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miércoles, 01 octubre 2014
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La Razón

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El robot del amor: besos a larga distancia

  • A la teoría de que las relaciones a larga distancia nunca funcionan le ha salido un fuerte competidor: un robot que reproduce los besos de la pareja. ¿Qué más se puede pedir?

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Cada vez los robots se parecen más a los humanos, o al menos eso intentan los investigadores, pero por mucho que un perfecto acabado físico del robot pueda engañar al ojo humano, la falta de vida y alma de estos artilugios los delatan.

Este invento podría suponer la solución a las relaciones a distancia. Situaciones como becas Erasmus, traslados laborales o viajes de negocios no dependen del amor. Es más, en numerosas ocasiones acaban con él. La idea de este "robot del amor" es colmar la falta de cariño cuando la pareja no está en el mismo lugar. La idea consiste en transmitir los besos de uno a otro, eso sí, literalmente.
Más bien podría decirse que este romántico aparato captura los besos para reproducirlos en los labios del otro. El padre de esta nueva generación de robots, "Lovotics", es el investigador en la Universidad Nacional de Singapur y especializado en inteligencia artificial Hooman Samani.
La sensación podría ser la misma, pero solo si se mantienen los ojos cerrados, pues es muy poco probable que ninguna de las parejas, hombre o mujer, se asemeje mucho al cerdo, o vaca, según para quién esté destinado el robot, al que se parece este ingenio, así como su pequeño cuerpo circular.
Un beso a tiempo real
Para utilizar el dispositivo, cada uno deberá conectarlo con un USB mientras están ambos utilizando Skype. Una vez acoplado cada Kissenger (que así se llama el robot), los enamorados únicamente tendrán que besar los labios artificiales de la vaca, o cerdo, que se moldearán en función de los movimientos que haga el otro mediante una conexión a tiempo real.
Por el momento, este enamoradizo robot no ha sido lanzado al mercado, pero todo apunta a que tan solo sea cuestión de tiempo su comercialización.
Dicen que los robots están pensados para facilitar la vida a los humanos. ¿Quién no ha visto la típica película futurista en la que estos seres inanimados se encargan de las tareas más engorrosas? Sin ir más lejos, ‘El hombre bicentenario', el mítico R2D2, o la protagonizada por Will Smith, ‘Yo Robot', son algunos de los ejemplos más sonados. Pero, ¿y sí con esto se abriera la puerta a un mundo en el que humanos y robot pudieran enamorarse?
Una nueva generación de robots del amor
Pero la cosa no queda ahí. Kissenger, al igual que la almohada que se simula el latido del corazón de nuestra pareja cuando detecta que esta se ha ido a dormir, no es el único invento pensado para acabar con la soledad humana, según publica "The Huffington Post" . También los hay que en vez de mejorar la relación entre individuos se centran en perfeccionar aquellas entre personas y robots.
Tal y como se apunta desde la página web de Lovotics, se trata de una nueva generación de robots que permite "amar y ser amado por los seres humanos", mediante el estudio y cálculo de los parámetros de probabilidad de amor entre un individuo y un androide. De este modo, y analizando las expresiones faciales, la voz, los gestos, etc., el robot podría adaptarse a las necesidades del humano en cada situación, con el fin de ser "un sistema emocionalmente atractivo".

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