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miércoles, 30 julio 2014
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La Razón

historico

Le Pen seduce más allá de la clase obrera

  • Hollande gana entre los hombres y en los centros urbanos, y Sarkozy es el preferido por las mujeres

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PARÍS- La primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas ha dejado un mapa dividido entre una Francia que ha resistido dispersa al embate socialista en la mitad norte y en la franja este, tradicionalmente conservadora. El resto se ha rendido ante François Hollande, que adelanta a Nicolas Sarkozy en 56 departamentos contra 39, arrebatándole una treintena.

Pero el análisis sociogeográfico del voto galo arroja, además, otra lectura. La ultraderechista Marine Le Pen, que sólo llegó en cabeza en el departamento de Gard, en el sur del país, extiende su implantación en el conjunto del territorio, salvo en Bretaña y en la región de París. Por primera vez, el voto lepenista no se reduce a una sola categoría: hombre y clase obrera. Los resultados señalan que se ha reforzado en todas las categorías, con especial presencia entre la población obrera, un 30%, donde triunfa frente a cualquiera de los otros candidatos, lo que supone una importante bolsa de votos a la que Nicolas Sarkozy ya apunta, y que integran ese «voto de crisis» al que se refería ayer el candidato conservador y que aseguró «haber escuchado». Los mismos que en los territorios más deprimidos de Francia –víctimas de la desindustrialización– han preferido a Le Pen antes que al presidente saliente. La líder ultraderechista se instala en las zonas rurales (26%) y en las ciudades medianas dominadas por la derecha, mientras que en las grandes urbes es Hollande el más beneficiado (31%), por delante de Sarkozy (28%).

Sin embargo, en el repunte de Le Pen, que ha doblado casi el resultado de su padre en 2007, no sólo hay que ver una sanción al líder conservador y un rechazo a la crisis, el euro o el sistema político. También hay un voto de adhesión a sus tesis, explican los expertos. «Un 67% de sus votantes la eligieron porque respondía a sus preocupaciones», analiza Jean-François Doridot, del instituto Ipsos.

Por edades, y contrariamente a algunas encuestas que hacían de Marine Le Pen (23%) la candidata de la «generación Y», los jóvenes entre 18-24 prefirieron a Sarkozy,  (26%), pero con escaso margen sobre  Hollande (25%). Éste último gana en  el resto de segmentos, a excepción de los «seniors», los mayores de 65 años, que han optado mayoritariamente por Sarkozy (43%). Por éste votaron también las categorías socio-profesionales más cualificadas (32%), mientras las menos preparadas lo hicieron por  el Frente Nacional (33%). Las mujeres (31%) y los votantes católicos (47%) prefieren a Sarkozy  y los hombres se decantan por Hollande (29%), favorito de funcionarios y parados. Respecto a 2007, Le Pen recupera parte del voto que le arrebató Sarkozy a su padre. El 16% de ellos habrían vuelto a las filas del FN.

 

El FN puede inclinarse por la abstención
La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, sabe que tiene en su poder la segunda vuelta. El día de los trabajadores ha anunciado un acto en el que revelará su estrategia, aunque su portavoz dijo ayer que no le dará su apoyo «ni a Hollande ni a Sarkozy», porque ninguno defiende las ideas de sus seguidores. Por ahora, Le Pen tiene en la mira las legislativas del 10 y el 17 de junio. Su objetivo es batir en las urnas a una UMP golpeada, tras la probable derrota de Sarkozy.  Y aspira a liderar la oposición al PS de Hollande.

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