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domingo, 21 diciembre 2014
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La Razón

Los valientes de la crisis: conozca a las empresas que aún ofrecen empleo

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Los valientes de la crisis: conozca a las empresas que aún ofrecen empleo
Los valientes de la crisis: conozca a las empresas que aún ofrecen empleo Efe

En un país que ha sido capaz de fabricar el 80% de los parados de toda Europa y de dejar a casi un millón de familias con todos sus miembros sin empleo es comprensible que algunas empresas se sientan como la aldea gala de Asterix y Obelix. Es el caso, por ejemplo, de Mnemo, una compañía especializada en combatir a los piratas informáticos que engorda su plantilla a razón de diez nuevos empleados al mes. O el despacho de abogados Écija, con 20 nuevos letrados en lo que va de año. O, más modesta, la agencia de publicidad Grupo R, que desmiente, con sus seis nuevas incorporaciones, que ya no quede dinero ni para hacer anuncios. Sin embargo, nadie mejor para presumir que Seprotec, una empresa de traductores e intérpretes que, al calor del «boom» de la inmigración, ha contratado a 300 personas en un año. ¿Quiénes fueron los agraciados? No siempre es cuestión de tener un buen currículum, sino más bien de estar en el sitio justo en el momento adecuado. Mientras el mercado laboral se desmorona como un castillo de naipes, en Seprotec han encontrado trabajo un ruso, un búlgaro, un albanés, un traductor de suninke (un dialecto de Costa de Marfil) o un intérprete de tigré (Eritrea). El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos, que diría Ingrid Bergman. Cien mil ofertas al día ¿Cuántos «héroes» como éstos hay en el mercado laboral? Juan Antonio Esteban, director general del portal de búsqueda de empleo Infojobs.net, se planta delante de la pantalla de su ordenador para hacer recuento: «Ahora mismo hay 12.526 empresas que ofrecen 104.577 puestos de trabajo. Sí, a mí me parecen héroes». La lista, tomada en un momento de la tarde del pasado martes, cambia cada minuto, pero es lo suficientemente explícita. ¿100.000 empleos son muchos? Depende. Hace apenas unos meses eran 150.000. Y ahora hay 4 millones de parados. «Pero desde que el 17 de enero alcanzamos el mínimo histórico, con sólo 95.000 ofertas, la cifra ha ido subiendo poco a poco», matiza Esteban. Álvaro Écija, cofundador del despacho de abogados de derecho tecnológico que lleva su nombre, asegura que la clave para seguir engordando en época de vacas flacas está en haber sido previsor. «A mí mi madre me enseñó que no hay que especular en Bolsa ni tirar de la visa, y eso lo hemos trasladado a la empresa -afirma-. Por sistema, el 50% de los beneficios no se reparten, y ahora, en época de crisis, nada de nada». Sin embargo, tan importante o más que la estrategia empresarial son las malas compañías. «Nosotros no tenemos clientes en la automoción o en la construcción -recuerda Écija-, sino grandes empresas como Endesa, Telefónica o Bankinter, que se han embarcado ahora en el desarrollo tecnológico. Afortunadamente, nuestro sector es ``anticíclico¿¿». Cuidado con los morosos Más evidente es el caso de Seprotec, a quien el fenómeno de la inmigración ha convertido en una torre de Babel donde cada vez se hablan más idiomas. «Ya cubrimos más de 300 lenguas y dialectos. No creo que haya ninguna forma de hablar en el mundo que no podamos traducir», afirma el director general de la empresa, Carlos León. ¿Crisis? Ni un paso atrás: «Hemos creado un servicio nuevo, el de la teletraducción, que nos permite, en apenas unos minutos, poner un intérprete a disposición de un empresario para que le ayude en sus trámites». Con todo, ahora más que nunca la prudencia es fundamental. «El cobro de las facturas se ha retrasado bastante y algunos clientes han quebrado. Tenemos que ser más selectivos y más precavidos a la hora de aceptar determinados encargos», admite León. Este temor explica muchas cosas. Por ejemplo, qué empleos se están demandando con más fuerza. Patricia Castañeda, directora de Adecco Office, identifica tres: responsables de ventas, comerciales y gestores de cobros, un eufemismo, éste último, para llamar al «cobrador del frac» de toda la vida. También hay ofertas, como siempre, para administrativos e ingenieros, aunque no siempre son atractivas. ¿Y quién