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lunes, 28 julio 2014
14:21
Actualizado a las 

La Razón

Coyuntura

Bloqueo institucional por Florentino Felgueroso

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La ruptura del pacto sobre negociación colectiva no es noticia. Ilusos quienes creyeran que se llegaría a un acuerdo bipartido por estar en una situación económica tan maltrecha. Más ilusos aún quienes esperaban que fruto de este acuerdo resultaría la modernización de una institución tan necesaria para intentar evitar un par de lustros de estancamiento económico. Sin una reforma integral de nuestro modelo, difícilmente podremos hacer frente al reto de mejorar nuestra competitividad, cuidando más de nuestros precios en el corto plazo y de nuestra productividad en el medio plazo.

Sin esta reforma tampoco se podrá hacer frente a los problemas estructurales de nuestro mercado de trabajo, sus altos niveles de paro, precariedad y empleo irregular.  Una reforma integral debe consistir en cambios sustanciales que permitan un mejor ajuste de las condiciones laborales a la productividad de nuestras empresas (en especial a nuestras pymes) y que racionalicen una  estructura  y unas reglas de determinación salarial que  resultan ser las peores posibles. No es sencillo, pero es posible. La modernización de la negociación colectiva ya se está realizando en unos pocos sectores, como las industrias químicas, que bien podrían servir de modelo. Pero, al igual que con la reforma laboral, ni sindicatos, ni patronal están por la labor. La razón: ambos se benefician de unas reglas que sustentan un modelo caduco.

Las reglas de representatividad y  legitimidad para negociar necesitan una revisión seria. Estas reglas fueron útiles durante el período de transición, pero han configurado un modelo de negociación demasiado sui géneris. Aprendamos de nuestros vecinos. Intentemos que tanto sindicatos como patronales se merezcan algo más tanto poder para condicionar nuestra economía y las decisiones de los gobiernos.

*Investigador de Fedea
 

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