Torrelodones

Vicente Del Bosque: «No tengo ninguna nostalgia del pasado»

Hoy se cumple un año de su último partido en el banquillo de la Selección. Fue la derrota contra Italia en los octavos de final de la Eurocopa, pero Vicente echa la vista atrás y no quiere borrar los malos recuerdos.

Vicente Del Bosque
Vicente Del Bosquelarazon

Hoy se cumple un año de su último partido en el banquillo de la Selección. Fue la derrota contra Italia en los octavos de final de la Eurocopa, pero Vicente echa la vista atrás y no quiere borrar los malos recuerdos.

Vicente del Bosque continúa atento a todo lo que sucede alrededor del fútbol. Sigue con la misma atención los partidos de la cantera que los de la Liga de Campeones, y los del Europeo sub’21 que los de la Selección absoluta. El fútbol sigue siendo su vida, pero las responsabilidades se acabaron. No ha querido seguir entrenando y tampoco se ve juzgando la labor de sus compañeros en los medios de comunicación.

–¿Cómo es su nueva vida?

–Todo normal. Sigo viendo fútbol y sin tener muchas preocupaciones por el próximo partido. Hago prácticamente la misma rutina, la única cosa es que no voy a la Ciudad Deportiva todos los días, no estoy pensando en el próximo partido, en la próxima convocatoria... Pero no me aburro. Tengo compromisos que atiendo. No digo a todo el mundo que sí, pero casi.

–Cuando ve fútbol ¿tiene todavía la inercia de decir «a éste lo llevaría a la Selección»?

–Sí, hombre. Todo el mundo somos en el fondo un poco seleccionadores. Digo «qué bueno es tal o qué bien está jugando fulano, cómo ha progresado». Ahora mismo estamos muy ilusionados con la sub’21, con Albert [Celades], me alegraría que acabara el torneo de la mejor manera posible.

–A varios de ellos los hizo debutar usted con la absoluta.

–Lo único que hicimos es llevar a algunos aprovechándonos de las circunstancias especiales. Teníamos problemas de calendario y nos permitía llevar a jugadores jóvenes. Es posible que en algunos casos nos arrepintiéramos de no haberlos dejado definitivamente, pero eso forma parte de las eternas dudas que puedes tener.

–España conserva el estilo, pero se ve una sub’21 más vertical de lo que es habitual en las selecciones españolas.

–Está bien eso. No hay una fórmula única. Cuando haya que hacer transiciones rápidas se hacen. Tienen a Marco [Asensio], que tiene una profundidad que nosotros entonces no teníamos. Teníamos que elaborar más el juego. No nos fue mal aquello ni nos va a venir mal esto.

–Usted siempre intentó tener algún jugador que ofreciera alternativas diferentes.

–Todo al pie no es bueno ni todo el rato al espacio es bueno. El equilibrio en el pase largo y el pase corto es el fútbol.

–Se ocupó también de renovar la Selección y dejar una herencia.

– Siempre hemos tenido cambios. Desde la Eurocopa de 2008, en el siguiente campeonato en 2010 el 33 por ciento de jugadores de campo no repitieron. Y de Eurocopa a Eurocopa, de 2008 a 2012, en esos cuatro años, un 50 por ciento. Es una renovación permanente, igual que ahora ha hecho Julen.

–¿Sigue tan pendiente de la actualidad como estaba cuando era seleccionador?

–Tengo las mismas costumbres y hago lo mismo. Lo veo con otro punto de vista, el protagonista es otro. Ahora, por ejemplo, este elogio permanente a la selección sub’21, hay que tener mucho cuidado porque normalmente tanto elogio es para darte luego más fuerte. Ojalá se quede así todo, pero me da miedo.

–Ahora, cuando ve fútbol ¿lo disfruta igual?

–Sí. Lo miro con los mismos ojos. Veo si me gusta o no me gusta. Si juega la final de juveniles lo veo, la Copa Confederaciones, los sub’21, lo veo todo. Como lo veía antes.

–¿Sigue pendiente de la cantera?

–Sí. Lo veo. El otro día fui a un torneo en Torrelodones, un homenaje a un compañero mío, Ángel Lanchas, y vi un Madrid-Atleti, una final preciosa, y empataron a cero. Vi dos equipos con muy buenos jugadores infantiles, muy buenos.

–¿Ha tenido ofertas para seguir entrenando?

