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viernes, 25 abril 2014
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La Razón

El Editorial

Autonomías en el punto de mira

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Aunque el acelerón reformista que pegó el presidente Rajoy la tarde del lunes para recortar el gasto público en otros 10.000 millones de euros (7.000 en Sanidad y 3.000 en Educación) no haya impresionado a los mercados bursátiles ni a los de deuda, sí ha sido lo bastante convincente como para mantener a raya movimientos especulativos mucho más agresivos y demoledores. Que la Bolsa española perdiera ayer casi un 3% y que la prima de riesgo superara los 430 puntos no obedece sólo a motivos domésticos, sino que debe analizarse en un contexto europeo negativo, con caídas generalizadas y un encarecimiento de la deuda soberana, sobre todo de la italiana. Carecen del más mínimo rigor, por tanto, los augurios de que España estaría al borde del rescate. Los responsables de la UE han sido muy explícitos en mostrar su apoyo al plan de Rajoy y ayer mismo el portavoz de la Comisión reiteró que va en la buena dirección, por más que falten algunas incógnitas por despejar, entre ellas los ajustes de las comunidades autónomas. Precisamente la cuestión autonómica centró ayer buena parte del debate político, con advertencias inequívocas del ministro Montoro y del propio presidente del Gobierno hacia las comunidades que no se ajusten a los límites de déficit y de gasto, sin descartar, incluso, la intervención en junio de las incumplidoras. La situación es de extrema gravedad y no caben  irresponsabilidades ni poses exhibicionistas de «soberanía» por parte de las autonomías. Le corresponde al Gobierno de la nación, que es el que da la cara en Europa, marcar el ritmo y las reglas del juego. Y los gobiernos autonómicos están obligados a secundarlas, ya no sólo por lealtad constitucional, sino por imperativo legal. De ningún modo es admisible que unas pocas autonomías, sea por soberbia partidista o por demagogia electoral, pongan en jaque la credibilidad y la estabilidad financiera de toda la nación. Por tanto, se acabó esa política de vuelo gallináceo que han practicado muchos gobernantes regionales, más atentos a subvencionarse el voto que a gestionar con eficiencia. España se halla en una encrucijada histórica y no hay espacio para las frivolidades. El Gobierno ya ha anunciado su voluntad de adelgazar las administraciones, eliminar duplicidades y replantear competencias. Ésta es la tarea que se debe abordar con urgencia, en paralelo con unos presupuestos autonómicos fiables y serios. Y quede para más adelante el debate, más radical y de fondo, planteado ayer por la presidenta madrileña, quien propone que el Estado recupere las competencias en Sanidad, Educación y Justicia. A Aguirre no le faltan coraje ni lucidez para exponer en voz alta lo que mucha gente piensa. Sin embargo, habría que evaluar cuidadosamente los pros, los contras y la oportunidad de hacerlo ahora, con otras urgencias sobre la mesa.

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