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jueves, 17 abril 2014
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La Razón

Reportajes

Turismo para no volver vivo

  • Ya no se busca visitar países, sino «vivir experiencias». Aunque sean experiencias de altísimo riesgo. Hay un turismo que reta a las guerras, los secuestros, el terrorismo y el crimen

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Fotografía ganadora del premio World Press Photo en 2006 en la que aparecen unos jóvenes visitando un barrio devastado en el sur de Beirut, Líbano
Fotografía ganadora del premio World Press Photo en 2006 en la que aparecen unos jóvenes visitando un barrio devastado en el sur de Beirut, Líbano

Cansado de su trabajo y, sobre todo, de sus compañeros, Jesús Albiol se va a ir de vacaciones en solitario. Aunque él no lo denomina «huida», el 1 de septiembre cogerá su moto y desde Madrid partirá hasta Senegal. No ve el momento de cumplir su sueño: disfrutar de una puesta de sol en el poblado de Iwol, una aldea perdida en las montañas de País Bassari. Para llegar hasta allí, deberá atravesar Marruecos y Mauritania. Aunque Albiol se ha puesto todas las vacunas que recomienda el Ministerio de Sanidad, no ha hecho caso a los consejos de Exteriores, gabinete que «recomienda no viajar por el momento a Mauritania salvo que sea imprescindible». Este catalán, de 37 años, no piensa que su vida corra peligro. «En Madrid me puede atropellar un coche o incluso caerme un rayo, y salgo todos los días a la calle. Claro que tendré precaución, pero no voy a cambiar mi rumbo», asegura Albiol, para quien el fin, justifica los medios.
El ministerio de Asuntos Exteriores elabora una detallada lista para prevenir a los españoles de los peligros que se pueden encontrar en su destino. Según sus datos, cada vez son más los que se van de vacaciones a otros países, y no deben correr ningún riesgo. «Pedimos que se registren para tenerlos localizados, además les mandamos información relevante y si ha optado por uno de los destinos no recomendados, le recordamos la situación en el país y enviamos alertas», explica Meritxell Parayre, de la unidad de emergencia consular. La lista se actualiza, al menos cada seis meses, «hasta de países tranquilos como Francia, la embajada nos tiene que enviar las últimas informaciones».
En el ministerio saben «que cualquier atentado es imprevisible» y que no pueden obligar a nadie a quedarse, pero sí que comunican cuando acaba de producirse un golpe de Estado o conviene esperar a que terminen un proceso electoral. «Hay países a los que la gente tiene claro que no se debe ir, como Irak o Afganistán, pero en otros, que no son tan mediáticos, conviene hacer ciertas recomendaciones». Y recuerda que muchas veces un país, como estado soberano, tiene su propia legislación y hay ciertas conductas que no se permiten. «Solemos pedir que se siga el patrón de comportamiento, y en la medida de lo posible adaptarse». De hecho, en naciones como Arabia Saudí no rezar a la hora estipulada te puede llevar al calabozo. En otras, coger una bandera de una farola se salda (como comprobaron tres españoles en Letonia) con 15 días de prisión. Pese a todo, en el ministerio cada vez tienen a más viajeros registrados. «Es difícil controlar a todos los compatriotas, pero tenemos que evitar cualquier tragedia o susto», comenta Parayre. Por eso, también detallan los barrios conflictivos y con grandes niveles de homicidios y delincuencia de muchas de las grandes ciudades del mundo.
Violencia inesperada
En algunos lugares se reacciona distinto ante ciertas situaciones. Los parámetros son otros. En Jamaica, Cristina Fioretti, de 28 años, cogió con tres amigos un taxi en la turística zona de Negril. El conductor recibió una llamada y cambió inesperadamente de rumbo. Llegó a una casa, se bajó del vehículo y comenzó a discutir con una mujer por su hija. Salieron dos hombres y el taxista fue al maletero a por un machete. Tras encararse con ellos, volvió al taxi y éstos comenzaron a tirar piedras al coche. «Rompieron la luna, dio marcha atrás, nos devolvió al lugar donde nos recogió y por supuesto que le pagamos la carrera», cuenta Fioretti.
«El viajero medio español es bastante temeroso de situaciones potencialmente peligrosas. Quienes se inclinan por destinos con "alto riesgo", o desaconsejados, es claramente el viajero que va por libre, el aventurero por naturaleza y, en general, muy experimentado», explica Victoria Rodríguez, una bloguera y twittera especializada en turismo. «Viajeros de otras nacionalidades se animan más a ser los primeros en pisar una tierra en conflicto o a asomarse a destinos poco recomendados. En este grupo podrían estar los franceses y alemanes. Pero sin generalizar, claro está», reconoce Rodríguez, quien aparte de escribir en www. elproximoviaje.com coordina el blog más leído en español sobre destinos turísticos: www.diariodelviajero.com. «Hay unos cuantos españoles aventureros por ahí, abriendo caminos o jugándose la vida. Para ellos, el ansia de aventura, la curiosidad llevada al límite, el afán de pisar suelos resbaladizos es parte de la emoción, de esa adrenalina que le lleva a recorrer mundo».
