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Fred Vergnoux: «La sed de objetivos de Mireia nunca se acaba»

El entrenado jefe de la natación española detalla cómo la líder del equipo nacional afronta desde hoy los Mundiales de Budapest.

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23 de julio de 2017. 00:03h

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A una semana de empezar el Mundial, antes de bajar de Sierra Nevada, Mireia Belmonte compitió, y ya es tradición, en la milla vertical que le lleva a la cima del pico Veleta. «Y bajó dos minutos su tiempo. Estaba muy contenta. Mireia es así», dice Fred Vergnoux, su entrenador y, desde finales de 2016, el entrenador jefe de la natación en España. Sobre cómo es la catalana y sobre el Mundial que empieza hoy en Budapest charla el técnico francés.

–Tras los Juegos de Londres hubo una conversación en la que Mireia le dijo que quería el oro. ¿Ha habido también una tras Río?

–Con Mireia siempre hay conversaciones, pero después de Río ha sido más seguir un ciclo que acabarlo. Todo el mundo sabe que le falta un oro en un Mundial para tenerlo todo, entonces va a pelear para lograrlo. Realmente nuestra temporada ha sido normal, sin nada revolucionario, con mucho trabajo en altura, como siempre. Bajamos el domingo de Sierra Nevada, una semana antes de empezar, que es una tendencia que se confirma y que no sólo hago yo: bajamos el mismo día que los de Japón, uno antes que los de Italia...

–¿La revolución vendrá después?

–Después del Mundial sí empezaremos de cero porque vamos a tener la montaña: Europeo-Mundial-Juegos de Tokio. Lo bueno es que vamos a tener tiempo para cambiar cosas, hacer pruebas, ver si haces más o menos altura, más o menos volumen... Todas estas preguntas son muy ricas y a mí me animan como técnico. También a nivel de mi grupo; esta gente que se va a implicar en un proyecto a largo plazo, y en el caso concreto de Mireia decir: «Oye, Mireia, tú vas a tener 29 años, ya nadie había ganado los Juegos con 25 y lo has hecho tú, ¿quieres ganar ahora con 29?». Sería la pregunta. Mireia tiene todo el derecho a decir: «Mira, Fred, gracias... Ya está, he ganado todo, ahora me voy a hacer pues, yo que sé, artista; yo que sé, o a estudiar o a tomármelo de forma diferente». Ése es un derecho cien por cien de Mireia y yo estaré aquí para apoyar, pero la forma de pensar de ella es que cuando cumple algo, empieza otra cosa. Ella siempre ha funcionado así. Después del Mundial va a hacer la Copa del Mundo, pero cuando vaya a acabar la temporada nosotros vamos a saber dónde vamos los próximos años. Una cosa muy buena con Mireia es que siempre lo hablamos, somos muy sinceros y, «oye, te veo en tres semanas, desconecta bien», y cuando empezamos lo hacemos pensando en «eso»; y el «eso», el objetivo, es ella quien lo marca.

–¿Paró mucho Mireia después de Río?

–Le dije: «No te quiero ver hasta Navidad». Pues a principios de octubre me llama: «Oye, Fred, ¿a qué hora es el entreno mañana?». «A las 7», contesté. «Vale, pues hasta mañana», dijo. Y vino. Así funciona Mireia. Creo que es una suerte poder trabajar con gente como ella, a la que nunca se le acaba la sed de objetivos, de cumplir y buscar cosas... Seguro que está pensando que en 2020 le gustaría tener una medalla, dos o tres más, para ser la que más ha ganado en el país, yo que sé...

–¿La lesión de hombros está olvidada?

–Totalmente. Es cierto que tenemos que cuidarlos y lo hacemos muy bien tanto con Mónica, la fisio, con el staff médico en el CAR, la Federación... Y Mireia, por su parte, también se ha cuidado mucho.

–Este año ha tenido unos molestos vértigos...

–Todo el mundo se pone enfermo. La gente tiene que dejar de pensar que esta chica es de la luna, un animal o una máquina, porque no lo es. Es una persona como tú y yo. Yo a veces estoy enfermo, tengo gastroenteritis, estoy constipado... Pues ella, también, pero como es una deportista se hace un drama: «¡Hostia!, Mireia tiene esto». Ha sido una temporada sin lesiones. De hecho, físicamente está muy bien; muy, muy bien.

–¿En qué ha mejorado?

–Hemos hecho bastante bien este año todo el tema de la técnica y particularmente del trabajo de subacuático y hemos comprobado que esa parte la hace incluso mejor. Te da confianza cuando llegas a la competición saber que estás mejor que el año pasado. Debajo del agua va más rápido, pero después hay que concretarlo. Siempre es así: entreno bien, sí, sí, sí, pero no significa nada, después hay que competir.

–¿Han preparado todas las pruebas igual o se han centrado en el 200 mariposa?

–La mentalidad es la misma. Tuve alguna conversación con Mireia y le dije: «Cambia un poco de plan... Pero seguimos con la misma filosofía. Mireia está inscrita en seis pruebas. Si salen las seis, de puta madre; si sale una, genial; si sale cero, pues habrá que trabajar más. Es la forma de funcionar de Mireia, no ponerse límites, y también es un tema de estadística: si estás en muchas pruebas tienes más posibilidades.

–¿Y el resto del equipo? Porque usted piensa que a los Mundiales se va a competir, no a probar.

–Tenemos un programa para llevar a gente a competir a nivel internacional, para entrenar en altura, para muchas cosas en muchas categorías: Júniors, absolutos... Todos tienen un lugar para el aprendizaje, pero un Mundial o unos Juegos no son sitios para aprender, son para competir y rendir. Nuestro objetivo con los ocho es ver a la gente nadar por la tarde. Nadar bien por la mañana, incluso pelear por el récord de España, es la clave de muchas cosas para poder entrar en las semifinales, y ése es un paso importantísimo.

–¿Sigue convencido de que en España hay más Mireias?

–Convencidísimo. Lo que tenemos complicado es que cada vez cuesta más ver a los jóvenes implicarse y preocupa, pero bueno. Hacemos un plan nacional bastante bueno. No falta nada: tenemos instalaciones, apoyo del Estado, de la Federación, buenos técnicos, y el tema de psicólogos, biomecánica, preparación física, nutrición... No falta nada en este país, sólo ponerse a trabajar. Yo tendría que tener muchos más nadadores, pero cuesta encontrar gente que quiera entrar conmigo, porque «es duro», dicen. «Ah, sí, es duro, pero mira, la chica que lo hace es campeona olímpica». Y otra cosa fundamental es que tenemos que apretar en el «modelo Mireia». Es difícil para mí decir esto, porque soy su entrenador, pero si tenemos una campeona olímpica que con su forma de trabajar funciona, lo tenemos que aplicar. Incluso tendríamos que obligar a los entrenadores a seguir este camino.

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