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miércoles, 26 noviembre 2014
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La Razón

Afinar el desconcierto autonómico

José Antonio Griñán: «La reforma más necesaria es sin duda la de la financiación»

  • Nace en: Madrid. Edad: 65 años. Currículum: licenciado en Derecho, es profesor de Derecho del Trabajo.  Experiencia. Ministro en dos ocasiones con Felipe González: de Sanidad y Consumo y de Trabajo y S.Social. En 2009 es elegido presidente de Andalucía.  Su programa anticrisis: Reducción del déficit a través de un bloque de medidas a corto plazo.

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José Antonio Griñán, presidente de Andalucía en funciones
José Antonio Griñán, presidente de Andalucía en funciones

–¿Habría que reformar el modelo autonómico?
–El Estado de las autonomías ha sido responsable de los mejores años de la historia de España. Las comunidades han construido el Estado del Bienestar, han cohesionado el país y han fomentado la igualdad y la solidaridad entre territorios. Treinta años después, el modelo autonómico debe perfeccionarse para hacerse más eficiente para el ciudadano, revisando tanto las duplicidades que puedan darse en las comunidades autónomas como en la Administración del Estado y en las corporaciones locales. No debemos caer en la trampa del centralismo porque el modelo autonómico ha sido y es un éxito económico y social incuestionable.

–¿Apoya la devolución de competencias?
–Conviene recordar que las competencias de las autonomías se atribuyen en virtud de la Constitución y de los Estatutos y su devolución implicaría, por tanto, la reforma del bloque constitucional, una vía que no creo que sea conveniente abrir en estos momentos. No hay que olvidar que fue el gobierno de José María Aznar el que generalizó las transferencias de Sanidad y Educación al conjunto de las comunidades autónomas.

–¿Qué reforma plantearía?
–La reforma más necesaria es, sin duda, la de la financiación. En el desarrollo del Estado de las autonomías se ha descentralizado el gasto pero no los ingresos. Las comunidades necesitamos suficiencia y autonomía financiera para poder sufragar adecuadamente los servicios públicos que prestamos a la ciudadanía. Urge, por tanto, acompasar los gastos a los ingresos.

–¿Cree que ahora es el momento?
–Los tiempos de crisis son tiempos para reformar. Pero las grandes reformas sólo se pueden acometer con legitimidad de la mano de grandes consensos políticos y sociales. Hace ya cuatro meses, cuando el señor Rajoy fue investido presidente del Gobierno, le solicité una Conferencia de Presidentes para abordar éste y otros asuntos de vital importancia que precisan un consenso de Estado. Aún espero una respuesta.

–¿Cree que podrá cumplir el objetivo de déficit que marcan los nuevos presupuestos?
–Andalucía va a contribuir al fortalecimiento del valor España. No puede haber ninguna duda sobre la credibilidad de nuestro país. Por tanto, haremos todo lo que esté en nuestra mano para cumplir el objetivo de déficit. Pero es necesario el diálogo sobre dónde se debe recortar. El grueso del recorte no puede recaer en las comunidades autónomas, como plantea el Gobierno central, porque somos los responsables de la prestación de servicios públicos. Es necesario el diálogo y es imprescindible explorar otras vías. Parece mucho más conveniente revisar las bonificaciones fiscales que aumentar el número de alumnos por clase o dejar de ofrecer prestaciones sanitarias.

–¿A qué achaca el endeudamiento de las comunidades?
–El endeudamiento se debe, de forma muy importante, a que se han transferido competencias y gastos sin la correspondiente financiación. Por eso me he referido anteriormente a la necesidad de reformar la financiación de las autonomías.
No todas las comunidades tienen el mismo nivel de endeudamiento. Andalucía tiene una deuda por habitante de 1.784 euros, casi la mitad que la media de España (3.262). Y esto no se está teniendo en cuenta, como tampoco el hecho de que el déficit de las autonomías fue del 3 por ciento de media, frente a más del 5 por ciento del Estado. A pesar de ello, las regiones tenemos que recortar un 50 por ciento de nuestro déficit y el Estado, sólo un 23%.

–¿Está a favor de que el Gobierno intervenga a las comunidades que no cumplan?
–Es el momento del diálogo y la cooperación, no de las amenazas. Tenemos que aliarnos todos contra la crisis. En la situación que atravesamos no puede haber privilegios ni ataques, sino país. 

–¿Por qué los mercados justifican el acoso a España en el modelo autonómico?
–Tal vez porque las decisiones del Gobierno de Rajoy no han conseguido la ansiada confianza. Los dos principales problemas de España son el desempleo y la financiación de la economía, no el modelo autonómico. Y ni la reforma laboral ni la del sector financiero están dando respuesta a estos grandes problemas.

–¿Cree que después de esta crisis cambiará el modelo de bienestar tal y como lo conocemos?
–Esta crisis supone un antes y un después en todo. Pero no la superaremos arrasando lo que hemos construido, sino adaptando el modelo a las nuevas circunstancias socioeconómicas y fortaleciendo el sistema, precisamente para que no vuelva a sufrir en el futuro vaivenes que pongan en peligro el bienestar de la sociedad.

–¿En qué puede ahorrar una comunidad autónoma?
–Hay margen para el ahorro siendo más eficientes en la gestión y sin menoscabar derechos sociales. En Andalucía, por ejemplo, llevamos 10 años desarrollando medidas innovadoras de racionalización del gasto farmacéutico que nos han permitido ahorrar más de 1.000 millones de euros. La implantación de la subasta de medicamentos, si el Gobierno de Rajoy no lo impide, nos ahorrará 200 millones al año en la factura farmacéutica. Lo importante son las líneas rojas, aquello que no estamos dispuestos a entregar a unos mercados insaciables. En Andalucía lo tenemos claro: la educación es una inversión de futuro, y no un gasto, y el sistema sanitario presenta aún grandes márgenes de ahorro y eficiencia. Trabajaremos en ello desde el rigor y la responsabilidad.

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