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domingo, 23 noviembre 2014
23:02
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La Razón

Investigación

Miguel López-Alegría: «Viviremos en otro planeta»

  • El único español que ha viajado al espacio, junto con Pedro Duque, explica a LA RAZÓN por qué abandona la NASA

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Miguel López-Alegría
Miguel López-Alegría

MADRID- ¿Miguel o Michael?  «Me da igual», responde el ex astronauta de NASA. Su segundo nombre, Eladio, delata su origen. De padres extremeños, nació en Madrid hace 53 años, aunque se crió en la costa dorada de Estados Unidos, en California. Prontó se enroló en la Marina americana. Su nombre empezó a sonar con fuerza en 1995 cuando participó en su primera misión galáctica. Junto a Pedro Duque se ha convertido en héroe de niños y mayores de varias generaciones españolas. Su profesionalidad le ha convertido como uno de los mejores astronuatas de la historia. Hace apenas un mes, la Agencia norteamericana anució su retirada: «Ha sido una decisión personal», explicó la agencia. Hoy preside una federación de empresas privadas de vuelos comerciales. Ha cambiado Houston por Washington.

–Ha dado un giro radical  a su vida. De jefe de operaciones de la NASA a presidente de un conglomerado de empresas espaciales. ¿Cómo le  convencieron?
–Hace tiempo que me buscaban. Querían a una persona que no formara parte del mundo de la política para que no se cuestione mi objetividad.  Los vuelos comerciales están creciendo y la Federación considera que mi figura puede reportar beneficios  y recortar gastos.

–¿Qué es exactamente la Federación?
– Somos como un «lobby». Intentamos influir en los congresistas que aprueban las leyes para que se mantenga el calendario de misiones. Mi papel es bastante relevante porque si los miembros del Congreso escuchan que una persona, que hasta hace pocos años viajaba a la Estación Espacial Internacional (EEI), les aconseja que apoyen estas misiones, es lógico que acepten.

–La NASA atraviesa un difícil momento económico, ¿qué opina de su abandono de la misión que dirigía con la ESA?
–Tenemos un problema muy importante con el presupuesto y por eso decidieron cortar la relación con la Agencia Espacial Europea (ESA) en lo que se refiere a futuras misiones a Marte. Creo que ha sido una propuesta de la Administración que aún no está aprobada, aún queda que el Congreso decida y la mayoría de sus diputados apostaban por el programa.

–¿Nos dirijimos hacia un nuevo modelo de financiación?
–No cabe duda. Ahora, el Gobierno no participa en el desarrollo de los programas y pone poco dinero. Avanzamos hacia un modelo de subcontratación: las compañías plantean sus proyectos a la Agencia y ésta decide qué proyecto se ajustan más a sus deseos. Así es como trabajamos con los rusos desde que finalizó el programa de transbordadores el verano pasado. Ahora les pagamos por plaza, como si fuera un línea aérea convencional.La Agencia quiere que las compañías  tomen el relevo a los rusos.

– Ha cambiado el mono de astronauta por la corbata y el traje, ¿no teme aburrirse?
–Para nada, llevo un ritmo completamente distinto. Estoy bastante más agobiado que antes, pero me encanta. La rutina vence a cualquiera y mi vida se había convertido en eso, todo era rutinario. Un vuelo espacial siempre es apasionante, pero cuando lo has hecho varias veces se convierte en cotidiano. Por eso, cualquier nuevo proyecto es excitante.

–Eres el único astronauta no norteamericano que ha realizado 10 paseos espaciales y has participado en numerosas misiones. De todo ello, ¿qué es lo que más te ha marcado?
–Es difícil decantarse por un momento concreto, pero si tuviera que escoger una experiencia me quedaría con las salidas espaciales. Es la actividad más intensa y con más interés que jamás he hecho. Aún así, creo que estar involucrado en un proyecto como la Estación Espacial Internacional, que abarca a tanta gente y  el esfuerzo de tantos países, es algo que echas de menos.

–¿Cree que la EEI debería seguir funcionando más allá de 2020, fecha límite de la misión?
–Espero que sí. Es una inversión muy importante y no hay por qué terminar con ella. Hemos trabajado mucho para construir la casa y ahora hay que exprimirla.

–¿La estancia de 6 meses de los astronautas debería ampliarse?
–Es una opción que deberíamos explorar. Algunos estudios, por ejemplo, indican que una estancia en Marte se extenderá unos dos años. La EEI sería una buena base de pruebas para experimentar cómo  sobrellevaríamos ese periodo de tiempo bajo las condiciones que marca el espacio. Además, algunos científicos ya han analizado que alargar la estancia algunos meses más tampoco afecta mucho al estado de salud de los astronautas. Ya veremos, pero de momento el problema está en la logística, no en la salud.

–¿Echaba algo de menos cuando vivía en la EEI?
–Nuca te cansas de las vistas que tienes de la Tierra, pero habría dado cualquier cosa por haber disfrutado de un buen vino español mientras cenaba y nunca  lo pude hacer.

–¿Cree que viviremos en otro planeta?
–Claro que sí, no cabe duda. La cuestión es cuándo. Habrá gente en la Luna, en Marte y en otros sitios también.

–¿Cree que las agencias espaciales se han olvidado de la Luna?
–Sí, creo que no hemos acertado dejando esta misión. Todavía tenemos mucho que aprender del satélite. Está relativamente cerca  y nos ayudaría a avanzar, a ir más allá. Pero la decisión la tomaron los políticos, aunque aún no entiendo muy bien por qué. No se ponen de acuerdo en qué destino nos interesa. Es una pelea en la que participan Marte, la Luna y algún asteroide.

–¿Un asteroide?
–Yo tampoco lo entiendo muy bien. Lo que pasa es que cuando aterrizas en otro  cuerpo celestial con gravedad como la Luna, lo complicado es salir de ahí: cuesta combustible. Pero los asteroides son más pequeños y su gravedad es mínima. El motivo podría ser técnico.


El paseo más largo por el espacio
1981
Se licencia como ingeniero en la Academia Naval Americana y entra en la escuela de pilotos.
1992
Tras ser piloto en pruebas y obtener un máster en Aeronáutica, le aceptan en el programa de astronautas de la NASA.
1995
Después de un duro entrenamiento, realiza su primer viaje al espacio, una de las tres misiones que ha protagonizado.
2006
López-Alegría se traslada a la Estación Espacial Internacional a bordo de la nave Soyuz.
2007
El astronauta vuelve a la Tierra tras establecer un récord de permanencia en el espacio de 215 días.
2012
El español abandona la NASA tras 17 años de una brillante trayectoria para dedicarse a la empresa privada.

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