Uso de cookies

[x]
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el anáisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies
Ofrecido por:
Iberdrola
viernes, 28 noviembre 2014
23:31
Actualizado a las 

La Razón

historico

El cambio es ahora por Arnaud Leroy

  • 1
El cambio es ahora; por Arnaud Leroy
El cambio es ahora; por Arnaud Leroy

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas no dejan lugar a dudas: el cambio ha empezado. Por primera vez en la historia, un presidente saliente llega en segundo lugar, mientras que la candidata heredera de la extrema derecha francesa obtiene más votos que durante el triste año 2002. Ambos hechos no son resultado de la casualidad. El candidato saliente, ahora más aislado que nunca, defraudó a gran parte de su electorado de 2007: promesas incumplidas sobre el poder adquisitivo, brújulas veleidosas en política exterior, gestos y palabras indignos de un jefe de Estado, ocurrencias económicas sin coherencia ni cohesión.

Ante la gravísima crisis que atraviesa Europa, una mayoría silenciosa se autoconvence cada día más a sí misma  de que el ejercicio democrático no alberga las respuestas adecuadas a sus inquietudes y se refugian en un voto de protesta. Francia no es una nación xenófoba ni antieuropeísta. Basta recorrer este país con su inmensa red de asociaciones de utilidad pública, sus ligas para los derechos humanos o sus acciones humanitarias para convencerse de ello. Los electores que se lanzan a los brazos de Le Pen no lo hacen por el odio a la democracia, sino por la desorientación causada por 10 años de políticas de derecha que han mermado los derechos de los trabajadores, de los estudiantes, de las familias.

Presidir un país como Francia requiere constancia, confianza, serenidad. Durante su campaña electoral, François Hollande ha demostrado en todo momento que tenía estas cualidades muy alejadas del torbellino de aire al que nos acostumbró el actual inquilino del Elíseo. Como los retos a los cuales se enfrentan los países miembros del euro tienen un denominador común llamado el empleo, el cambio de rumbo que propugna François Hollande es ahora la única esperanza de muchos europeos que siguen el resultado de estas elecciones con un interés inédito. Estas propuestas se encuentran en las antípodas de las posturas patológicamente ideológicas de la CDU alemana, a la cual se adhería Nicolas Sarkozy sin pudor hasta hace unos días. Veremos, hasta el 6 de mayo, cuántas veces cambia de opinión al respecto. La propuesta del Partido Socialista francés es de sentido común: rigor en las cuentas, vigor en la recuperación. Ya sabemos a qué aberraciones ha conducido la visión cortoplacista de los conservadores. El cambio es ahora, y tanto los franceses como los europeos deseosos de justicia social, de dignidad política y de un proyecto europeo basado en la convergencia lo han entendido.

 

Arnaud Leroy
Candidato socialista en las legislativas

Vídeos

  • 1