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viernes, 25 abril 2014
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La Razón

Gente

Felipe González y Mar van de fiesta en fiesta por Jesús Mariñas

  • Viven ajenos al qué dirán. Existen muchas invenciones acerca de la posible ruptura de su relación. Fue el cotilleo más comentado del fin de semana, mientras la pareja, ajena a la rumorología que los separaba, no dejó de divertirse. Primero en el bautismo de Belén Domecq y dos días después acudieron a una boda en Barbate a la que también asistieron Manuel Chaves y Juan Luis Cebrián.

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Ellos son testigos de la óptima relación que mantienen el ex presidente y la hermana segunda de Begoña García, más conocida como la esposa de Pedro Trapote. Ellos pasaron el fin de semana en Sevilla con los Del Río, que estos días abrirán un local en Río Grande. Preparan una gran fiesta que está previsto que amadrine Cayetana de Alba, que siempre tiene cuerpo de jota gracias al hálito rejuvenecedor que supone Alfonso Díez. Ya preparan una escapada otoñal porque ella se encuentra tan bien como en sus mejores tiempos. Sobre todo al ver  lo que la cuida su galán y al que pedimos disculpas por precipitarnos al juzgarlo apresuradamente.

Y mientras se sigue comentando el desamor de Felipe –él y Mar siguen viviendo con las hijas de ésta en un pisazo de Velázquez donde comparten ascensor con la condesa de Toreno–, o el impacto causado por Marujita Díaz en su reaparición televisiva, tampoco pierden ripio del juicio de los «malayos», ni de las renovadas diferencias entre Carmen Cervera y su descendencia.

Aseguran que la baronesa ahora consulta a una psicóloga, Adela Candela, para que investigue las presuntas adicciones de su hijo. Después de perder el tiempo con adivinadoras, magos y personajes similares, ya que temía que el joven pudiera estar bajo algún encantamiento (el hechizo de Blanca Cuesta) Tita ha decidido contar con profesionales más serios. De ahí, su adicción y afición a Candela, con la  que trata de discernir, averiguar y descubrir si Borja ingirió alguna pócima que le haya nublado su buen sentido. Hay que resucitar a Celestina y sus sortilegios. Sólo faltaría que el rico heredero estuviera embrujado, aunque como Calixto, podría afirmar lo de «Melibeo soy, y a Melibea (Blanca) creo». Por otro lado, Tita está encantada de hablar de arte con Albert Castelló en Punto Radio donde colabora gratis.

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