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jueves, 31 julio 2014
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La Razón

Medio Ambiente y Biodiversidad

Un nivel de vida para el mundo como el de España requiere tres planetas

  • Para que el resto de la humanidad viva como lo hacemos los españoles harían falta tres planetas. Y si el nivel de vida es el de Estados Unidos se necesitarían cinco planetas.

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Un nivel de vida para el mundo como el de España requiere tres planetas
Un nivel de vida para el mundo como el de España requiere tres planetas

España sólo hay una, suelen decir en ocasiones sus ciudadanos, y es una suerte, dado que si toda la población mundial tuviera el nivel de vida de un español medio, serían necesarios tres planetas como la Tierra para conseguir un equilibrio sostenible entre consumo y regeneración ecológica.

En el caso de que el nivel de vida a alcanzar fuera el de un ciudadano estadounidense, el número de planetas necesarios sería de cinco, mientras que la producción de la Tierra podría reducirse a la mitad si la Humanidad viviera como un ciudadano indio.

Estos datos, aportados por la organización británica independiente New Economics Foundation, reflejan la capacidad del planeta para sustentar la vida que en él se desarrolla y ponen de manifiesto que la Tierra tiene un límite ecológico al año para generar productos y absorber contaminación.

Superado este límite se consume mediante la sobreexplotación de los recursos, señala a Efeverde el director de economía ambiental de la New Economics Foundation, Aniol Esteban, quien afirma que el principal problema es el "consumo insostenible".

Un consumo que, por un lado, genera demandas "también insostenibles", asegura Esteban, que provocan que sólo durante los siete primeros días del año un español genere de media tantas emisiones de CO2 como un ciudadano de Tanzania en los doce meses siguientes.

Por otro lado, según Esteban, este consumo es la base de un sistema económico mundial que no sólo ignora las pérdidas que supone la destrucción ecológica sino que transforma esta destrucción en contribución positiva para el producto interior bruto de los países.

Esta paradoja da lugar, por ejemplo, a situaciones como la que se desarrolla en el Golfo de México, donde el que es considerado el mayor vertido de petróleo de la historia de Estados Unidos genera beneficios económicos a una parte de la población a través del pago de los servicios de limpieza.

Este contexto a nivel mundial es el que analiza la Global Footprint Network, una organización de investigación medioambiental estadounidense que determina la huella ecológica que la humanidad deja cada año y aporta las cifras que determinan dónde están los límites de la naturaleza.

Las cantidades consumidas de pescado, carne, cereales y vegetales se transforman en superficie de terreno que es necesario para generarlas y se contabiliza el consumo energético y las emisiones de CO2, entre otras variables, para obtener el área de producción que corresponde a cada ciudadano del mundo.

Los últimos datos de Global Footprint Network señalan que corresponden casi dos hectáreas por persona, pero sólo en España cada ciudadano consume la producción de unas seis hectáreas de terreno aproximadamente.

La diferencia entre lo que debería consumirse y lo que se consume son productos y recursos que se les "quitan" a los ciudadanos de los países en vías de desarrollo destaca a Efeverde el responsable internacional de la ONG Ecologistas en Acción, Samuel Martín, con los que tenemos una "enorme" deuda ecológica.

En el año 2010 la humanidad ha tardado menos de nueve meses en acabar con el presupuesto ecológico anual y, a partir de hoy, día que esta fundación ha calculado como el Día de la Deuda Ecológica Global, sólo se podrá satisfacer la demanda mundial de productos sobre explotando los recursos y acumulando gases invernadero a niveles que superan la capacidad de absorción de la naturaleza.

"Somos una plaga para el planeta", manifiesta a Efeverde la coordinadora de campañas de Greenpeace, María José Caballero, "pero aún podemos revertir la situación". De hecho, explica Esteban, la Humanidad ha vivido durante siglos en equilibrio hasta que, hace aproximadamente tres décadas, empezamos a consumir y a vivir a crédito, llevando nuestro saldo a un punto cada vez más extremo. A partir de mañana la cuenta del planeta entra en números rojos.

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