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La última esperanza

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Javier Trinidad. 

Tiempo de lectura 2 min.

04 de septiembre de 2017. 03:45h

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Monza, el circuito donde Fernando Alonso fue feliz alguna vez (dos victorias), el lugar donde sigue siendo un ídolo para los ardientes «tifosi», fue testigo de un nuevo bochorno del asturiano a los mandos del McLaren-Honda. La novena vez en trece carreras que no cruza la línea de meta este año. Un dato tan demoledor que resulta inexplicable el cambio en la estrategia de comunicación de Fernando sobre su futuro. O no. Porque donde antes había reproches y malas caras ahora hay comprensión, buenas palabras y una mirada conjunta hacia el futuro. «McLaren quiere volver a ganar y yo, como miembro de McLaren, quiero eso también», dijo tras abandonar. Las opciones de que ese deseo se materialice son escasas, pero Alonso, Zak Brown y la FIA tienen un plan para intentar recuperar parte del brillo del pasado.

La vía Renault

El objetivo está claro: deshacerse de Honda, que en tres años no ha conseguido un motor fiable ni potente, y que Renault fabrique un motor para McLaren que le permita competir. Y aquí es donde aparece la FIA. El máximo organismo no quiere que Honda se vaya del Mundial e intenta una jugada que, de salir, sería la última opción para contentar a Alonso. Honda pasaría a motorizar a Toro Rosso y su motor Renault quedaría libre para asociarse con McLaren. El acuerdo es inminente y, aunque en absoluto es garantía de éxito, todo lo que sea cambiar parece positivo. Pero que nadie espere un milagro.

Puertas cerradas

La triste realidad de Fernando es que Ferrari, Mercedes (a falta de la renovación de Bottas) y Red Bull, los tres equipos más potentes del Mundial, ya tienen ocupados sus asientos para la próxima temporada, lo que deja al asturiano en un callejón sin salida. O le dan un monoplaza para competir o se irá a la Indycar a divertirse. No hay más.

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