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martes, 23 septiembre 2014
12:12
Actualizado a las 

La Razón

Comunicación TV

La manipulación que nunca existió

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Ayer fue uno de esos días en los que la profesión periodística tiene la ocasión de mostrar lo que es y, muchos, la desperdiciaron. Una emisora de radio, Cadena Dial, aseguró por la mañana que en la portada del diario LA RAZÓN –que reproducimos en esta página– había una foto manipulada. A partir de entonces, muchos medios se hicieron eco de la noticia –en realidad, de la no noticia– sin cumplir con la primera obligación de la que se supone es su profesión, el periodismo: contrastar la información.

Explicación
La realidad es que la fotografía de portada mostraba a una persona en la manifestación del 19-J a la que no se le veía la cabeza. Y la explicación a dicho defecto de la imagen no es, como algunos dijeron, que se hubiera manipulado. Lo que ocurrió fue que el fotógrafo, para tomar una imagen panorámica optó, no por el clásico objetivo gran angular, que produce cierta distorsión en la imagen, si no por las nuevas tecnologías.

Para captar una imagen de más de 180 grados se realizaron seis disparos secuenciales que el programa «Photomerge» de Photoshop CS5 acopla (o une) posteriormente sin que sea necesaria la intervención del fotógrafo. Pero, como también las nuevas tecnologías tienen sus hándicaps, este software, que realiza un ensamblaje perfecto de las imágenes cuando la panorámica se realiza sobre un espacio estático, comete en ocasiones pequeños errores de ajuste cuando se trata de personas en movimiento.

Esta explicación la proporcionó inmediatamente, en la mañana de ayer, la edición digital de LA RAZÓN. Enseguida, el diario envió un comunicado a los medios de comunicación en el que negaba rotundamente la existencia de manipulación alguna en dicha imagen y aclaraba lo sucedido. Hay que añadir, además, que la tecnología que usó el fotógrafo que tomó la instantánea es muy utilizada, sobre todo en Prensa, para captar imágenes de gran amplitud. Ése era el único objetivo del informador gráfico cuando tomó la instantánea desde un balcón del Hotel Palace de Madrid.

La línea roja
La fotografía de portada estaba comentada por un texto titulado «La línea roja», en el que explicamos cuál era el límite de la libertad de manifestación: no acceder a la Cámara, que representa la soberanía popular. Este comentario nos puede servir también para marcar cuál es el límite de la libertad de información: aportar las pruebas de toda denuncia. Y en este sentido, LA RAZÓN, un diario de contrastada objetividad, ha sido víctima de acusaciones impropias de medios de comunicación supuestamente serios.

La imagen de la portada de ayer no fue manipulada. LA RAZÓN ha pedido una rectificación de los medios de comunicación que vertieron insidiosos comentarios que, además, incumplieron la primera norma del periodismo: contrastar la información llamando, en este caso, a este periódico para pedirle su versión.

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