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miércoles, 22 octubre 2014
19:02
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La Razón

Sucesos

Cálida bienvenida al «lavacoches de Montgat» en el aeropuerto

  • Una veintena de familiares y amigos del catalán Óscar Sánchez, que ha permanecido los últimos 21 meses encarcelado en Italia acusado de un delito que no cometió, le han recibido hoy en el aeropuerto de Barcelona en un ambiente de gran emoción.

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Familiares y amigos le han recibido hoy en el aeropuerto de Barcelona en un ambiente de gran emoción
Familiares y amigos le han recibido hoy en el aeropuerto de Barcelona en un ambiente de gran emoción

Óscar Sánchez ha llegado a El Prat poco después de las 15,00 horas, en un vuelo de Vueling procedente de Nápoles (Italia), y lo primero que ha hecho ha sido agradecer a sus vecinos del pueblo de Montgat (Barcelona) y a los medios de comunicación todo el apoyo recibido durante su estancia en una cárcel italiana.

A partir de ahora, y tras lo sucedido, Sánchez ha asegurado: "Haré lo que me diga mi hermano" para evitar cualquier tipo de problema como el que acaba de vivir.

Muy emocionado y llorando, Óscar Sánchez ha recibido los aplausos, también emocionados, de sus paisanos y familiares que, durante 21 meses, han batallado para conseguir su liberación. Sánchez fue víctima de una suplantación de identidad por parte del mafioso uruguayo Marcelo Roberto Marín, detenido en España.

En cuanto llegue a casa, ha dicho que lo primero que hará será "ducharse, comer y buscar una novia", por este orden, aunque primero deberá atender a todos los vecinos que le esperan en Montgat y que le han apoyado durante su injusta estancia en la prisión italiana.
Sánchez ha explicado hoy a los periodistas en el aeropuerto que, en la cárcel de Nápoles, le han vejado, insultado, humillado e incluso quemado con cigarrillos.

Si estaba en el lavabo, le abrían la puerta, ha relatado; si jugaba al parchís, le tiraban las fichas por el suelo, y así una serie de duras situaciones con las que ha tenido que convivir a lo largo de los últimos 21 meses.

Por otra parte, se ha alegrado mucho cuando sus familiares le han asegurado que los dueños del tren de lavado de coches en el que trabajaba antes de su encierro le guardan el puesto de trabajo, por lo que rápidamente podrá retomar el ritmo de vida que llevaba hasta que fue detenido.

Óscar Sánchez fue liberado ayer alrededor de las 20.45 hora local (19.45 GMT), tras un año y nueve meses en prisión acusado de un delito de narcotráfico que no cometió.
Su defensa siempre mantuvo que, de acuerdo con las investigaciones de la Policía española, Sánchez había sido víctima de una suplantación de identidad por parte del mafioso uruguayo Marcelo Roberto Marín, detenido en España.

Según las autoridades españolas, Marín supuestamente había utilizado un documento de identidad de Sánchez en diferentes trámites burocráticos y la contratación de servicios, como reservas de habitaciones de hotel.

En un primer momento, el lavacoches aseguró que había denunciado la pérdida de su documento de identidad, aunque después se supo que lo había cedido a una conocida a cambio de dinero creyendo que era para ayudar a una serie de gestiones para un indocumentado.

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