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Objetivo: cazar al «runner»

Las mafias asiáticas son la amenaza. Su «método de trabajo» arranca con la búsqueda de un futbolista que se pliegue a lo que piden y que convenza a tres o cuatro compañeros más.

Una imagen habitual en una casa de apuestas
Una imagen habitual en una casa de apuestaslarazon

Las mafias asiáticas son la amenaza. Su «método de trabajo» arranca con la búsqueda de un futbolista que se pliegue a lo que piden y que convenza a tres o cuatro compañeros más.

Es el «runner» el que lo mueve todo, donde todo empieza. El «runner» de un equipo de fútbol no es el que más corre, sino el jugador que por su ascendencia puede mover a tres o cuatro compañeros y convencerles de los goles que hay que recibir o de los córners que hay que forzar y así ganar todos dinero. Porque lo principal para que las mafias asiáticas puedan actuar dentro de los equipos es dar con la pieza que se pliega a lo que piden. Dicen los expertos que no hay que convencer a los once futbolistas, al contrario, eso sería contraproducente; el objetivo es convencer a tres o cuatro, los suficientes para conseguir sus objetivos. Hay que hallar al «runner» dentro del vestuario o a alguien muy cercano a él y entonces comienza la operación. Según el experto jurista José Manuel Ríos Corbacho, unos de los hombres que más ha estudiado la compra de partidos, esto se ha dado siempre, pero era más artesanal y ahora con las apuestas online y la entrada de partidos de Ligas no tan vigiladas como sucede con las Primera o Segunda española es más sencillo, más directo y más complicado de vigilar.

«Las mafias de Singapur, Indonesia, Malasia y China tienen medios para estar presentes en todo el mundo», detalla el prestigioso abogado de derecho deportivo, Juan de Dios Crespo. El mundo de las apuestas deportivas, que mueve 500 billones al año, según explica LaLiga, convierte en caldo de cultivo de los amaños los partidos de Segunda B y Tercera en nuestro país, como ha sucedido con el Barcelona-Eldense (12-0) cuyo resultado disparó las alarmas de la corrupción. Y eso que el organismo contratado por la UEFA para detectar los posibles casos de alteración de resultados, Sport Radar, tenía sospechas de otros partidos del mismo club. La advertencia cayó en sacó roto, la Federación de Villar no se enteró de qué había pasado y los «administradores» del Eldense, con el italiano Nobile Capuani a la cabeza, siguieron con su «modus operandi» hasta que llegó lo del Miniestadi. Capuani, que salió escopetado de Jumilla y recaló en Elda, proclama su inocencia con la misma efusión con la que su equipo encajó los goles en Barcelona. ¿Falso o verdadero? Si nos atenemos al informe policial, a las denuncias del jugador Cheikh Saad y a lo decretado por el juez de Elda, no parece que Capuani diga la verdad. Su pasado, con amistades peligrosas incluidas en Italia, le delata.

Lo del Eldense es una gota en el océano de los amaños y una pelea entre la mafia italiana y la mafia china, que acabó con un resultado inesperado, el que quisieron los asiáticos, y que reportó 150.000 euros a los «vendidos». Y es que «las apuestas deportivas son la manera más rentable de blanquear dinero», asegura Laurent Vidal, profesor en La Sorbonne y redactor de un informe sobre la manipulación de competiciones. Afirma que ciertas casas de apuestas asiáticas aseguran un retorno del 95 por ciento de lo apostado. Cantidad muy superior a la que ingresan por el blanqueo del dinero procedente de la droga, las armas o la prostitución.

El deporte se convierte en el gran objetivo de las mafias. Y el futbol y el tenis son los que más han sufrido la voracidad de estas organizaciones, que han visto en la manipulación de partidos un negocio muy rentable. El cártel de Singapur, por ejemplo, manipuló, desde la distancia, resultados en Italia. En 2012 hubo más de 50 jugadores implicados y otros casos, como el denominado «Calciopoli» o el «Totonero», en los ochenta, fueron ejemplos de corrupción a alto nivel que en España no se ha dado, aunque hay dudas con un Racing-Hércules y se sigue pendiente de lo ocurrido en el Levante-Zaragoza. Juan de Dios Crespo, abogado de alguno de los encausados en este último partido, afirma: «He tenido casos, de los que no puedo hablar, en la que han estado involucrados jugadores de Segunda B, pero que no han llegado a ningún sitio porque es muy difícil demostrar que hubo algo».

LaLiga, con Javier Tebas a la cabeza, ha trabajado mucho para acabar con la corrupción y destapar los amaños a través del Departamento de Integridad de la LFP. Alfredo Lorenzo es el director de Seguridad e Integridad y reconoce que hay un trabajo de prevención e información a los 42 clubes profesionales y que actuán sobre encuentros sospechosos. «Cuando salta una alerta visualizamos el partido en cuestión con especialistas, que valoran si los actos de un jugador o de un equipo son normales», explica Lorenzo. «Hay cerca de 80 factores sobre los que se puede apostar», dice. Y argumenta que, a veces, las casas de apuestas retiran un partido cuando detectan anomalías. «El delito, el amaño de partidos dentro de la corrupción entre particulares, puede conllevar una pena entre seis meses y 4 años de cárcel», según el abogado Enric Ripoll. Este jurista asegura: «Es imposible controlar las apuestas de todos los eventos deportivos del mundo, pero la Segunda B es un escaparate importante y sorprende que una mafia haya podido adueñarse de un club en España».