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martes, 22 julio 2014
19:26
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La Razón

Investigación

«No existe la rutina en el espacio» «como en casa»

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El vuelo del «Edoardo Amaldi»
El vuelo del «Edoardo Amaldi»

Kourou (Guayana francesa)- Arianriane es alta (50 metros) y estilizada. El único inconveniente son esas veinte toneladas de peso que rompen cualquier canon de belleza. La estela del cohete desgarró el pasado viernes la madrugada a las 1:34 (hora local, 5:35 en la Península). A esa hora, sus motores empezaron a resonar cerca del Ecuador, en la base que la Agencia Espacial Europea (ESA) tiene en Kourou, en la Guayana Francesa.En apenas dos segundos ilumina el cielo nublado que cubre la costa noreste de América del sur. Por unos instantes, la noche cerrada ha desaparecido y como un rayo de sol ha roto el cielo opaco.

«¡Magnifique!»
Entre los asistentes, más de 100, solamente hay dos españoles. En el centro de control, los gestos comienzan a relajarse, mientras el lanzador europeo asciende y va soltando lastre (es un cohete de diferentes fases: en cada una, suelta una parte del fuselaje). Los gestos de los ingenieros y aeronaúticos comienzan a relajarse. El lanzamiento –que ha costado 150 millones de euros– cumple los trámites, pero la victoria sólo se canta dos horas después. Todo el protagonismo pertenecía a Edoardo Almandi, carguero de la compañía alemana Astrium. Y ha cumplido.Todo el protagonismo pertenecía a Edoardo Almandi, carguero de la compañía alemana Astrium. Y ha cumplido. Michael Menking, jefe de operaciones de los sistemas orbitales de exploración espacial, felicita a su equipo poco después y, de paso, les da cita ya para el próximo desafío: «En noviembre trasladamos desde Bremen todas las piezas y su montaje se ha hecho todo aquí. Esperamos que se repita el año que viene con el ATV-4». Una hora antes, los aplausos habían llenado  la sala de control. Edoardo volaba solo. Treinta y cinco minutos después, la nave desplegaba los paneles solares. Ya era autónomo.

Edoardo Almandi es el nombre que le han dado al tercer Vehículo Automatizado de Transferencia (ATV), es decir, al carguero que en dos semanas se acoplará a la Estación Espacial Internacional (EEI). «¡Buon viaggio!», le deseaba Jean-Jaques Dordain, director general de la ESA, horas antes del lanzamiento. «Prefiero no comentarlo para no gafarlo», bromeaba. Con este lanzamiento se cumplen las expectativas de la agencia europea: mandar al espacio un ATV al año. «La NASA decide qué se lleva, ella mide las necesidades que tiene la EEI», comenta Massimo Cislaghi, jefe de operaciones del ATV-3. La fecha en la que se ha lanzado no es baladí: «Debemos agradecer a los norteamericanos que nos dejaran esta ventana después de anular el lanzamiento que estaba previsto para el 9 de marzo. El tráfico a la estación espacial es increíble y no se pueden perder oportunidades», añade el ingeniero. El motivo de la cancelación de hace dos semanas se desconocía pero Cislaghi se atreve a explicarlo: «Fue un problema muy pequeño en la seguridad de uno de los paquetes que ya estaban dentro del módulo de almacenamiento, en uno de los que envían los familiares. Para conocer su contenido tuvimos que pedir muchos permisos para no violar la confidencialidad».

En pocos días –se espera que entre el 28 y el 29 de este mes–, después de sobrevolar todo el cielo europeo y parte del ruso, el ATV-3 alcanzará el centro internacional que se encuentra a 400 km de la Tierra. Las maniobras de acoplamiento comenzarán a unos 30 km de distancia y no puede durar más de 30 minutos. «Es la parte más difícil. El anclaje es crítico ya que puede poner en peligro a los seis astronautas que viven allí. No existe la rutina en el espacio».

Como no cesa de repetir la ESA y Astrium, «Europa cuanta, a día de hoy, con el carguero más sofisticado del mundo», en palabra de Thomas Reiter, director de operaciones y de misiones tripuladas de la agencia europea. Su papel en el mantenimiento de la instalación internacional espacial y del cuidado de los que allí viven es clave. En este lanzamiento no sólo se han enviado tres tanques de agua, combustible y gas, los enseres personales también han jugado un papel importante. A los astronautas no sólo les han llegado víveres, también ropa, herramientas, pilas, botiquines médicos y artículos de aseo. Entre ellos, varios cepillos de dientes de diferentes grados de dureza y dentífrico de varios sabores, «para que los astronautas se sientan como en casa», explican desde Astrium. Otro artículo curioso son los numerosos juegos de LEGO que ahora atraviesan el espacio. Los experimentos también son una pieza clave en el envío. Viajan principalmente tres: uno que investigará la gestión de energía corporal en condiciones de ingravidez, otro que determina la radiación que afecta a la EEI y un nuevo módulo para el laboratorio que aportará aire puro a los proyectos con microorganismos, tejidos, plantas y células.

Misión china a la Luna  en 2013  
Einstein y Lemaître serán los siguientes padres de la ciencia en dar nombre a la cuarta y quinta generación de ATV, cuyo programa se cierra en 2015. «No hay posibilidad de ampliar el plazo. Los cálculos presupuestarios de la ESA con respecto al 8,3% que le corresponde del mantenimiento de la EEI están cubiertos con estas cinco misiones», y la crisis no juega a favor de la investigación espacial. Este será al talón de Aquiles de la ESA y de la NASA, y donde China jugará un papel muy relevante. Aunque Zhaoyao Wang, director general de la Oficina de Ingeniería Espacial China  aseguró «buscar la cooperación entre agencias», se mostró muy reacio a comentar sus próximas misiones. Sólo dejó caer que en 2013 un vehículo chino explorará la Luna y que en abril sus expertos se reunirán con técnicos de la agencia europea para compartir proyectos. 

 

«Mi abuelo buscaba nuevos retos»
El vehículo Edoardo Almandi no viajo solo a Kourou, entre los asistentes al lanzamiento, se encontraba el nieto del físico italiano. «Mi abuelo vino aquí en 1985, fue el viaje que más ilusión le hizo. Murió cuatro años después», explica emocionado. «Siempre buscaba nuevos retos. Sé que, más que honrarle poniendo su nombre a una nave, lo que más orgullo le crearía es saber todo lo que se puede hacer con ella», explica este profesor de matemáticas.
 

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