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jueves, 31 julio 2014
15:30
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La Razón

Sucesos

La marca de la esclavitud

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Tenían secuestrada a una joven de 19 años, «marcada» con el importe de su deuda con la mafia, torturada y con  la cabeza y las cejas rasuradas
Tenían secuestrada a una joven de 19 años, «marcada» con el importe de su deuda con la mafia, torturada y con la cabeza y las cejas rasuradas

MADRID- Explotaban a las mujeres, las torturaban y  las marcaban como si fueran ganado. La Policía Nacional ha desarticulado en Madrid los dos clanes que controlaban la prostitución de la calle Montera. Los integrantes de estas organizaciones mafiosas torturaban hasta tal extremo a sus víctimas que llegaban incluso a marcar su piel con tatuajes que simulaban códigos de barras. En la operación, en la que han sido detenidas 22 personas, los agentes liberaron a una joven de 19 años que permanecía secuestrada y que había sido sometida a todo tipo de vejaciones y palizas por parte del cabecilla de una de las redes.

Desde hace cinco meses, la Policía investigaba a uno de estos clanes. Iancu T., un ciudadano rumano sin antecedentes en España pero con una condena de 5 años pendiente en su país por proxenetismo, controlaba la organización con mano de hierro. Tras captar a sus víctimas con falsas promesas de empleo, las obligaba a prostituirse en la Colonia Marconi y en  distintos clubes de la Comunidad. También en la calle Montera, en la que Iancu y sus secuaces pagaban un «alquiler» para evitar que otras prostitutas ejercieran allí. Entre las jóvenes que mantenían bajo su control, y a las que entre ellos denominaban «maletas» y «bultos»,  había menores. Varias mujeres, entre las que se encuentra su mano derecha, formaban parte del núcleo duro de Iancu T. y controlaban con extrema crueldad a las otras chicas. Llegaban incluso a vigilarlas dentro de los pisos que alquilaban en el entorno de Montera. De esta forma, evitaban que huyeran y les retiraban de forma inmediata el dinero que recaudaban.

De tío a sobrino
Las ramificaciones de esta investigación condujeron a los agentes hasta otro clan dedicado a la trata de personas con fines de explotación sexual, liderado por Iulian T., también de origen rumano y sobrino de Iancu. Tras unas primeras pesquisas, la Policía averiguó que esta segunda red mantenía secuestrada a una joven de 19 años. Los agentes decidieron en ese momento poner en marcha un dispositivo especial para rescatarla. Su vida corría peligro.

La joven fue liberada en un piso que la organización poseía en Valdemoro. Presentaba  lesiones, cortes, hematomas y marcas de latigazos por todo el cuerpo. Además, tenía tatuado en la muñeca un código de barras junto a la deuda –2.000 euros– que había contraído con ellos. La red de Iulian había decidido mantener secuestrada a la joven y torturarla después de que  hubiera intentado escapar. En el piso de Valdemoro, la Policía encontró cerca de 8.000 euros en metálico,  una maquina de tatuar, equipos informáticos y documentos falsificados. Ocho personas fueron detenidas en este domicilio. Las otras catorce detenciones, entre ellas, las de los dos cabecillas, se efectuaron en cuatro pisos que los clanes tenían en la capital y en Getafe. En total, fueron intervenidos 140.000 euros, tres armas de fuego ilegales, armas simuladas, joyas, cinco vehículos y gran cantidad de material electrónico. La Policía les imputa delitos de detención ilegal, lesiones, trata de seres humanos, blanqueo de capitales y tenencia ilícita de armas.

 

«ÁTALA Y NO LE DES DE COMER»
La joven de 19 años liberada por la Policía había sido víctima de todo tipo de torturas. Tras su intento de huida, la red de Iulian la tatuó en su muñeca un código de barras con el dinero que les adeudaba. Además, le rasuraron las cejas y la cabeza. El tío de Iancu llegó a recomendar a su sobrino que la atara al radiador y no le diera de comer.
 

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