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3-2. Con gol es más fácil

El Madrid empezó bien contra el Borussia, se relajó y dejó que le empataran, pero reaccionó al final

  • Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Cristiano Ronaldo, ayer contra el Borussia
    Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Cristiano Ronaldo, ayer contra el Borussia / Luis Díaz

Tiempo de lectura 4 min.

07 de diciembre de 2017. 18:20h

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José Aguado 6/12/2017

Primer balón que tocó Mayoral: gol. Tiro desde la esquina del área de Cristiano, gol. Acoso del Madrid, de los buenos, de esos que enardecen al Bernabéu en la segunda parte y le pega al balón con el exterior Lucas Vázquez y gol. Lo que otros días cuesta un mundo o parece una hazaña, lo consiguió ayer el equipo de Zidane con más o menos normalidad. Cuando lo necesitó le marcó tantos al Borussia en un partido que fue lo que los locales quisieron, según sus ganas. Cuando empujaron, ganaron; cuando se dejaron llevar, el Borussia de Aubameyang, empató.

Le cuesta al Madrid terminar un partido con la impresión de que todo ha ido bien, todo el rato. Pero ayer, después de dejarse empatar para echarse la siesta, reaccionó como si tuviera necesidad real de ganar el choque. No le hacía falta porque no valía para nada, más que para sentirse contento consigo mismo y pensar, con fundamento, que si quieren y si tienen gol, pues, mira, esto es más fácil.

El problema fue que cuando se dejó ir le costó muy caro, porque atrás es frágil en todos los sentidos: le llegan con facilidad y sus jugadores se lesionan a menudo. Sobre todo Varane, que no terminó el primer tiempo y se fue por su propio pie del campo. Se ha lesionado tanto el francés que ya es un experto doctor de sí mismo. En cuanto ve que no puede, se para. Tuvo que hacer malabarismos Zidane para su defensa. Nacho, que había empezado de lateral derecho se puso de central, y Lucas Vázquez, que en el dibujo inicial era delantero, jugó el resto del partido como lateral. Puede ser una de las opciones del próximo sábado, sin Ramos, sin Carvajal y sin Varane y con el Sevilla enfrente. Todos son desafíos para este equipo.

Menos el choque de ayer, sin valor numérico, pero la mala suerte y las lesiones no entienden de días importantes o días de tránsito. Tampoco el equipo de Zidane quería tomárselo así, pese a que faltaran jugadores principales como Modric, Kroos, Marcelo o Benzema. En tiempos de dudas, cada choque es una oportunidad para tirar hacia delante, para demostrarse que se puede cambiar de dinámica. Y a eso se puso el Madrid, con la energía de Kovacic, y la determinación de superar a un rival adormecido. Era un Madrid dominante, en campo contrario y, sobre todo, como ocurre en la Champions, con gol. El primer balón que tocó Mayoral, lo levantó por encima del portero hacia la portería y pocos minutos después, cuando Ronaldo desde la esquina busca la portería, no sucedió como en Liga, que el balón se marchó fuera, lo paró el portero, dio en el poste, o lo detuvo una fuerza invisible o cualquier cosa fuera de lo normal que están sufriendo los delanteros blancos cuando juegan el campeonato nacional. Nada de eso: la pelota fue limpia hacia la red. Hay dos Cristianos esta temporada, Jekyll en Liga, sin puntería y enfurruñado con el mundo; y Hyde en la Champions, con nueve goles en seis partidos, comprensivo con sus compañeros y con récord: es el único que ha marcado en todos los partidos de la fase grupos.

Los goles del Madrid le durmieron y despertaron a Aubameyang y los suyos. El delantero cambió su torpeza inicial por velocidad y acierto en la portería. Fue bueno y malo. El Madrid se desperezó y esta vez sí, su acoso tuvo el premio, el gol; esa cosa tan extraña otro días.

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