–Ha habido intermediarios que han llamado y no les he dejado hablar mucho. Tenía la idea fija de no seguir entrenando y, si acaso, me sabe mal por Javi Miñano, nuestro preparador físico, que es un hombre de una gran preparación y le he dejado un poco fuera, sin equipo. Los demás ya hemos llegado adonde teníamos que llegar.

–¿Y para comentar en los medios le han llamado?

–Sí he recibido alguna cosa, pero no quiero opinar, no me veo criticando a nadie. Imposible.

–¿Habla con los jugadores que tuvo en la Selección?

–No. Hombre, si ha pasado algo le pongo un mensaje a alguno. Pero no tengo contacto con nadie. Además, no tengo la posibilidad de verlos físicamente.

–¿Y con Lopetegui?

–Somos casi vecinos de casa y no digo que nos veamos todos los días, pero tengo buena relación con él y con todos los de la Federación: con Santi Denia, con De la Fuente, con Albert Celades, con Miguel Ángel España, con todos... Han sido muchos días juntos.

–¿Echa de menos la rutina de la Ciudad Deportiva?

–Tampoco. Tuvimos una muy buena relación con todo el mundo en la Federación, echo de menos a todos los compañeros, a los empleados con los que he tenido más trato, que se han portado fenomenal con nosotros, pero no tengo ninguna nostalgia del pasado.

–¿En algún momento ha pensado que tenía que haberse ido antes?

–No. Creo que hemos hecho lo que teníamos que hacer. Alguno dirá ¿por qué no te fuiste cuando ganasteis el Mundial? Entonces me hubiera tenido que ir cuando ganamos la primera Champions, pero es mi profesión en las victorias y en las derrotas. He estado hasta que consideraba que podía ser útil.

–¿Continuar hasta la Eurocopa fue un acto de responsabilidad?

–No. Fue por convencimiento. Creo que éramos útiles todavía y todo lo que he hecho es pensando en el beneficio de la Federación, tratando de no ser un lastre.

–¿Con qué momento se queda de su paso por la Selección?

–El conjunto de todo el camino recorrido durante los ocho años, la herencia que recibimos, hemos tenido que gestionar una herencia rica ajena y propia nuestra y luego hemos tenido que gestionar una herencia mala, principalmente nuestra. Yo creo que ha sido enriquecedor todo este tiempo. Hicimos, creo, todo lo que tuvimos que hacer.

–¿La última Eurocopa fue el torneo más duro?

–No. En la Eurocopa pasada ganamos los dos primeros partidos y todo eran elogios. Ganamos a la República Checa con buen fútbol y con seguridad, ganamos a Turquía, también con seguridad, y todo se torció en el último momento cuando íbamos empatados con Croacia y el contraataque de Perisic. Y luego el partido de Italia, pero habíamos hecho una Eurocopa digna. Hasta ese momento. Ahí fallamos. Fue el día que seguramente mejor habíamos preparado el partido por la singularidad del rival y fue el día que peor jugamos. No hay deportista que gane siempre.

–¿Ha vuelto al Bernabéu?

–No he vuelto a ningún campo. No es por nada, es que me agobio mucho y prefiero ver los partidos en casa.

–¿Qué le transmite la gente ahora por la calle?

–La gente es muy cariñosa y muy afectiva siempre. Puedo ir por cualquier sitio y la gente es muy maja, demasiado maja.

–¿Qué le dijo su hijo Álvaro cuando dejó de ser seleccionador?

–Por él no me hubiera ido. Pero le hemos convencido de que era lo mejor y si le preguntas quién es el mejor seleccionador te dice que Julen Lopetegui. Pero no se lo ha dicho nadie, lo dice él.

«Zidane ha sido beneficioso para el equipo y para el club»

Zinedine Zidane llegó a mitad de temporada al banquillo del Real Madrid, igual que le sucedió a Vicente del Bosque. Y en su primer año, los dos ganaron la Liga de Campeones. Ahí se acaban los parecidos para el único seleccionador que ha ganado un Mundial con España. «Cada uno somos de un padre y una madre y es imposible que dos seamos iguales. Cada entrenador es un mundo y cada uno lo lleva adelante con su preparación, con sus conocimientos, con su formación, con su carácter... Es imposible que seamos iguales», insiste. Aunque sí valora su esfuerzo por normalizar todo lo que sucede alrededor del fútbol. «Ha serenado todo mucho. Ha sido beneficioso para el equipo y para el club. No deja de ser el portavoz del club durante todo el año», asegura.