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miércoles, 30 julio 2014
08:56
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La Razón

Oriente Medio

OPINIÓN: El resultado de no negociar y abrazar a Hamás

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Los acontecimientos de los últimos días, empezando con los terribles ataques terroristas cerca de la frontera entre Israel y Egipto, y hasta las docenas de cohetes y misiles lanzados desde la franja de Gaza a los centros de población civil israelí, no deben sorprender a aquellos que leen las noticias y comprenden la actividad de los distintos grupos palestinos. Estos ataques no son un fenómeno aislado ni un acto esporádico. Son el resultado de los procesos internos e influencias externas que abren el camino a los terroristas sanguinarios, como son los de Hamás, a imponer su agenda en Oriente Medio y desestabilizar peligrosamente toda la región.

El que cree que ceder ante los extremistas es el camino hacia una resolución pacifica está muy equivocado. Sea en el conflicto palestino-israelí o como política ante los acontecimientos de los últimos meses en el mundo árabe. El diálogo con los extremistas, fundamentalistas y violentos debilita a los moderados que buscan el camino hacia la democracia y la paz.

Durante años, después de las elecciones en la Autoridad Palestina en 2006, la comunidad internacional mantuvo un principio muy claro frente a los líderes de la organización terrorista Hamás. Si pretenden ser aceptados como un actor en el proceso de paz tienen que aceptar tres puntos fundamentales:

A. Renunciar totalmente al terrorismo y la violencia
B. Reconocer a Israel
C. Aceptar todos los acuerdos firmados entre Israel y los palestinos.

Los líderes de la organización terrorista Hamás han ignorado una por una estas exigencias, y en lugar de ser aislados, como deberían ser los agentes del terrorismo y de la violencia, fueron abrazados, tanto por las diversas flotillas como por otros elementos que mostraron al mundo que de hecho los terroristas de Hamás pueden seguir ignorando las demandas internacionales sin sufrir las consecuencia por ello, sino que reciben un trato preferente. Quienes abrazaron a Hamás y no le exigieron un cambio en su política extremista dieron la luz verde a los ataques violentos que tuvieron lugar esta semana en Israel.

Incluso los que piensan que la solución al conflicto es evitar las negociaciones, lo que impide un progreso real en el proceso de paz, y por otro lado tratan de promover unilateralmente cambios en el status quo (iniciativa que viola todos los acuerdos firmados entre Israel y los palestinos) crea un vacío que facilita a los extremistas controlar la agenda de la región y llenar el vacío con violencia y sangre.

La única solución para el conflicto es la de dos estados para los dos pueblos. El único camino es el de las negociaciones entre los palestinos y los israelíes. Debemos entender que al no negociar y no hablar entre nosotros permitimos que los terroristas hablen y su idioma es la violencia y los atentados.

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