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sábado, 25 octubre 2014
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La Razón

Columnistas

Mariano Rajoy por Martín Prieto

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Anatole  France escribía que gobernar significa descontentar, aunque son una insignificancia los gobernantes que se atreven a dar las malas noticias a sus pueblos. Los médicos norteamericanos tienen una deontología bárbara porque te dicen que tienes una enfermedad terminal y dos meses de vida y se quedan tan serenos. La medicina europea te dice la verdad, pero introduciendo en el diagnóstico una cuña de esperanza. Tras el optimismo antropológico y patológico de Rodríguez Zapatero que nos mentía para hacernos felices, el Presidente Mariano Rajoy ha dado una vuelta de tuerca, es parco en declaraciones y cuando dice algo tiembla el misterio. Nos ha dicho que estamos muy mal, pero que no nos preocupemos porque vamos a estar peor, y su última proclama no puede ser más escueta y definitoria: «No tenemos dinero». No recuerdo en los años que llevamos en democracia a un presidente tan explícito  y que ni se engañe a sí mismo ni entorpezca la mente de los demás. Como reflexionaba Göethe en sus «Máximas», el mejor gobierno es el que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos, y no hay nada menos didáctico que la ocultación de la verdad, el maquillaje estadístico y la paparrucha para conseguir un favorable titular de periódico. Lo del Presidente Rajoy no sé si le viene de lo estricto de un registrador de la propiedad o de su naturaleza, pero le agradezco como ciudadano que me diga la verdad de lo que nos está pasando porque si me hablara de los campos del Edén y los brotes verdes sabría que me estaba toreando el voto, y ya hemos tenido demasiados maestros con la capa. Para Coleridge los fines de un estadista son la seguridad de los poseedores, la facilidad para los adquirientes y la esperanza para todos. Por encima de su programa electoral me parece que éste es el propósito básico del Presidente. El más transparente que hemos conocido.
 

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