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jueves, 27 noviembre 2014
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La Razón

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Carmen se desnudó para pagar a su padre por Jesús Mariñas

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Esta semana se televisa la segunda entrega de la serie sobre Carmen Ordóñez
Esta semana se televisa la segunda entrega de la serie sobre Carmen Ordóñez

«Cualquier  parecido con la realidad es pura coincidencia», comenta Sevilla –y ya no digamos quienes la conocimos bien– sobre la televisiva serie de Carmen Ordóñez, que se negó a supervisar su ya grandote Juliancito Contreras. Sevilla hace palmas abrileñas pendiente del cielo y aplaude más «Las primas» de Los del Río y «Sevilla tiene un color especial», donde hacen los coros desde Curro Romero a Raquel Revuelta, además de María José Suárez, Manuel Díaz y Vittorio y Luchino. Los del Río de los mejores tiempos versionan hasta la histórica «Macarena». Cuánto genio y figura equiparables al de Carmen. Llamarla Carmina es la más evidente deformación del personaje que llegó a ser considerado el más antipático de España porque no entendían su orgullo de raza, presunto descaro o ponerse por montera una España constante en la envidia como gran vicio nacional. Carmen vivió a su aire, hizo lo que quiso, a veces equivocándose. Una vida de leyenda digna de peliculón hollywoodiense que en este folletín televisivo no refleja su personalidad tan contradictoria y caprichosa. A ver qué pasa, cuentan o manipulan en la segunda entrega. Pero no merece mucho crédito y es lo que Sevilla proclama: «Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia». Lo hace aún en una nube exaltadora por las cuatro orejas de Jose Mari Manzanares en La Maestranza, émulas de aquel 17 de abril remarcado por el éxtasis taurino que magnificó la última gran faena de Curro. Tuve la suerte de aplaudirla con Matías Prats, Andrés Amorós y Alejo García, mis mentores toreros, y convertirme –o más bien transformarme, siempre le había dado– en su primer fan apoyando su enamoramiento por la Carmen Tello a quien Sevilla repudió al dejar de ser marquesa de Valencina. Lo mismo habían hecho con Nati Abascal al separarse de Rafael Medina, porque no he visto pueblo más clasista.  La feria y darle al finito siempre propician una canción. «Las primas» es la de este año. Se las han visto bailar a una Nuria González que parece nacida en el Arenal aunque es de Palencia. Pasó ufana con Fernández Tapias y oyó recordar momentos de Carmen –que no Carmina, por más que se empeñe la tele enmendadora–. José María Manzanares padre fue, con Paquirri, uno de sus grandes amores. El maestro anda reconciliado con su laureado hijo, que es elegante como pocos y causó reciente desilusión ante los que acudieron a Brihuega para verlo. Carmen no alternó a Paquirri con Antonio Arribas, aunque se lo cedió a su íntima Lolita. ¿Por qué la ausencia debatidora de Charo Vega completadora de tan singular trio? Pena que no cuenten que obligó a «La Divina» a su primer desnudo en «Interviú», que pagó 750.000 pesetas a repartir entre tres: su protagonista, la agencia y el fotógrafo. Carmen debía abonar a su padre unas entradas de la goyesca rondeña y por eso se exhibió. Yo lo sé por ella misma y porque preparaba «Divinamente», un libro que no quise rematar porque murió. Me lo había encargado Kiko Matamoros, que fue amigo bueno y leal. Él también podría largar.
 

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