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lunes, 22 septiembre 2014
14:14
Actualizado a las 

La Razón

Investigación

El mayor trasplantado de cara del mundo ya se afeita y se lava los dientes

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Madrid- Richard Norris ha vivido durante los últimos 15 años de espaldas al mundo: sin apenas salir a la calle, haciendo la compra de noche para evitar las miradas indiscretas y siempre ataviado con una máscara cubriendo la realidad que revelaba su rostro. Un disparo accidental acabó en 1997 con los sueños y la vida social de este estadounidense, que perdió la nariz –y, con ella, el sentido del olfato–, los labios y el movimiento de la boca, dejándole completamente desfigurado. Hasta la semana pasada. Fue entonces cuando un equipo de cirujanos de la Universidad de Maryland (EE UU) llevó a cabo la que ha sido la mayor operación de trasplante de cara jamás realizada en el mundo. Treinta y seis horas de intervención –más de 100 personas intervinieron en la operación– han obrado el milagro y, tan sólo seis días después, Norris, de 37 años, tiene ya una cara nueva, que ya ha empezado a sentir. Así, ha recuperado el olfato, es capaz de mover la lengua, abrir y cerrar los ojos, e incluso cepillarse los dientes y afeitarse. Su rostro, aunque aún con cicatrices visibles, ha vuelto a ser el de una persona normal. De hecho, lo primero que hizo tras abrir los ojos después de la operación fue pedir un espejo. «Me dio las gracias y me abrazó», explicó en rueda de prensa el cirujano al frente de la intervención, Eduardo Rodríguez. «Podrá recuperar su vida». A partir de ahora, Norris, que ha recibido dientes, mandíbula, parte de la lengua y todo el tejido facial nuevo, deberá medicarse el resto de su vida para evitar que su cuerpo rechace el trasplante. La operación ha sido financiada por la Marina de EE UU, que espera poder emplear esta técnica para ayudar a más de 200 soldados heridos en Irak y Afganistán.
 

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