está ofreciendo trabajo? Sobre todo, las empresas de telecomunicaciones y nuevas tecnologías, las únicas que parecen capaces de resistir. En este ámbito se mueve Mnemo, una multinacional española que entre otras cosas proporciona a sus clientes sistemas de seguridad informática para evitar ataques de «hackers». El director de Recursos Humanos, Álvaro Flores, ha firmado en lo que va de año 64 nuevos contratos. «En nuestro sector hay ahora más paro que antes, pero es cierto que no tanto como en otras actividades de la economía», reconoce. El problema, como alertan en Adecco, es que ahora llega el doble de currículos para la mitad de ofertas. Las cuentas, por tanto, no salen. «El verano pasado -explica Patricia Castañeda- las contrataciones temporales cayeron un 17%. El descenso previsto para este verano es del 50%». Más aspirantes para menos puestos y, además, mucho menos exigentes. A la ventana virtual de Infojobs se asoman cada mes 4,5 millones de españoles, de los cuales más de un millón se apuntan a la búsqueda activa de trabajo, es decir, se pasan las mañanas enviando currículos. A esto se une otro factor importante. «El perfil del demandante ha cambiado radicalmente en seis meses. Antes buscaban ofertas para mejorar su puesto de trabajo; ahora mayoritariamente buscan un contrato desde el desempleo». Esta impresión la ratifican en Adecco: «Los candidatos son ahora más flexibles a la hora de aceptar un empleo -señala su directora-. Está claro que ahora no tienen el colchón que tenían antes. Muchos de ellos no necesitan el empleo para mejorar, sino simplemente para comer». Primera consecuencia, por tanto: menos sueldo por el mismo trabajo. El responsable del despacho Écija lo explica en términos de burbuja, como la inmobiliaria, pero con los abogados. «Entre 2006 y 2008 se vivió un periodo especulativo con los salarios, que se dispararon un 40 o un 50%. Si no fichabas tú por 28.000 euros a un abogado por el que antes pagabas 18.000 lo hacía la competencia. Pero a la vuelta del verano esa burbuja especulativa se volvió a desinflar y bajaron otra vez los sueldos. Ahora encuentras en el mercado laboral a gente muy buena, con idiomas. Para nosotros es una oportunidad», señala. «Por las entrevistas de trabajo hemos notado que ahora hay en el mercado gente con mucha experiencia y solvencia -explica José Manuel Rodrigo, director general del Grupo R-. Esto nos ha permitido fichar barato a gente con muchísimo talento. Es verdad que ahora se paga menos, pero tampoco yo cobro lo mismo a los clientes». Buscar alternativas En el caso de esta agencia de marketing y publicidad, el paso hacia adelante se ha traducido en seis nuevos contratos que añadir a la plantilla de 62 empleados. ¿La clave? Hacer un regate a la crisis, y suplir el descenso de negocio en los clientes tradicionales, como la prensa, la radio y las revistas, por otras propuestas más atrevidas en el campo de internet y las relaciones públicas. Algo parecido ha ocurrido con la agencia de comunicación 3com. Nació en abril, en pleno tsunami económico, con siete trabajadores, y ahora acaba de contratar a tres más. ¿Una locura? Una cuestión de matemáticas, simplemente, las que aplica su directora, Isabel Lozano: «Nos han salido nuevos clientes a los que tenemos que atender, pero no sabemos cómo evolucionará el mercado. Pero es verdad que todo el mundo te habla de la crisis, y eso acaba por meterte el miedo en el cuerpo». Para terciar en esta fiebre de la búsqueda activa de empleo, el BBVA ha creado un portal de nombre lo suficientemente explícito («destructoresdeparo.com») como para necesitar aclaraciones. A él se van sumando las empresas que necesitan urgentemente cubrir los huecos de su plantilla, con una respuesta que ha superado todas las expectativas, según sus responsables. Uno de los solicitantes es el taller de tejido artesanal Teixidors, formado por empleados discapacitados y especializado en surtir a tiendas y decoradores de productos de calidad, es decir, en las antípodas de «todo a cien». Pese a que el negocio ha caído un 30%, su gerente, Juan Ruiz, justifica el riesgo. «Crear empleo está en nuestro ADN», afirma. ¿Serán éstos los brotes verdes que busca y no encuentra el Gobierno? «Nosotros somos una selva de secuoyas, los árboles más altos que existen... ¡esperemos que no los corten!», ironiza Álvaro Écija.

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