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martes, 25 noviembre 2014
21:33
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La Razón

Medicina y Sanidad

Los virus más peligrosos para el hombre

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Imagen del virus del Sindrome Respiratorio Agudo Severo (SARS)
Imagen del virus del Sindrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) Efe

PAPILOMARIVUS
Cada año acaba con 300.000 mujeres

El papilomavirus es responsable del 70 por ciento de los tumores de matriz uterina y del cáncer genital femenino, una enfermedad que mata, sólo en España, a 600 mujeres al año (con una edad media de 63 años), y se diagnostican en el mismo periodo cerca de 2.000 nuevos casos. Este tumor se ha convertido en el segundo más común entre las féminas y acaba con la vida de más de 300.000 de ellas en el mundo cada año. Pero aquí no acaban sus terribles efectos, también provoca el 95 por ciento de los casos de cáncer de vulva y vagina, el 70 por ciento de las lesiones precancerosas y el 90 por ciento de las verrugas genitales. Son más de 30 virus del papiloma humano los que pueden pasarse de una persona a otra por contacto sexual. Las verrugas genitales que causan los virus VPH-6 y 11 conllevan bajo riesgo de padecer cáncer, aunque pueden causar formaciones planas anormales en el área genital y el cuello del útero. Los más peligrosos son, sin duda, el VPH-16 y 18. Para ambos existen dos vacunas, pero éstas no tratan ni eliminan una infección anterior. La progresión a cáncer suele producirse a lo largo de 10-20 años, sin embargo, las lesiones precursoras pueden volverse cancerosas en uno o dos años. Entre los riesgos asociados al virus se encuentran la promiscuidad sexual, fumar, tener muchos hijos y estar infectado por VIH.


VIH (SIDA)
El deterioro del sistema inmunológico

Es el agente infeccioso determinante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y existen dos subtipos: tipo 1 (VIH-1) y tipo 2 (VIH-2). Éste último es frecuente en África Occidental. Para que se transmita debe darse una cierta concentración en fluidos biológicos como la sangre, semen, secreciones vaginales y leche materna. Y aquí no acaban las vías de contagio. También está presente en el líquido amniótico, pleural, sinovial, peritoneo y pericárdico. Tres son las vías principales de transmisión:
w El contacto sexual sin protección, por secreciones infectadas con la mucosa genital, rectal u oral de la otra persona.
w Por la sangre, a consecuencia del uso de jeringuillas contaminadas, por una transfusión de sangre infectada o productos contaminados derivados de la sangre, al realizar piercings, tatuajes.
w De madre a hijo puede darse en las últimas semanas de gestación, o bien durante el parto o al amamantar al bebé.
Se pueden detectar anticuerpos mediante la prueba Elisa. Si resulta positiva, se realiza de nuevo. Cuando ambas son positivas, se debe hacer una más confirmatoria, el denominado «Western blot». Un reciente estudio publicado en la revista «The Lancet» revelaba que tratar antes con antiretrovirales a los pacientes infectados por el VIH reduce un 28 por ciento la progresión del sida y el riesgo de muerte.


HEPATITIS
Destruyen la «fábrica química» del organismo

Aparecen cuando menos se las espera y lo hacen con la intención de quedarse. Son las enemigas del hígado, enfermedades hepáticas capaces de acabar con uno de los órganos más importantes, nuestra «fábrica química» del organismo. Hay casi un abecedario entero de tipos (de la A a la G), pero los más importantes son el A, B y C. En el primero (A), la forma de transmisión más frecuente es por el agua contaminada, verduras lavadas con este agua, mariscos de aguas pantanosas, etc. También lo puede transmitir un familiar infectado por el virus. Pero uno de los más contagiosos, que afecta a 400 millones de individuos en el mundo, es el B, por delante incluso del VIH. Y España contribuye a la lista con más de 80.000 ciudadanos infectados crónicos. Las transfusiones de sangre, pinchazos con agujas contaminadas, la vía sexual y el paso de la madre al hijo durante el parto son algunos medios de contagio. Ésta última es una de las características que la diferencia de la hepatitis C, que se transmite por transfusiones y jeringuillas. La cronificación depende de la edad a la que se contrae la infección. Por ejemplo, el 90 por ciento de las personas que la adquirieron en el parto o en los primeros años de vida se convierten en portadores crónicos, mientras que en los que se contagiaron en la adolescencia o edad adulta las cifras se reducen hasta el 5 por ciento.


GRIPE PORCINA
La amenaza de la última epidemia

El virus de la gripe porcina, que afecta ya a más de un millar de personas en México y que se ha extendido a EE UU, era desconocido hasta ahora. El virus es del tipo H1N1 y procede del cerdo, pero se trata de un virus nuevo que incluye también fragmentos genéticos de virus de la gripe aviar y humana. ¿Y cómo ocurre? El cerdo se infecta por virus de la gripe de distinta procedencia: aviar, humana y porcina. Lo que hace es actuar como un laboratorio en el que los distintos virus se entremezclan y recombinan (es decir, que intercambian sus genes) para dar lugar a nuevos virus, desconocidos, y que son potencialmente letales. Entre las recomendaciones que se han establecido para evitar ser contagiados, las autoridades advierten que hay que taparse la nariz y la boca con un pañuelo cuando se tosa o estornude y tirarlo después, así como lavarse las manos con jabón y agua después de toser y estornudar. Evitar el contacto directo con gente enferma y no tocarse los ojos, la nariz o la boca son también algunos de los consejos.
En lo que se refiere a la vacunación, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el virus es sensible a oseltamivir (nombre comercial Tamiflu) y zanamivir, los antigripales más modernos, pero no a los clásicos amantadina y rimantadina.