Rodríguez tiene razón, según datos de la OMT, España está al 24 por ciento de desarrollo de este tipo de viajes respecto al resto de Europa. «Es decir que tenemos que hacer un 400 por ciento más de viajes para estar a la altura de Francia e Italia», reconoce Francisco Ballaguer, Director General de Nuba, una exclusiva agencia de viajes dedicada a cumplir los sueños de sus clientes. «Comenzamos hace sólo 16 años y somos pioneros en este sector», afirma Ballaguer. En Nuba pueden organizar una cena privada en un templo de Bagan, en Myanmar, país con muchas zonas a evitar en la lista de Exteriores por los «enfrentamientos entre guerrillas y el Ejército gubernamental». «No podemos correr riesgos, ni físicos ni de planificación», explica el director general de Nuba, quien tras sus diversos viajes a la zona reconoce que en Myanmar todo el mundo es súper pacífico. «Lo que Nuba no se puede permitir es hacer perder el tiempo a nuestros clientes». A  Tailandia también siguieron viajando, pese a las recomendaciones por las últimas revueltas, «era un riesgo asumible hasta que el problema afectó a los aeropuertos, entonces les ofrecimos otros destinos».
Nuba trabaja directamente con corresponsales en los destinos. «El de Mauritania nos informó, antes de los secuestros, de que la cosa se estaba poniendo rara, y aunque él se quedó sin trabajo, dejamos de ir». Sin embargo, para Ballaguer hay destinos en los que se exageran las restricciones. Algo con lo que coincide José Luis Angulo, un experimentado viajero y director comercial de El club Marco Polo: «Las generalizaciones son muy malas, se dice que no se visite India, por ejemplo, y tanto en EE UU, como en Reino Unido y Japón, aconsejan no venir a España porque hay terrorismo, atentados y un grupo independentista, y ésa no es nuestra realidad». Para Angulo, su máxima para no meterse en líos es «donde fueres haz lo que vieres»; para Ballaguer «sólo un viaje mal organizado es un viaje de riesgo».
En esto Álvaro Sanz da fe. De interraíl en la primera quincena de julio con sus amigos, llegaron a Zagreb desde Venecia. Croacia está en el listado de Exteriores, pero porque hay zonas fronterizas en las que hay minas todavía no sin desactivar. Lo que no pensaron estos cinco madrileños de 21 años es toparse con la mafia croata. «Decíamos el nombre del hostal para que nos indicaran y algunos se escondían, otros gritaban "no, no, no", y muchos nos recomendaban buscar otro alojamiento. Una vez encontrado, algo parecido a un hostal, preguntamos si se trataba de una encerrona, nos reconocieron que sí y que en una hora vendría "Big Boss" a explicárnoslo. Obviamente no cancelamos la ‘‘reserva'' y nos fuimos rápidamente a la otra punta de la ciudad. Todo quedó en llamadas constantes del «capo» intentando localizarnos», recuerda Sanz, recién aterrizado.
Ballaguer metería a Sanz en el tipo de viajeros que son «coleccionistas y quieren ir poniendo chinchetas de colores en un mapamundi». Después, «se evoluciona y el viaje se relaciona con un premio al trabajo duro». Pero no sólo las listas de Exteriores hacen mella en los turistas. Los medios de comunicación, muchas veces, alarman en exceso. El caso más descriptivo es el de Yemen. En 2007, siete turistas españoles y sus guías murieron en un atentado terrorista en Mareb. Mahmud Ahmed, intérprete, perdió a un compañero de trabajo y para él se terminó una era. «Ya no vienen españoles. Mientras que alemanes, italianos y estadounidenses siguen aterrizando, los viajeros españoles ya no se ven, y era un turismo muy querido». Por mucho que hagan los yemeníes y sus autoridades por promocionar su precioso país y comprobada hospitalidad, la relación con Al Qaida y el recuerdo de esa bomba tiran por la borda sus esfuerzos por recuperar al viajero español. Y eso que en Yemen no sólo se disfruta de la arquitectura, sino que se viven experiencias como coger un kalashnikov o ser invitado a degustar una cabra asada en una remota montaña de Socotra.
«Las nuevas tendencias de marketing turístico van encaminadas a vender situaciones que dejen una huella vital en el viajero. Los operadores tradicionales están adaptándose y los destinos lo han comprendido. Ya no te venden un hotel o una playa, sino que te prometen que podrás vivirlo desde dentro, ser protagonista de tu propia experiencia de viaje. Y la llamada web 2.0, lo hace todavía más fácil», dice Rodríguez.
«Mapas en blanco»
En el siglo XIX, en plena época victoriana, las élites europeas se dedicaron a viajar a lugares todavía inexplorados, países con «el mapa en blanco». «El padre de Charles Darwin le metió en el ‘‘Beagle'' y partieron hacia una zona sin cartografiar. No es más que la historia del hombre, que es curioso por naturaleza. Y cuánto más sabe más quiere conocer, y cuanto más conoce más se da cuenta de lo poco que sabe», describe Ballaguer. Por ello, su agencia nunca se quedará sin destinos, porque surgirán nuevas experiencias y clientes a los que les apetecerán probar sensaciones sólo recreables en el terreno original. «Todos tenemos una cosa maravillosa llamada curiosidad y el turismo es una manera natural de conectar a hombres con hombres». Sólo así, se puede entender a Albiol, para quien África está totalmente en blanco y para quien sus diez meses de estrés sólo se verán recompensados cuando pise Iwol, y rodeado por algunos bedic, el sol se esconda en el horizonte.


No visitar, bajo ningún concepto
El Ministerio de Asuntos Exteriores actualiza constantemente la lista de países a los que se debe evitar viajar, ya sea por conflictos armados o por la elevada inestabilidad política y social.
-  Mauritania
-  Guinea Bissau
-  Guinea
-  Liberia
-  Costa de Marfil
-  Nigeria
-  Congo
-  Comoras
-  Burundi
-  RD Congo
-  Chad
-  Sudán
-  Somalia
-  Irak
-  Arabia Saudí
-  Yemen
-  Palestina   
-  Irán
-  Afganistán
-  Pakistán
-  Sri Lanka
-  Kirguizistán
-  Tailandia
-  Papúa N. Guinea

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