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jueves, 31 julio 2014
15:30
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La Razón

Religión

México siempre fiel con el Papa

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GRÁFICO: La Iglesia en México
GRÁFICO: La Iglesia en México

MADRID– Benedicto XVI llega hoy, por primera vez como Pontífice, a esa América, descrita por el poeta Rubén Darío, «que tiene sangre indígena, que aún reza a Jesucristo y aún habla en español». Visitó Brasil en 2007 y Estados Unidos en 2008. Ahora, al cumplirse 200 años de la independencia de muchos estados hispanoamericanos,  acude a México, el país donde más personas rezan a Jesucristo en español, y el lunes aterrizará en Cuba, el país hispano donde menos lo hacen. «El Papa se dirigirá a América Latina y a todo el continente», ha adelantado Guzmán Carriquiry, padre de familia uruguayo que desde Roma lidera el día a día de la Comisión Pontificia para América Latina, el laico con el cargo más elevado en el Vaticano. «Hay quienes piensan que esta tradición católica tan arraigada es una anomalía que hay que desarraigar, debilitar e ir erosionando, y también el "ethos cultural" que deriva de esa tradición católica», declara Carriquiry a la agencia Zenit.

«Llama la atención la coincidencia de muchas presiones y proyectos legislativos que tratan de liberalizar el aborto, imponer la asimilación de uniones homosexuales al matrimonio entre varón y mujer, y otros temas antropológicos sensibles. Son presiones que derivan de lobbies locales sostenidos por fuertes poderes transnacionales, pero que chocan con la sensibilidad religiosa y ética de nuestros pueblos». Pero sin duda el Papa tratará también problemas específicos de la Iglesia mexicana, como la violencia, el narcotráfico y la emigración.

«México, siempre fiel», dice un lema del país, que comparte con Turquía y Francia una rareza jurídica en democracia: una Constitución laicista. La Iglesia declara que un 92% de la población es católica: 99,6 millones. El Instituto Nacional de Estadística mexicano (Inegi) afirma que es sólo un 84%. Los seminarios mayores están repletos, con 6.500 estudiantes, pero todo es poco para este enorme país, donde cada cura tiene 6.000 fieles que atender (la media en Europa es de 1.400). En México, como sucede en otros países de Occidente, cada vez es más difícil ser un católico sólo sociológico y la Iglesia sabe que debe apostar más y más por la Nueva Evangelización. Benedicto XVI crea casi cada año una nueva diócesis en el país. Hace tres años erigía, por ejemplo, la de Gómez Palacio y la encomendaba al obispo José Torres Campos, nativo de León, la ciudad a la que hoy llega. Una nueva generación de obispos será, probablemente, el legado papal de más impacto en América.
 

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