HERPES ZÓSTER
Dolor nervioso, constante y ardiente

Al principio aparece acompañado de picor y hormigueo en un lado del cuerpo o de la cara y pensamos que es un herpes común, pero lo cierto es que es mucho peor que eso. Porque se va extendiendo como una erupción rojiza de la piel, similar a la varicela, que va unida en la mayoría de los casos a un dolor de intensidad y duración variables.
Luego, se pasa a una fase aguda con un aumento considerable de las molestias, que puede desembocar en una etapa crónica caracterizada por la aparición de la neuralgia posherpética (NPH). Esta consecuencia se presenta con bastante frecuencia y produce fuertes episodios de dolor nervioso, constante y ardiente.
En casi todos los casos, los pacientes sufren la repetición de estos episodios a lo largo de los años. La intensidad varía desde un dolor ardiente a uno más punzante e, incluso, hasta la alodinia –un estímulo que no provoca siempre dolor, como el roce de la ropa o el viento–.
Aunque la población general piensa que no existe riesgo de contraer esta patología, se calcula que una de cada cuatro personas sufrirá la enfermedad en algún momento de su vida. De hecho, los especialistas afirman que los posibles pacientes serán aquellas personas que hubieran pasado la varicela, puesto que el herpes zóster supone una reactivación del mismo virus que ha permanecido latente en el organismo.


ÉBOLA
Hemorragias que destrozan los órganos

Es uno de los virus más patogénicos conocidos por la ciencia. Su nombre proviene del río Ébola (en la República Democrática del Congo, ex Zaire), donde fue identificado por primera vez en 1976 durante una epidemia. Ese año, en África, murió más del 80 por ciento de los afectados. Se trata de una realidad trágica. El cuadro inicia con fiebre muy alta (mayor a 39°C), dolor, vómitos, diarrea y malestar; después inician las hemorragias, que son muy severas; a partir de ahí el paciente puede presentar complicaciones, como deshidratación, fallo de órganos como el riñón y el hígado, donde el virus se instala destrozando por completo el órgano y llevando al enfermo a la muerte. Todo esto en un período de 20 días. El contacto directo con la sangre, secreciones, órganos o semen de personas infectadas es una de las vías de contagio. El periodo de incubación del virus varía de 2 a 21 días, lo más normal es de 5 a 12 días. No existe tratamiento específico, lo que se utiliza es mantener la vida de la persona infectada con métodos de resucitación (respiración artificial, evitando el RCP pues el virus es contagioso por la saliva) y controlar las hemorragias en la medida de lo posible. En cuanto a una vacuna, se realizan investigaciones pero éstas se complican porque aún no se conocen todas las proteínas del virus.


GRIPE AVIAR
El H5N1 se sigue cobrando vidas en Asia

Se trata de un subtipo del virus de influenza aviar H5N1, que apareció en 1997 en Hong Kong y fue identificado como la fuente más probable de una pandemia de gripe humana tras identificarse 18 casos de humanos infectados por el patógeno H5N1. Hoy en día Asia todavía se ve amenazada. Fue descrita por primera vez en Italia en 1878, pero hasta 1955 no se describió como virus de la familia influenzavirus como responsable. Esta epidemia se caracterizó por una alta tasa de mortalidad (hasta un 33 por ciento), alta incidencia de neumonía (61 por ciento), y alta incidencia de casos asistidos en unidades de cuidados respiratorios (51 por ciento). Según la OMS, la persistencia del H5N1 en poblaciones de aves de corral entraña grandes peligros para la salud humana. Uno es el riesgo de infección directa, cuando el virus pasa de las aves de corral a las personas, produciéndoles una enfermedad muy grave. De los pocos virus de la gripe aviar que han atravesado la barrera entre especies para infectar a seres humanos, el H5N1 es el que ha provocado más casos mortales entre personas. A diferencia de la gripe estacional, que provoca síntomas respiratorios benignos, la afección causada por el H5N1 sigue una evolución clínica inusitadamente agresiva, con un rápido deterioro del paciente.


SARS
Una neumonía atípica

El Síndrome Respiratorio Agudo Severo (comúnmente abreviado SRAS o SARS del inglés Severe Acute Respiratory Syndrome) es una neumonía atípica que apareció por primera vez en noviembre de 2002 en la provincia de Guangdong (China). Se propagó a las vecinas Hong Kong y Vietnam a finales de febrero de 2003, y luego a otros países a través de viajes por medio aéreo o terrestre de personas infectadas. Se caracteriza por síntomas como fiebre alta, escalofríos, dolor muscular, malestar general, tos seca y dificultad respiratoria progresiva.
Cuando alguien que padece SARS tose o estornuda, las gotas infectadas se esparcen en el aire. Uno puede contraer SARS si inhala o toca estas partículas.
El periodo de incubación es corto, se estima que va de 2 a 10 días, pero frecuentemente dura entre 3 y 5 días.
Aunque la transmisión por gotitas a través del contacto cercano fue responsable de la mayoría de los primeros casos de SARS, la evidencia comenzó a mostrar que el SARS también podría diseminarse por medio de las manos y otros objetos con los cuales las gotitas hubieran tenido contacto. La transmisión a través del aire era una posibilidad real en algunos casos. Se encontraron, incluso, virus vivos en las heces de personas con SARS, en donde se demostró que vivían hasta cuatro días.

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