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sábado, 19 abril 2014
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La Razón

Defensa

Mueren dos militares al estrellarse su avión de instrucción en Madrid

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El accidente
El accidente

MADRID- Un avión C-101 del Ejército del Aire se estrelló ayer en el término municipal de Alcalá de Henares, en Madrid, cuando cubría el trayecto entre San Javier (Murcia) y Torrejón de Ardoz, provocando la muerte de sus dos ocupantes, un capitán instructor de 32 años y un alférez cadete de cuarto curso, que no pudieron saltar a tiempo del aparato. Cuando los servicios de emergencia se acercaron al lugar del siniestro descubrieron que ambos militares tenían abierto el paracaidas pero éste no había llegado a desplegarse, de lo que se deduce que cuando accionaron el asiento eyectable ya estaban demasiado cerca del suelo para que el paracaidas se desplegase. El vuelo que realizaban era de instrucción, aunque estos aparatos se usan también para exhibiciones de la Patrulla Águila.

El Ejército del Aire ha abierto ya una investigación para determinar las causas del accidente. Fuentes militares consultadas por LA RAZÓN aseguraron que el avión no se puso en ningún momento en contacto con la torre de control de la Base Aérea de Torrejón de Ardoz para alertar de ningún tipo de incidencia. De ser así, señalan, lo más probable es que el aparato sufriera un episodio de «vértigo» instrumental por la densa y baja nubosidad que cubría ayer la Comunidad de Madrid. Los instrumentos, en determinadas circunstancias atmosféricas y en este tipo de vuelos, pueden hacer marcaciones erróneas sobre la posición real del aparato. El C-101 volaba por encima de las nubes para hacer un vuelo de aproximación hasta Torrejón y volver a San Javier. Al atravesar las nubes, los aparatos habrían entrado en «vértigo» y habrían perdido la visibilidad. De este modo, según esta hipótesis, al salir de la nube los dos militares se hubieran encontrado ya cerca del suelo y sin capacidad de reacción más allá de la de evitar chocar contra alguna población o edificio.

Otra de las teorías que explicarían el siniestro es que el aparato hubiera impactado con un ave en pleno vuelo, lo que habría desestabilizado el aparato. Una testigo del accidente aseguró que el avión venía «tambaleándose». Aún así, las fuentes militares consideran más plausible la primera opción a la espera de que la investigación arroje luz sobre las causas reales del siniestro.

Éste se produjo alrededor de las 10:40 horas. Los obreros que trabajan en la construcción de un complejo empresarial cerca del centro penitenciario de Alcalá Meco escucharon un gran estruendo. «Temblaron hasta las casetas de vigilancia. Salimos enseguida y vimos una explosión y bolas de fuego por todo el descampado», explicó uno de ellos. «Se veía una columna de humo enorme salir de entre los árboles, de no haber estado lloviendo toda la mañana podía haber provocado un incendio», añadió otro. La zona del impacto se encuentra entre el Archivo de la Biblioteca Nacional y una cárcel. El fuerte impacto –afortunadamente en zona despoblada– provocó que la aeronave quedara reducida a pequeños restos de fuselaje repartidos en dos kilómetros a la redonda, según fuentes policiales.

Las primeras llamadas que advirtieron del accidente comenzaron a entrar al Centro de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid a las 10:45 horas. Se activó entonces el protocolo de actuación y, además de tres UVI del Summa (una de ellas en preventivo, ya que en un principio se desconocía si el avión portaba armamento), se desplazaron hasta el lugar del siniestro seis dotaciones de Bomberos de la Comunidad de Madrid. Tras encontrar los primeros restos mortales, los facultativos de Emergencias cedieron el testigo a la Policía Científica, que peinaron la zona durante más de tres horas. Sin embargo, al tratarse de un accidente áereo militar es el Ejército del Aire el encargado de la investigación. Pasadas las 15:00 horas, los restos mortales de los dos militares fueron trasladados al Instituto Anatómico Forense de Ciudad Universitaria para parcticarles la autopsia que determine las causas de su muerte.

Condolencias
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el ministro de Defensa, Pedro Morenés, recibieron la noticia del accidente poco antes de recibir al secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, quien iniciaba su ronda de contactos en Madrid de cara a la próxima cumbre de Chicago (20-21 de mayo). Rajoy envió el pésame a los familiares de los fallecidos. «A ellos y a toda la familia de militares españoles les enviamos todo nuestro pesar por   una situación tan difícil como la que están viviendo», aseveró.

 

Diez siniestros de la Patrulla Águila
El último accidente de un avión C-101 se produjo en septiembre de 2005, cuando un piloto que realizaba una pasada fuera de zona se estrelló contra una casa de Baeza, matando a una mujer y su bebé. El militar también falleció. Aparte de ese accidente, los C-101 han sufrido otros nueve desde 1983, cuando uno de ellos se precipitó al Mar Menor sin que los pilotos sufrieran ningún daño. En 1984 dos militares murieron en León en un accidente similar al de ayer. El año 1995 fue el más fatídico de todos. Entre enero y octubre se produjeron tres accidentes. En el primero, dos aviones chocaron en el aire cerca Ávila cuando entrenaban. Por fortuna sólo un piloto resultó herido. En marzo, un capitán murió al caer su avión en Manises. Y en octubre, los dos tripulantes de un vuelo de instrucción fallecieron al caer en el Mar Menor.

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