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viernes, 25 abril 2014
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Los ángeles de la guarda existen según un estudio matemático

  • Puede que no tengan alas, rizos rubios y cara de no haber roto nunca un plato, pero los ángeles de la guarda existen. A esa conclusión al menos ha llegado un grupo de matemáticos rusos simplemente analizando una anomalía estadística: en los aviones, trenes o barcos que se accidentaban había menos pasajeros de lo habitual.

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16 personas que debían viajar en el interior de un avión que posteriormente se estrelló devolvieron su billete antes del vuelo y otros tres llegaron tarde
16 personas que debían viajar en el interior de un avión que posteriormente se estrelló devolvieron su billete antes del vuelo y otros tres llegaron tarde

Unos porque devolvieron el billete en el último momento, otros porque se bajaron antes de tiempo o unos pocos porque, milagrosamente, llegaron tarde al aeropuerto, la estación de tren o el puerto,  lo cierto es que cada vez que hay una catástrofe o un atentado escuchamos la historia de pasajeros que se salvaron milagrosamente.

¿Simple casualidad? ¿Una intuición? ¿O la prueba de que los ángeles de la guarda existen? Un grupo de matemáticos rusos, dirigidos por Valeri Isákov, asegura que, lejos de cualquier planteamiento abstracto, un simple análisis estadístico demuestra que el ángel de la guarda, o como cada uno quiera llamarle, hace un encomiable trabajo.

Este grupo de investigadores ha analizado un elevado número de catástrofes ocurridos en los últimos años, y ha descubierto cierta anomalía estadística: en los trayectos accidentados siempre hay menos pasajeros de lo normal, según informa el portal de información ruso RT.

Así, durante los últimos 20 años el número de pasajeros que devolvió los billetes en vuelos o recorridos que luego sufrieron un siniestro fue un 18% más alto que en los casos de los que estos recorridos se realizaron sin problemas.

Con esta conclusión, Isákov reafirma la teoría del sociólogo estadounidense James Staunton, que en 1958 analizó más de 200 catástrofes ferroviarias de los anteriores 30 años. Stauton descubrió que los trenes que habían sufrido un accidente tenían ocupados tal solo un 61% de los asientos de media, mientras que los que no sufrían ningún tipo de percance solían contar con, al mínimo, el 76%. Es decir, una nada despreciable diferencia de 15 puntos porcentuales de pasajeros que, por intuición o por la intercesión de un protector, se salvaron de una muerte segura.

El sistema subconsciente de alarma
Para explicar este desfase estadístico, el autor de bestsellers de terror Stephen King recurrió a su propia hipótesis. Según King, en ocasiones a algunas personas se les despierta lo que él llamó «el sistema subconsciente de alarma», que nuestros antecesores tenían más desarrollado, y que les permitía salvarse de amenazas inminentes. Según iba reduciéndose el número de peligros a los que se enfrentaba el hombre esta «alarma» fue atrofiándose.

A King se le despertó la curiosidad cuando se enteró de que 16 personas que debían viajar en el interior de un avión que posteriormente se estrelló devolvieron su billete antes del vuelo y otros tres llegaron tarde, cuando la media de billetes devueltos no suele superar los diez, y el número de viajeros que llega tarde es prácticamente inexistente, según informa RT.

 

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