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Algo en lo que ni Marc creía

Hace tres carreras estaba a 37 puntos del líder. Ahora él manda tras ganar otra vez en Alemania

  • Marc Márquez celebra su triunfo tras ganar en el Gran Premio de Alemania
    Marc Márquez celebra su triunfo tras ganar en el Gran Premio de Alemania
José Manuel Martín.  Sachsenring (Alemania).

Tiempo de lectura 4 min.

03 de julio de 2017. 02:36h

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Cuando su jefe de mecánicos le dijo a Márquez que se iría de vacaciones al frente del campeonato, Marc le preguntó si había bebido. «Antes de Assen recibí un whatsApp de Santi Hernández, mi amigo al fin y al cabo, aunque trabaje conmigo, en el que me decía: “No te preocupes, en el verano serás líder del Mundial”. Estábamos muy lejos, pero hay que creer en nuestro trabajo». Ni siquiera el propio protagonista creía en algo que ayer se hizo realidad y que le permite llegar a la mitad del curso con las mejores notas. Después de lo que ha llovido, literal y figuradamente, de los problemas de la Honda, de que no espera mejoras importantes hasta el año que viene y de que nunca había ganado tan poco y se había caído tanto en las primeras nueve citas, Marc está al mando. El «93» supo ganar títulos batiendo el récord de triunfos y ahora se está adaptando para volver a coronarse a través de un camino distinto, el que impone la nueva realidad de MotoGP.

«Es más difícil de lo que pensaba, hay que saber ser cuarto o quinto cuando toca», reflexionaba Maverick, que empezó la temporada en las nubes y ya ha pasado por el infierno varias veces. Lo mismo le sucede a sus rivales, convencidos de que lo que un fin de semana es perfecto, al siguiente puede que no funcione. Por eso ya han pasado por el liderato cinco pilotos, ninguno ha vencido más de tres veces y todos se han caído y han sumado algún cero. Es cada vez más complicado saber lo que va a pasar cuando se apaga el semáforo, y cualquiera, como ayer Folger, puede convertirse en la sorpresa del día.

El alemán disfrutó ante su público del buen rendimiento de la Yamaha de 2016, más parecida a la que permitió volar a Maverick en las dos primeras citas que la que le está haciendo sufrir últimamente. «No es una decisión mía (volver al chasis antiguo o seguir con el nuevo), es cosa de todo el equipo. Esperemos que la moto mejore en este mes», confirmaba Viñales. Ayer sin subir al podio estaba satisfecho. El cuarto puesto que consiguió era el botín más valioso que estaba a su alcance. Ahora es segundo a cinco puntos de Marc, algo así como empezar de nuevo con la mitad de las hojas del calendario por arrancar. Éste es el enfoque más optimista para «Mack», mientras que el pesimista es pensar que hace nada estaba 37 puntos por delante de Marc. Cuando la distancia que los separaba era 23 fue cuando Santi le envió aquel mensaje que entonces parecía una locura y ahora no puede ser más cierto.

El vigente campeón cumplió con todos los pronósticos y se apuntó la octava victoria consecutiva en Alemania desde la «pole». Sólo Folger insinuó plantearle algo de resistencia, aunque pronto se vio que era imposible. Como sucede en Austin, nadie puede ser más rápido que Márquez en estos dos trazados, que podría completar con los ojos cerrados. No llovió ayer, pero de haberlo hecho, el ganador hubiera sido el mismo.

Sólo ha vencido en estos dos oasis, con lo que iguala el saldo que tenía en el ecuador de la temporada 2015, la única en la que no ha sido campeón desde que llegó a MotoGP. Pero aquel campeonato no era como éste. Entonces sólo dos o tres de pilotos opositaban al Mundial y sobraban los dedos de una mano para contar los que tenían potencial para subir al podio y robar algunos puntos. En estos tiempos, ganar sólo dos de nueve citas te permite ser el más feliz en las vacaciones, pero no relajarte. Si tras Holanda había cuatro pilotos en 11 puntos, después de Alemania son 10 los que separan a los candidatos. Un suspiro comparado con los 23 a los que estaba Marc cuando preguntó a Santi si había bebido.

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