Volaba el Andorra y tropezaba el Madrid, así que el marcador se fue estirando hacia donde no esperaban los pronósticos. 15-23 en el minuto 10 y 33-44 al descanso, con momentos en los que el equipo pequeño se puso hasta 16 puntos arriba.

Laso lo había probado todo, así que recurrió al carácter de Nocioni. El argentino no ha jugado mucho en lo que va de curso, pero hasta el último aficionado al baloncesto sabe que en los momentos calientes el Chapu va a estar. Agitó un poco el partido, anotó de tres y el Madrid recortó hasta la decena de desventaja para volver del intermedio.

Pero no bastaba con un pequeño detalle para desanimar a los andorranos, que tras el descanso les costó más anotar desde fuera. Se alimentaban de su pívot y estrella que acabó con 27 puntos y rebotes. El Madrid fue encontrando cosas para subsistir. Momentos de Llull, de Nocioni y especialmente de Randolph. La segunda mitad del americano fue decisiva. Se buscó canastas por su cuenta cuando más calentaba el sol para los suyos, pero el Andorra no se bajaba de su sueño. Volvieron a encontrar puntos por fuera, subía la tensión, antideportiva de Rudy... a todo se adaptaba el equipo pequeño, que se plantó con cuatro puntos por delante a falta de poco más de un minuto. Y tres tenía cuando ya casi no había tiempo para la reacción. Unos pasos de Shermadini evitaron una canasta decisiva y cuando buscaban hacer la falta para evitar el triple, Llull se escabulló junto a la línea de la media cancha. La pisó, pero nadie lo vio y encontró a Randolph para el triple que premió la fe inquebrantable del Madrid. El Andorra murió de pie, el campeón sobrevive.

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